El pasado 5 de noviembre cientos y cientos de mails convocaban
a movilizarse a los ciudadanos en defensa de la pretendida –aún
no cumplida- aniquilación de los ahorros provisionales de casi
diez millones de argentinos.
Desde
nuestras ediciones diarias tratamos de explicar con el valioso aporte
de expertos en el tema por qué el proyecto kirchnerista de estatización
de las cuentas privadas de capitalización que, merced a la Ley
26.222/07, otorga la libre opción jubilatoria a los trabajadores
en actividad para disponer de sus ahorros hacia el futuro retiro de la
actividad. Durante nueve meses, el año pasado, ocho de cada diez
afiliados a las administradoras de sus fondos provisionales ELIGIERON
permanecer en el sistema mixto y no pasar al
sistema público de reparto.
Sin
perjuicio de merituar el sistema previsional como garantía y reaseguro
de una vejez digna en la que el Estado no puede estar ausente, la gente
pudo elegir a través de un proyecto de ley enviado por el Poder
Ejecutivo que recibió amplio consenso en ambas cámaras legislativas.
Todos
sabemos que por razones de escasez de caja frente a un año electoral
en la que el gobierno se juega la permanencia o la huida y la necesidad
de apropiarse de $ 15.000 millones anuales de la capitalización
individual mas los casi $100.000 millones invertidos por las administradoras
privadas a lo largo de catorce años de vigencia del sistema mixto
(estatal y privado), el kirchnerato cambió abruptamente de idea
y decidió manotear esos fondos de propiedad de cada uno de los
aportantes y stalinizarlos con fines difícilmente probos.
Pero
en este caso particular el problema no son ellos sino nosotros. Cuando
la legitimidad de la lucha del campo nos convocó espontáneamente
salimos a las calles y logramos lo impensable: que el peronismo en el
Senado dejara de ser corporativo y pensara en las provincias a las que
dicen representar. Salimos TODOS JUNTOS, los productores y los portadores
de macetas en los balcones para defender la verdad de los otros. Gesta
histórica que quedará grabada en la memoria de las futuras
generaciones como el primer golpe de gracia a la demagogia gobernante.
Sólo
resultó una ilusión primaveral la utopía que la sociedad
argentina estaba movilizada frente al régimen despótico
y saldría a la calle frente a todo y frente a todos.
Aún
quienes tenemos varias décadas en la política creímos
que si defendimos al campo que no tenemos más aún defenderíamos
al dinero que nos quieren extirpar.
Los
10.000 ocupantes de sólo una cuadra de la Avenida Rivadavia frente
al Palacio del Congreso sentimos que aún éramos un país
adolescente. Las sabias palabras del Rabino Sergio Bergman y del ruralista
Alfredo De Ángeli –cada uno desde su óptica- superaron
en calidad el poder de autoconvocatoria.
Cientos
de miles de argentinos que se quedaron en sus casas ahora se quejan por
la censura implícita al acto que no lograron ver desde su living
con aire acondicionado. No era momento de aplaudir desde un sillón
con un whisky en la mano; era hora de transpirar la camiseta y acompañar
la prédica libertaria.
Pero
aún les resta una oportunidad a los pancistas que critican al régimen.
Faltan muchas horas para que el 20 de noviembre el Senado de la Nación
trate en revisión el proyecto aprobado en la Cámara de Diputados.
Ellos
dicen tener 42 votos, seis más que con la Resolución 125
permitieron el “voto 37” de Julio César
Cleto Cobos aquel histórico 17 de julio a las 04.25 AM bajo la
audiencia noctámbula de más de cuatro millones de compatriotas.
Aún
estamos a tiempo de impedir la consolidación de la tiranía
deseada por Néstor Kirchner y encabezada por su delegada marital.
Como
el 25 de mayo en Rosario y el 15 de julio en Palermo…a poner los
huevos sobre la mesa frente al régimen.
Mahatma
Gandhi derrocó a un imperio de ocupación. Nosotros sólo
debemos recuperar la LIBERTAD en DEMOCRACIA.
A
quienes sólo predican por Internet y con ello se sienten satisfechos
rogamos encarecidamente no enviar mails de convocatorias a las que ellos
mismos no concurren.
Vienen
por TODO y por TODOS. Sepamos apreciarlo ANTES.
Humberto Bonanata
Buenos Aires, Noviembre 09 de 2008
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