Todos
creíamos saber quién era Kirchner. Documentales como “El
amo del feudo” (Serás lo que has sido) de Marcelo López
Masía historiaban en hechos concretos la paranoia del ex presidente
constitucional, hoy de facto.
Pero
ver a un hombre, supuestamente de Estado, bañado en el resentimiento
y el odio, ordenando votar a su sucesora para continuar manejando los
hilos del poder y la mayor corruptela en 25 años de reinstauración
democrática sin respuesta alguna de la ciudadanía inerte
nos marcaba la decadencia social en la que todos tenemos parte de culpa.
Esto
tiene relación con el preocupante relato de un senador radical
pampeano que pudo escuchar el viernes en una confitería cercana
al Congreso de la Nación. Cercano a él, sin reconocerlo,
se había instalado una mesa de adolescentes “jóvenes
K” que eran adoctrinados en su odio social (ricos contra pobres;
blancos contra negros; oligarquía contra pueblo) por un avezado
miembro de “La Kámpora” que no superaba los veinte
años.
La
preocupación que manifestara el legislador era sobre el futuro
de nuestra juventud cuando sea “clase dirigente”. “Si
estos pibes engendran ese resentimiento visceral –típico
de los Kirchner- nos esperan hora de enfrentamiento entre argentinos”,
concluía el senador nacional Juan Carlos Marino.
Y
si la conducción política se basa en la confrontación
inmediata y continua para cubrir espacios de poder como puestos de lucha
combativa, la Argentina continuará retrocediendo frente a las naciones
civilizadas, tan cercanas en nuestra geografía en nombre de la
mentira “nacional y popular” dramáticamente setentista.
Hasta
el dictador petrolero en decadencia de Hugo Chávez debió
bañarse en democracia y confraternizar con Álvaro Uribe
sobre acuerdos bilaterales de sus dos países. Hasta Chávez
despierta hacia la razonabilidad antes que a la derrota suicida.
Salvo
los Kirchner que redoblan sus apuestas como Hitler en su bunker final
a metros de las tropas rusas. Salvo los Kirchner que propugnan el enfrentamiento
y divisionismo constante de nuestra sociedad ante calamidades superiores
a la Resolución 125.
El
carcinoma inflacionario, el estancamiento de la economía, la caída
en las inversiones genuinas; los subsidios cruzados distorsionantes de
la realidad económica, la división de la C.G.T. que implica
la división del peronismo y, lo que es peor, el cansancio social
de sus votantes del 28 de octubre de 2007, los llevarán en su bipolaridad
a enfrentar a sus militantes rentados frente a una mayoría pacífica
–ya no silenciosa y contemplativa- y cada vez más activa
en sus autoconvocatorias callejeras, a defender sus derechos sin miedo
a la prepotencia de la barbarie.
Los
cinco kilómetros que nos separarán en las marchas de pasado
mañana son el síntoma visceral del legado del kirchnerato.
Claro que “el dividir para gobernar” ya poco les sirve.
La
gente ya los conoce y la pérdida de confianza es el paso previo
a la pérdida del poder.
El
confiscatorio e inconstitucional proyecto con media sanción de
diputados que tratará el Senado el miércoles 16, además
de ello es tramposo.
El
descubrimiento del Senador Ernesto Sanz sobre las diferencias entre las
cláusulas F.O.B. (Free on board) y F.A.S. (Free at ship) al ejecutar
las primera para las retenciones y la segunda para las supuestas compensaciones
que sólo durarán hasta el 31 de octubre, le confisca lisa
y llanamente al productor el 50% de lo que el Estado les debe devolver
–tarde, mal y nunca- a través del O.N.C.C.A. , el nuevo I.A.P.I.
kirchnerista. Con esta fórmula el Estado les roba a los productores
1.300 millones de pesos.
Si
la media sanción de diputados es aprobada por la mayoría
oficialista en el Senado, un cúmulo de demandas por inconstitucionalidad
de la ley a partir de los ocho días de su publicación en
el Boletín Oficial, comenzarán a llover sobre nuestros bolsillos,
los sostenedores de la “caja rosada”. El “corralito”
de Cavallo será una histórica molécula de la exacción.
Todavía
están a tiempo los senadores para no incurrir en el delito de “infames
traidores a la Patria” como ya han caído los 129 diputados
oficialistas el sábado pasado.
Sólo
falta esperar que les caduque la “impunidad” parlamentaria.
Y
así encontrarán el martes 15 de julio a las 15.00 horas
al pueblo dividido, como lo quieren y fomentan.
Lamentablemente
la acepción “pueblo” ya nos excede.
Ya
somos dos bandos en pugna por la democracia, la libertad y la República
que soño Alberdi.
Sabemos
de qué lado estamos.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Julio 13 de 2008
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