una mujer que siendo vigorosa se estremece con el vagido de un niño
y siendo débil se reviste a veces con la bravura del león;
una mujer que mientras vive no la sabemos estimar, porque a su lado todos
los dolores se olvidan, pero después de muerta, daríamos
todo lo que somos y todo lo que tenemos por mirarla de nuevo un solo instante;
por recibir de ella un solo abrazo, por cuchar un solo acento de sus labios…
De
esa mujer no me exijáis el nombre si no queréis que empape
de lágrimas vuestro álbum, por que ya la v pasar n mi camino.´
Cuando
crezcan vuestros hijos leedles esta página, y ello, cubriendo de
besos vuestra frente, os dirán que un humilde viajero en pago del
suntuoso hospedaje recibido, ha dejado aquí para vos y para ellos,
un boceto del retrato de su MADRE.
Monseñor
Ramón Ángel Jara
Obispo chileno
N.
de la R. de NOTIAR: Porque creemos que en este día, aunque sea
sólo por un día, debemos olvidar las miserias humanas de
nuestros gobernantes y las presunciones salvadoras de los opositores que
no saben unirse para el bien común.
Nada
más cercano al bien común que el amor de cada MADRE.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Octubre 19 de 2008
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