Mientras
su delegada presidencial lo acompaña con temor reverencial en su
neurosis, la negación de la realidad del matrimonio presidencial
coloca a la Argentina en situación similar a la muerte del archiduque
de Sarajevo, cuando en 1914 causara el estallido de la primera guerra
mundial.
El
despotismo gobernante ha caído en su propia trampa a raíz
de cinco años de soberbia e inconstitucionalidad de la mayoría
de sus actos de gobierno.
Han
habido causas gravísimas durante el kirchnerato para colmar la
paciencia de un pueblo que día a día se fortalece en su
propia autoconvocatoria.
Ante
la falta de justicia frente a los dislates, cómo iban a pensar
que por una resolución ministerial lograrían unir al pueblo
todo –campo y ciudad- y lo que es peor para su farsante ideología
desmitificar ante la ciudadanía el mito de la “oligarquía
vacuna”.
Pero
cada uno es dueño de su propio destino. Quien genera odio, persecución
y resentimiento sólo recibirá el boomerang de su desatino.
Al
enviar forzada y tardíamente al Congreso de la Nación y
reconocer implícitamente las facultades constitucionales que le
son propias al Poder Legislativo comenzó la caída de un
gobierno que no es tal sino una suma de patoterismo divisionista que sólo
logró unir al pueblo en su propia contra.
Saben
que si en esta semana crucial el Congreso aprueba una ley que le haga
recuperar sus facultades nunca delegadas y las retenciones móviles,
confiscatorias e inconstitucionales, que ellos crearon por la Resolución
125 no son aprobadas, en sólo siete meses de mandato la “Reina”
Cristina ella será una figura decorativa –aún más
de lo que es ahora- bajo la sombra creciente del “vacío
de poder”.
Que
su marido y presidente de facto quedará como un “perro ladrando
a la luna” frente al lumpenaje rentado dispuesto a abandonarlo ante
el primer olfato de ingobernabilidad.
Que
Moyano se interesará por su reelección en la C.G.T. más
que en defender al “amo de feudo”.
Que
sus legisladores, para poder regresar a sus provincias durante los fines
de semana, se le harán negar ante un llamado telefónico.
Que
muy a pesar de ellos, la figura del Vicepresidente Julio César
Cleto Cobos crecerá institucionalmente como salvaguarda del sistema
democrático que todos defendemos.
Que
pasarán a la historia, muy a su pesar, por ser el gobierno que
más afianzó el federalismo y logró enterrar para
siempre la lucha entre porteños y provincianos.
Que
podrán ser más aplaudidos caminando por las calles de Caracas
que en las de Buenos Aires o Río Gallegos.
Caso
contrario, de prevalecer la “obediencia debida” al matrimonio
feudal, actitud no aconsejable por el racionalismo, serán los responsables
de hacernos vivir horas tristemente históricas de un estéril
enfrentamiento entre argentinos.
Que
prive la razón entre los irracionales; que prive la prudencia entre
los iracundos; que prive la libertad y la democracia frente al autoritarismo
decadente.
Que
nunca más escribamos la historia con letras de sangre.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Junio 29 de 2008
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