Semana
negra. El mundo comienza a blanquear sus burbujas financieras
y la Argentina no logra desacoplarse de la crisis. En cinco días
hábiles el B.C.R.A. dilapidó reservas por 700 millones de
dólares para lograr que el viernes 11 por la tarde el dólar
cotizara a $3,27 y para “los arbolitos” cercara los $3,40.
Mientras que Brasil dejó flotar su moneda y produjo una devaluación
del 30% del real, en kirchnerlandia la vida parece continuar color de
rosa…
El presidente en ejercicio y Ministro
de Economía por antonomasia durante estos cinco años de
desacople del mundo desarrollado, Néstor Kirchner, sabe que de
los $ 47.000 millones de dólares de reservas sólo el 30%
es de libre disponibilidad, aunque su puja frente al mercado que critica
a Estados Unidos como causa de la crisis continúa aunque se refugia
en el dólar. Más temprano que tarde deberá soltarle
la mano a la realidad, que siempre será la única verdad.
La recesión que ensombrece
los mercados internacionales para el bienio por venir traerá aparejada
no sólo una deflación de precios sino un blanqueo en las
especulaciones financieras. El primer mundo sufrirá caída
de empleo, en la demanda y por ende del consumo. Una retracción
no comparable con 1929 ni con 1987 debido a la globalización y
a la inmediatez de la noticia merced a la informática.
La Argentina que viene trae una
fuerte caída de los commodities (esta semana -44,21%) y por tanto
de la voracidad fiscal que se alimentó de la producción
genuina para la prebenda electoral.
El
“efecto jazz” indirectamente ajustará hacia la realidad
a la economía del kirchnerato y la obligará a entremezclarse
con un mundo que no le fue ajeno en las buenas ni tampoco podrá
evadírsele en las malas.
Estancamiento
con inflación, fatal consecuencia del dirigismo distorsivo,
caída del salario real; pérdida de empleos y conflictividad
social reflejarán la escena de un año electoral con poca
realidad para ofrecer y con el final de la quinquenal mentira cada vez
más cercano.
Mientras tanto, no sólo
caemos en economía. Aníbal Fernández justifica el
esparcimiento como causa del consumo de drogas del 75% de nuestra juventud.
Mientras tanto el sistema educativo
pretende ser reformado para destruir las últimas esencias del progreso
a través del conocimiento. No al examen de ingreso y nó
a las expulsiones de alumnos en los secundarios públicos configuran
el señuelo del encubrimiento de la revolución montonera
iniciada el 25 de mayo de 2003 para continuar con el relativismo como
pilar de la pérdida de valores de una sociedad más que en
decadencia, en franca disgregación.
Sepamos entender el mensaje para
saber combatirlo.
Es deber de la oposición
evitar la consumación del “todos contra todos”.
En
2009 no jugamos una mera elección parlamentaria; jugamos el destino
de una sociedad sin valores presa de la avidez de la anarquía.
Todos
seremos responsables de que ello no ocurra.
Todos
seremos responsables si ello llega a ocurrir.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Octubre 12 de 2008
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