Editorial
 
-Las tablitas de los “Hood Robin”
Por Humberto Bonanata

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El mundo civilizado se apresta a recibir un 2009 con más castigos que premios sociales. Los ajustes son realizados en cada país, región o comunidad económica con la gravedad del caso a enfrentar la primer gran crisis del siglo XXI. A contrario sensu, los Kirchner, dominados por el espanto que genera la ignorancia, lanzan medidas sectoriales sin ligazón macroeconómica
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Como lazos estertóreos de quienes ven aproximarse el final de algo que creen conducir y no conducen, las medidas propaladas por la secretaria de Néstor Kirchner en ejercicio formal de la Presidencia de la Nación sólo concuerdan en el desatino y la improvisación de alguien que no sabe cómo dilapidar el dinero ajeno en miras a prolongar su decadencia política “in extremis”.

La supresión de “la tablita de Machinea” que aumentaba las cargas impositivas de quienes tienen la suerte de percibir más de $ 7.500 mensuales (un 15% de la población económicamente activa) se da de bruces con la realidad de la pobreza e indigencia que han administrado prebendariamente durante cinco años y medio.

Olvidan, o quieren hacerlo, que la Argentina como el mundo creció desde 2002 hasta mediados de 2007 a índices cuasi geométricos a pesar de los Kirchner, como suele decir López Murphy, y no gracias a ellos.

Ven que ahora al salir del túnel, en lugar de encontrase con praderas cultivadas de alimentos para 300 millones de personas, la luz que se les enfrenta es la de la locomotora que se avecina.

Pruebas al canto: de la P.E.A. en nuestro país (12 millones de trabajadores), el salario medio de la economía se ubica en $ 2.500 y los beneficiarios de su “tablita Hood Robin” sólo alcanzan a 360.000 empleados en relación de dependencia y autónomos.

Quedan fuera del “arca de Néstor y Kristina” los trabajadores en negro (un 40% de la economía total); los desocupados que perciben los mismos $150 que les otorgara “el padrino Duhalde” en 2002; los jubilados y pensionados y todos aquellos que no logran alcanzar un ingreso mensual de $ 7.500.

Mientras tanto, en “kirchnerlandia” muere un infante menor de seis años cada tres horas; la violencia se torna inmanejable y la indigencia exhibible a quien pasee por Santa Fe y Callao a cualquier hora explica el por qué de la crispación de la sociedad argentina.

Lo inconducente, improvisado e incompleto de la supresión de “la tablita de Machinea” se contrapone con medidas de Estado generadas por nuestro vecino Brasil que ordenó reducir el impuesto a las ganancias y al valor agregado de todos los sectores sociales y socorrer a las empresas fabriles con créditos en el exterior bajo el compromiso de evitar despidos y mantener la productividad.

Claro que todo nace de las raíces; mientras Lula era dirigente gremial de base y conocía la miseria desde su humilde cuna, los Kirchner hacían su fortuna merced a la Circular 1050 durante el proceso militar que hoy cínicamente denigran, al ejecutar los créditos de los deudores del ex Banco Regional Patagónico, del que Néstor fuera abogado. De ella sólo nos constan tareas de procuración porque aún no sabemos si es abogada.

El obrero marxista se transformó en estadista; el usurero y su secretaria siguieron siendo eso: usureros.

Aunque los enerva, a quienes hacemos de la política una religión cívica, las demostraciones de desconcierto del régimen deben presagiarnos un 2009, desde sus inicios hasta quien no sabe cuándo, con multiplicación de conflictos sociales desde las propias bases que creyeron en ellos en 2003 y que en demostración de poder de convocatoria confluyeron 50.000 personas el viernes pasado en la Plaza de Mayo en respuesta de parte de los hambrientos bajo la unidad del grito de "que se vayan todos”.

La historia, como la vida es cíclica.

El próximo sábado se cumplirán siete años del golpe de Estado encabezado por Duhalde y los “barones del conurbano bonaerense”, hoy kirchneristas hasta fines de febrero. Y decimos hasta fines de febrero porque sus bases ya comienzan a superarlos y ellos no desearán que marchen con su cabeza y tratarán de hacerlo a la cabeza.

Un manifestante entrevistado por un canal de cable pidió que el gobierno aumente los planes sociales a $500 para poder comer en lugar de amañar otra de sus trampas con los planes de ahorro para obtener un cero kilómetro a 48 cuotas ajustables por inflación al valor del automóvil con una cuota mínima de $800.

Si no fueran tan maléficos creeríamos que sólo son ignorantes.

Como son ignorantes no merecen conducir a la Argentina a un enfrentamiento de “pobres contra pobres” porque en esa perdemos todos.

Conste que no hablamos de la confluencia opositora que se une con pronta rapidez más que para triunfar en las elecciones de octubre de 2009, porque es como preveer la urbanización del planeta Marte, sino que por primera vez en 25 años de democracia formal lo hacen para garantizar la paz interior y converger en un futuro de un no lejano gobierno de salvación nacional.

Como tantas veces lo hemos escrito: cobardes y pusilánimes abstenerse.

Quienes tenemos la gracia divina de la descendencia ya no debemos pensar en nosotros.

Debemos pensar y actuar por y para ellos.

Los derechos sólo se defienden con la lucha. Deseamos que sólo sea cívica.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Diciembre 14 de 2008

 
 
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