El
estado de abandono de nuestra cultura quedó reflejado el jueves
pasado al caer un ascensor de la Biblioteca Nacional con siete ocupantes
heridos. Tanto el gobierno porteño como el nacional no pudieron
justificar el desprecio mobiliario de las instalaciones culturales a las
que todo argentino tiene derecho a acceder libremente.
Las
estúpidas justificaciones del gobierno de Macri al rescindir ex
post facto el contrato con la empresa verificadora de la
seguridad de los ascensores y las del titular del organismo, Horacio González,
son clara demostración de la importancia que genera el sueño
de Borges para un país decadente.
En
el “Decálogo de Lenin” henos
publicado en nuestras páginas los dislates imprescindibles para
que una revolución cultural rinda efectos en la masa. Entre ellos,
la educación y la cultura son primigenios enemigos
a destruir.
Y
si en algo cumplió el kirchnerato en sus 68 meses de despotismo
fue con la desculturización popular, hecho que genera en las presentes
y futuras generaciones la descomposición social necesaria como
caldo de cultivo revolucionario.
No
generaron migraciones hambrientas del Área Metropoltana Buenos
Aires al cederles tierras fiscales de la Patagonia para enseñarles
a cultivar su propia comida; no erradicaron la pobreza sino que la aumentaron
y violentaron; no disminuyeron la mortalidad infantil ni en las fronteras
ni en el Gran Buenos Aires sino que la multiplicaron a niveles africanos;
no evitaron el consumo de droga juvenil sino que la potenciaron y ayudaron
-involuntariamente se supone- a crear “el paco”,
la droga de los pobres; no eligieron los libros para los jóvenes,
prefirieron la prebenda fácil para sus padres (heladeras, cocinas
y lavarropas mediante) para desnaturalizar el sufragio universal de Sáenz
Peña y así consolidar una diktacracia nunca vista
en 199 años de historia.
La
historia la sufrimos todos los días pero se escribe por lustros.
Ayer
los títulos
de los diarios nos quieren conducir a las ventajas de la implementación
del boleto único para colectivos, subtes y trenes. Tranquilidad
para la gilada que despierta febrero con un 25% menos en sus bolsillos.
¿O para los usuarios eléctricos a quienes se les ofrecen
doce cuotas para pagar la factura de un mes ante el violento ajuste tarifario
consumado por la “longa manu” de los Kirchner Julio
de Vido?.
Y
en invierno será un 224% de aumento en el gas. Y seguirá
girando esta inescrupulosa noria montonera, coherentemente tipificada
por Carrió “asociación ilícita”.
Como
en el primer peronismo, se acabó la demagogia del “plan quinquenal”.
Los ajustes necesarios para solventar inversiones como en los noventa
aparecen “ipso brupto”. Lo que en 2004 hubiera sido una tenue
pendiente hacia la realidad mundial, hoy, por problemas de “caja
electoral”, serán causa del futuro estallido
social.
Porque
nos llegará a todos, incluso a sus crédulos votantes.
Porque
la adolescente Argentina recordará que hace sólo una década
podía crecer con genuinos créditos bancarios y alcanzar
su primer hogar. Merced a la demagogia del régimen, la mitad de
los 300.000 deudores hipotecarios que llegaron a su propio nido hace dos
años hoy tiene que vender su sueño y volver a alquilar.
Como
corolario a este escrito semanal deseo merituar la pregunta de Samuel
“Chiche” Gelblun en su programa televisivo a Ricardo López
Murphy cuando el político opositor formulaba sus deseos de parecernos
a Chile, Uruguay o Brasil: “Sí Doctor pero la
gran diferencia es que en la Argentina existe el peronismo y se da el
lujo de gobernar y oponerse a la vez”.
Si
no reconocemos que el cáncer fascistoide generado
con el golpe de Uriburu en 1930 y metastásicamente reproducido
con el G.O.U. (Grupo de Oficiales Unidos) por el Cnel.
Juan Perón en 1943 son el germen de nuestro atraso
“in vitro” ninguna coalición que se precie
de opositora podrá conducir el futuro de nuestros hijos hacia un
futuro bienaventurado.
Si seguimos así, los jóvenes
veraneantes seguirán matándose a botellazos y Borges no
será Director de la Biblioteca Nacional sino inspector municipal
de aves y huevos como lo quiso Perón.
¡Alpargatas sí;
libros también!
Humberto Bonanata
Buenos Aires, Febrero 01
de 2009
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