El
megaproyecto anticrisis enviado enviado al parlamento para su aprobación,
promete dividir las aguas tal como sucediera durante cuatro meses con
la malograda Resolución 125. Nadie quiere quedar pegado ante la
historia y ante la futura justicia en permitir solapadamente que Argentina,
ante la degradación social que fuera sometida durante estos cinco
años y medio de hegemonismo kirchnerista, sea la puerta de ingreso
al lavado de dinero proveniente del narcotráfico y otras actividades
“non sanctas”.
Son
tan cínicos, brutos e incorregibles, que proyectan
una megaley que enmascare el beneficio para los trabajadores en negro
con la apertura indiscriminada del prostíbulo del mundo en beneficio
de las actividades de los narcos.
Que
trate de aprovechar las políticas activas del Estado ante la crisis
mundial para que los zares de la droga laven prolijamente su dinero y
arremetan con toda empresa que trate de hacer líquidos sus activos
frente a dos años de profunda crisis económica.
Son
tan caraduras y delincuentes a cara descubierta que nos
quieren tranquilizar con el control anti-lavado de la Unidad de Investigación
Financiera, a cargo personal de Rosa Falduto, dependiente del inefable
“todólogo” Aníbal
Fernández.
Sucede
que el horizonte 2009 para los Kirchner se presenta con intensos nubarrones,
precipitaciones, granizadas varias y cortes de luz. Como la ciudad inundada
para Macri.
Ese
ingreso final al túnel de la oscuridad y la caída preocupa
a economistas de diversas orientaciones que pronostican –en su amplia
generalidad- para el primer semestre del año que comienza en treinta
y dos días un estallido económico con consecuencias imprevisibles
en lo social, violencia en las calles y ahogo del gobierno por su propia
soga; esa que nos pusieron el 25 de mayo de 2003 y que se
cortará más que por los propios aciertos, por la necedades
del régimen.
Como
simple ejemplo del futuro que pronostica un economista no participe de
la década del noventa, Mario Brodersohn, podemos
describir un breve panorama de su exposición el pasado jueves en
las jornadas de economía organizadas por el Comité
Nacional de la Unión Cívica Radical, acompañado
física y conceptualmente por un hijo de esa vieja cuna de 117 años
de historia, Ricardo Hipólito López Murphy.
Allí
se describieron algunos parámetros para tener en cuenta en los
primeros seis meses del año en que, sin quererlo, Cobos puede ser
presidente, aunque no lo desee; a saber:
-
Crispación social conducente a la violencia social.
-
Presión y desdoblamiento del mercado cambiario (comercial y financiero).
-
Reservas líquidas de libre disponibilidad del orden de U$S 25.000
millones.
-
Vencimientos de deuda en 2009: U$S 19.000 millones.
-
Dólares disponibles para pago de deuda con reservas: U$S 8.400
millones.
-
Estancamiento económico con inflación.
-
Despidos y demandas sociales en la calle.
-
Aumentos de tarifas ante la necesaria baja de subsidios. Si el transporte
en la ciudad de Buenos Aires no estuviera subsidiado, el boleto de colectivo
costaría tres pesos.
-
Confiscación de ahorros previsionales: $ 115.000 millones. Con
ello tratarán de subsidiar el crédito a tasas fuera de mercado
y licuarán el dinero de la gente que aportó durante catorce
años ala sistema mixto de capitalización individual.
-
Necesidad de conformar un soporte político de contención
social ante un eventual estallido político del kirchnerato.
-
El blanqueo de capitales no sólo permitirá el ingreso del
narcolavado sino que hará caducar por abstractas las causas de
Skanska y Antonini, entre otras que involucran plenamente al régimen.
Esto
es lo que la mayoría de los economistas y políticos con
proyección avecinan sobre los próximos 210 días en
la Argentina.
Si
la sociedad a la que no le dejaron ver las marchas en contra de la confiscación
de sus ahorros porque estaban en el living con aire acondicionado en lugar
de ser uno más en la calle no reacciona, será más
culpable que la asociación –por ahora lícita-
que conduce los destinos de estos terrenos llamada Argentina.
Será
la responsable de no recuperar la República perdida.
Será
la responsable de su propia muerte civil.
Como
siempre, de nosotros depende.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Noviembre 30 de 2008
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