El
intento gubernamental de confiscación de los aportes personales
de más de 3.600.000 habitantes que el año pasado, al sancionarse
la merecida ley 26.222 de libertad de elección entre el sistema
público de reparto y el sistema mixto de capitalización,
refleja uno de los últimos intentos del “amo del feudo”
de mantenerse “de fórceps” en el poder que día
a día se les diluye por propia incompetencia.
La
libertad individual y el pleno ejercicio del derecho de propiedad garantizados
por los artículos 14 y 17 de nuestra carta Magna, sobreviviente
del desatino reformista de 1994 –Pacto de Olivos mediante- y la
libertad de elección garantizada por la ley 26.222 enviada
por el propio Néstor Kirchner el 01 de febrero de 2007 y sancionada
el 27 del mismo mes marca una clara evidencia del rumbo por todos deseado:
cada trabajador no puede ser cautivo ni de una entidad privada que le
administre sus fondos ni del Estado, que a través de la A.N.S.E.S.
hace lo propio con los electores del sistema público de reparto.
El
peronismo modelo 1994 vulneró los derechos de cientos
de miles que no llegaron a elegir y cayeron en la trampa de la opción
inversa: si nada expresaban eran girados del sistema estatal a las recién
creadas A.F.J.P. Así las cosas, debieron esperar trece años
para elegir al administrador de sus aportes jubilatorios. Al sancionarse
la ley vigente, sólo 1 de cada 4 eligió retornar a la administración
estatal: el 75% decidió continuar aportando al sistema de capitalización
individual.
Cabe
destacar que las A.F.J.P. tienen colocados en títulos públicos
el 54,6% de sus fondos y en acciones de sociedades anónimas el
10,9% de su cartera. Estatizarlas será el paso previo a la
incautación del sistema financiero privado y a la huída
de toda inversión extranjera de la montonerización que pretende
afianzarse a la fuerza o caer por su propio peso.
La
libertad de elección tantas veces propugnada por
los partidos opositores a los peronismos gobernantes durante estos trece
años tuvo su merecido logro.
Hasta
que el peronismo modelo 2008 –post Resolución 125- decidió
inmolarse en el “todo o nada” tan afín a la paranoia
de Néstor Kirchner. Caídos los precios internacionales
de nuestros commodities, en 2009 ingresarán al fisco $ 12.000 millones
menos que lo ingresado este año en materia de retenciones. A su
vez el presidente en ejercicio sabe que de los U$S 20.000 millones de
servicios de deuda exigibles en 2009, el Estado sólo podría
hacer frente a la mitad. Esto y hablar de default es sólo un
ejercicio de sinonimia.
La
medida desesperada –quizás una de las últimas medidas
desesperadas de los Kirchner- encuentra opositores en la propia “carpa
del poder”. Aunque pusilánimes y cobardes al no animarse
al ubicarlo en la realidad –tarea por cierto cuasi utópica-
tratan de despegar en voz baja de la irracionalidad manifiesta de la conculcación
muerta antes de nacer.
No
sólo el mercado de capitales ha reaccionado negativamente ante
las cotizaciones bursátiles de la semana pasada sino que “el
efecto tango” se propagó a mercados extranjeros como
el español, uno de los más desfavorecidos por la exacción
ilegal del dinero de los trabajadores. Y los españoles son
los más desfavorecidos porque fueron quienes más confiaron
en realizar inversiones genuinas en un “país jardín
de infantes”.
Un país, ya ni Nación
y menos República que se ha caracterizado a lo largo de los años
en el constante incumplimiento de las normas; en la tangibilidad de lo
intangible; en estafador de propios y extraños, en donde las normas
no se respetan y varían conforme a los desaguisados del poder de
turno.
Tampoco
la asociación –por ahora lícita- que ejerce el poder
puede fundamentar el despojo basado en el “principio de que
una ley posterior deroga la anterior”, ya que si se violara
el espíritu de la Ley 26.222/07 por una nueva norma confiscatoria
se vulnerarían los derechos adquiridos garantizados por la Constitución
Nacional en general y por la doctrina unánime del derecho previsional.
Una nueva ley – a nuestro
criterio innecesaria- sólo podría regir para el futuro y
respetar la voluntad de los trabajadores.
Defender
la libertad frente al kirchnerato se ha transformado en una necesaria
gimnasia diaria.
De prosperar este decomiso fiscaloide,
luego vendrán por la estatización de la banca, la violabilidad
de las cajas de seguridad; la propiedad colectiva de los medios de producción
y toda medida capaz de acercarnos a la dictadura venezolana, boliviana
o ecuatoriana.
Pero
existe una luz de esperanza. Como en “la batalla del
campo” la oposición en el Congreso Nacional ha repudiado
este burdo intento de disposición de bienes privados hacia las
arcas publicas.
Hablar
de afianzar controles para garantizar la intangibilidad de los fondos
de la A.N.S.E.S. Se resume en una frase celebre de un pensador cordobés.
Dijo Luís Juez: “dejarle a los Kirchner el control
de dinero es como poner a drácula a controlar un banco de sangre”.
Sólo
lograremos defender la libertad y los derechos individuales de millones
de argentinos si demostramos la solidaridad que tuvimos con el campo.
Si
no logramos asimilar que esta cuasi delictual medida de apropiación
de fondos ajenos radica en financiar la caja para la campaña electoral
de 2009 del pretenso tirano, también nosotros seremos partícipes
necesarios en la consumación del robo.
Otra
vez mas el pueblo mira hacia el Congreso Nacional como reaseguro de sus
derechos soberanos.
Que
nuestros legisladores sepan comprender la gravedad del último intento
de un régimen decadente que tratará de perpetuarse en el
poder como sea; aunque sea para evitar la cárcel.
P.D.:
Quien esto suscribe en 1994 adhirió al sistema de reparto
y se mantiene en él por propia voluntad. Sólo exijo que
se respete la voluntad de quienes adhirieron al sistema de capitalización
individual en resguardo del principio de igualdad del art. 16 de la C.N.
que hoy pretende ser violado.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Octubre 26 de 2008
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