Editorial
 
-El ascensor de la Biblioteca Nacional
Por Humberto Bonanata

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cultura. (Del lat. cultura).
-cultivo. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico.
Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.
ant. Culto religioso.
~ popular. Conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo.
Real Academia Española. Vigésima Edición.

 
El estado de abandono de nuestra cultura quedó reflejado el jueves pasado al caer un ascensor de la Biblioteca Nacional con siete ocupantes heridos. Tanto el gobierno porteño como el nacional no pudieron justificar el desprecio mobiliario de las instalaciones culturales a las que todo argentino tiene derecho a acceder libremente.

Las estúpidas justificaciones del gobierno de Macri al rescindir ex post facto el contrato con la empresa verificadora de la seguridad de los ascensores y las del titular del organismo, Horacio González, son clara demostración de la importancia que genera el sueño de Borges para un país decadente.

En el “Decálogo de Lenin” henos publicado en nuestras páginas los dislates imprescindibles para que una revolución cultural rinda efectos en la masa. Entre ellos, la educación y la cultura son primigenios enemigos a destruir.

Y si en algo cumplió el kirchnerato en sus 68 meses de despotismo fue con la desculturización popular, hecho que genera en las presentes y futuras generaciones la descomposición social necesaria como caldo de cultivo revolucionario.

No generaron migraciones hambrientas del Área Metropoltana Buenos Aires al cederles tierras fiscales de la Patagonia para enseñarles a cultivar su propia comida; no erradicaron la pobreza sino que la aumentaron y violentaron; no disminuyeron la mortalidad infantil ni en las fronteras ni en el Gran Buenos Aires sino que la multiplicaron a niveles africanos; no evitaron el consumo de droga juvenil sino que la potenciaron y ayudaron -involuntariamente se supone- a crear “el paco”, la droga de los pobres; no eligieron los libros para los jóvenes, prefirieron la prebenda fácil para sus padres (heladeras, cocinas y lavarropas mediante) para desnaturalizar el sufragio universal de Sáenz Peña y así consolidar una diktacracia nunca vista en 199 años de historia.

La historia la sufrimos todos los días pero se escribe por lustros.

Ayer los títulos de los diarios nos quieren conducir a las ventajas de la implementación del boleto único para colectivos, subtes y trenes. Tranquilidad para la gilada que despierta febrero con un 25% menos en sus bolsillos. ¿O para los usuarios eléctricos a quienes se les ofrecen doce cuotas para pagar la factura de un mes ante el violento ajuste tarifario consumado por la “longa manu” de los Kirchner Julio de Vido?.

Y en invierno será un 224% de aumento en el gas. Y seguirá girando esta inescrupulosa noria montonera, coherentemente tipificada por Carrió “asociación ilícita”.

Como en el primer peronismo, se acabó la demagogia del “plan quinquenal”. Los ajustes necesarios para solventar inversiones como en los noventa aparecen “ipso brupto”. Lo que en 2004 hubiera sido una tenue pendiente hacia la realidad mundial, hoy, por problemas de “caja electoral”, serán causa del futuro estallido social.

Porque nos llegará a todos, incluso a sus crédulos votantes.

Porque la adolescente Argentina recordará que hace sólo una década podía crecer con genuinos créditos bancarios y alcanzar su primer hogar. Merced a la demagogia del régimen, la mitad de los 300.000 deudores hipotecarios que llegaron a su propio nido hace dos años hoy tiene que vender su sueño y volver a alquilar.

Como corolario a este escrito semanal deseo merituar la pregunta de Samuel “Chiche” Gelblun en su programa televisivo a Ricardo López Murphy cuando el político opositor formulaba sus deseos de parecernos a Chile, Uruguay o Brasil: “Sí Doctor pero la gran diferencia es que en la Argentina existe el peronismo y se da el lujo de gobernar y oponerse a la vez”.

Si no reconocemos que el cáncer fascistoide generado con el golpe de Uriburu en 1930 y metastásicamente reproducido con el G.O.U. (Grupo de Oficiales Unidos) por el Cnel. Juan Perón en 1943 son el germen de nuestro atraso “in vitro” ninguna coalición que se precie de opositora podrá conducir el futuro de nuestros hijos hacia un futuro bienaventurado.

Si seguimos así, los jóvenes veraneantes seguirán matándose a botellazos y Borges no será Director de la Biblioteca Nacional sino inspector municipal de aves y huevos como lo quiso Perón.

¡Alpargatas sí; libros también!

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Febrero 01 de 2009

 
 
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