Como
lazos estertóreos de quienes ven aproximarse el final de algo que
creen conducir y no conducen, las medidas propaladas por la secretaria
de Néstor Kirchner en ejercicio formal de la Presidencia de la
Nación sólo concuerdan en el desatino y la improvisación
de alguien que no sabe cómo dilapidar el dinero ajeno en miras
a prolongar su decadencia política “in extremis”.
La supresión de “la
tablita de Machinea” que aumentaba las cargas impositivas de quienes
tienen la suerte de percibir más de $ 7.500 mensuales (un 15% de
la población económicamente activa) se da de bruces con
la realidad de la pobreza e indigencia que han administrado prebendariamente
durante cinco años y medio.
Olvidan, o quieren hacerlo, que
la Argentina como el mundo creció desde 2002 hasta mediados de
2007 a índices cuasi geométricos a pesar de los Kirchner,
como suele decir López Murphy, y no gracias a ellos.
Ven que ahora al salir del túnel,
en lugar de encontrase con praderas cultivadas de alimentos para 300 millones
de personas, la luz que se les enfrenta es la de la locomotora que se
avecina.
Pruebas
al canto: de la P.E.A. en nuestro país (12 millones
de trabajadores), el salario medio de la economía se ubica en $
2.500 y los beneficiarios de su “tablita Hood Robin” sólo
alcanzan a 360.000 empleados en relación de dependencia y autónomos.
Quedan
fuera del “arca de Néstor y Kristina” los
trabajadores en negro (un 40% de la economía total); los desocupados
que perciben los mismos $150 que les otorgara “el padrino Duhalde”
en 2002; los jubilados y pensionados y todos aquellos que no logran alcanzar
un ingreso mensual de $ 7.500.
Mientras tanto, en “kirchnerlandia”
muere un infante menor de seis años cada tres horas; la violencia
se torna inmanejable y la indigencia exhibible a quien pasee por Santa
Fe y Callao a cualquier hora explica el por qué de la crispación
de la sociedad argentina.
Lo inconducente, improvisado e
incompleto de la supresión de “la tablita de Machinea”
se contrapone con medidas de Estado generadas por nuestro vecino Brasil
que ordenó reducir el impuesto a las ganancias y al valor agregado
de todos los sectores sociales y socorrer a las empresas fabriles con
créditos en el exterior bajo el compromiso de evitar despidos y
mantener la productividad.
Claro que todo nace de las raíces;
mientras Lula era dirigente gremial de base y conocía la miseria
desde su humilde cuna, los Kirchner hacían su fortuna merced a
la Circular 1050 durante el proceso militar que hoy cínicamente
denigran, al ejecutar los créditos de los deudores del ex Banco
Regional Patagónico, del que Néstor fuera abogado. De ella
sólo nos constan tareas de procuración porque aún
no sabemos si es abogada.
El
obrero marxista se transformó en estadista; el usurero y su secretaria
siguieron siendo eso: usureros.
Aunque
los enerva, a quienes hacemos de la política una religión
cívica, las demostraciones de desconcierto del régimen deben
presagiarnos un 2009, desde sus inicios hasta quien no sabe cuándo,
con multiplicación de conflictos sociales desde las propias bases
que creyeron en ellos en 2003 y que en demostración de poder de
convocatoria confluyeron 50.000 personas el viernes pasado en la Plaza
de Mayo en respuesta de parte de los hambrientos bajo la unidad del grito
de "que se vayan todos”.
La
historia, como la vida es cíclica.
El
próximo sábado se cumplirán siete años del
golpe de Estado encabezado por Duhalde y los “barones del conurbano
bonaerense”, hoy kirchneristas hasta fines de febrero. Y decimos
hasta fines de febrero porque sus bases ya comienzan a superarlos y ellos
no desearán que marchen con su cabeza y tratarán de hacerlo
a la cabeza.
Un manifestante entrevistado por
un canal de cable pidió que el gobierno aumente los planes sociales
a $500 para poder comer en lugar de amañar otra de sus trampas
con los planes de ahorro para obtener un cero kilómetro a 48 cuotas
ajustables por inflación al valor del automóvil con una
cuota mínima de $800.
Si
no fueran tan maléficos creeríamos que sólo son ignorantes.
Como
son ignorantes no merecen conducir a la Argentina a un enfrentamiento
de “pobres contra pobres” porque en esa perdemos todos.
Conste que no hablamos de la confluencia
opositora que se une con pronta rapidez más que para triunfar en
las elecciones de octubre de 2009, porque es como preveer la urbanización
del planeta Marte, sino que por primera vez en 25 años de democracia
formal lo hacen para garantizar la paz interior y converger en un futuro
de un no lejano gobierno de salvación nacional.
Como
tantas veces lo hemos escrito: cobardes y pusilánimes abstenerse.
Quienes
tenemos la gracia divina de la descendencia ya no debemos pensar en nosotros.
Debemos
pensar y actuar por y para ellos.
Los
derechos sólo se defienden con la lucha. Deseamos que sólo
sea cívica.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Diciembre 14 de 2008
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