Bolivia,
límite norte de nuestra Argentina se debate entre la guerra fratricida
que muchos de nosotros sólo hemos estudiado en los libros de historia
que nos reflejan al enfrentamiento de nuestra madre patria con su consiguiente
dictadura vencedora por el término de cuarenta años.
La política exterior montonera
argentina no podría haber sido distinta a la que fue. En lugar
de mantenerse ecuánime y moderada ante un conflicto extranacional
como lo hicieron Itamaraty, Chile y Uruguay, tomó partido por la
decadencia de Evo Morales al conformar un eje con Caracas, Managua, Quito
y La Paz en defensa de la demagogia “moralista” frente a los
reclamaos autonómicos de tres departamentos bolivianos, por cierto
los mas cultos socialmente y afianzados económicamente de nuestro
país limítrofe.
¿Quién
tiene la culpa del estallido boliviano?. Por cierto que
para el kirchnerato la tiene el mismo que inventó la fábula
de la valija de Antonini, Uberti, De Vido y Néstor Kirchner. Siempre
es fácil culpar al Departamento de Estado americano o al F.M.I.
frente a todas nuestras malarias.
Resultarán
también culpables los yankees del afianzamiento de tráfico
de drogas en nuestro país iniciado a comienzos de la gobernación
Duhalde en 1991 y en alerta roja –a pesar de Aníbal “Todólogo”
Fernández q1ue sigue mintiendo sobre mentiras hasta que la
cuerda aguante.
Sabe, como tantos kirchnerizados
que la cíclica historia reclamará por su dichos y hechos
a lo largo del duhalde-kirchnerismo. Que toda hipocresía termina
en los Tribunales Federales y que él forma parte del “camión
de culata” que los aguarda al final del régimen.
Los tribunales americanos no reciben
servilletas escritas. Sólo actúan conforme a los códigos
preescritos. Que antes de fin de año quedará comprobado
el delito de tráfico ilegal de dinero para la campaña de
la delegada de Kirchner en la presidencia.
Y
de esa forma abierta la factibilidad del juicio político
a la reina por haber recibido fondos del extranjero prohibidos por la
Ley Nacional Electoral.
En
beneficio de la verdad no definirá "la verdad" la justicia
argentina dominada por Aníbal Fernández. Será una
justicia independiente quien escuche a Antonini Wilson pasado mañana
martes sobre "el vuelto" de Chávez para con los Kirchner
en campaña.
¿Alguien
puede aseverar en esta mentirosa kirchnerlandia que la suma no fue aún
mayor?
Parece
fácil escribirlo pero difícil digerirlo.
Seguramente
la Cámara de Diputados no logrará los dos tercios (mayoría
especial) para inculpar a la Presidente y de esa forma abrir en el
Senado –como cámara juzgadora- su destitución por
el incumplimiento al art. 58 de la Constitución Nacional.
Pero también saben que cuando
el juicio político sea pedido por la oposición al inexistente
gobierno ligado en su origen a dinero negro para su financiación,
no serán los dos tercios de los legisladores sino el propio pueblo
que hada de su democracia directa la exigencia del fin del kirchnerato
de la forma más pacífica posible.
Para ello, el traidor de “Vendini”
o la copartícipe del crimen de lesa humanidad de José Ignacio
Rucci nada podrán inculpar a terceros países frente a la
decadencia de una democracia formal que para esa época estará
cumpliendo sus primeros 25 años de reinstauración.
Debemos estar preparados para una
eventual guerra civil en un país fronterizo como para la destitución
constitucional de la delegada votada por el 27% del padrón electoral
habilitado para ello.
Debemos estar preparados para la
crisis de crecimiento que afrontaremos como Nación, que algún
cercano día ambiciona recuperar la República perdida.
Sólo
falta un pequeño trecho cívico: transitar de la adolescencia
a la madurez.
Estamos
cerca de ello.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Septiembre 14 de 2008
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