La
propia incapacidad argentina en los entes reguladores y de control junto
con la caída estrepitosa al quinto subsuelo tras el golpe cívico-empresarial
encabezado por el “padrino traicionado” Eduardo Duhalde provocaron
la profunda desinversión tras las hipócrita contención
tarifaria que comienza a supurar en nuestra economía hogareña
tras la caída de la careta de los subsidios que el “gobierno
nacional y popular” tomó como bandera gelbardiana.
Todo error se paga en vida y más
aún si la política y la economía están en
juego. El criterio expulsivo y expropiatorio de empresas antes privatizadas
y las absurdas acusaciones para justificar un populismo trasnochado hicieron
del régimen su bandera de victoria pírrica.
Pasaron
meses, años y ya más de un lustro en los que el pueblo argentino
comenzó a despertar tras el histórico cacerolazo
del martes 25 de marzo de 2008 en lo que los ciudadanos
comunes hicieron suya una justa lucha como la del campo. Ese mismo campo
que no se cansó de votarlos a aquellos que hoy, como Agustín
Rossi, no pueden caminar ni sus propios pueblos.
La comedia se había transformado
en tragedia y marcado el punto de inflexión entre el kirchnerato
y la sociedad. A partir de la valentía chacarera todo sector social
se siente movilizado y autoconvocado a defender sus derechos.
Cuando
un sistema, por más autoritario y despótico,
como el que por poco tiempo más padeceremos pierde su rumbo, actúa
cual perro rabioso en un villorio en defensa de su propia enfermedad.
Pierde los instintos sociales y su propia supervivencia sólo depende
del ataque a quien se le cruce en su póstuma enfermedad.
El
resentimiento que enarbolaron desde el 25 de mayo de 2003 no puede esperar
que la caída que sufrirán este 2009 sólo se produzca
por actos moderados representados en el sufragio.
Pruebas
al canto: a la presentación de la boleta única
por parte del arco opositor que en octubre superará el 66% de los
votos con la lógica ciudadana de simplificar la voluntad cívica
y evitar las maniobras fraudulentas realizadas por los Kirchner en cada
elección, sólo recibió la respuesta altisonante,
desubicada e injustificable del “todólogo” multifuncionario
Aníbal Fernández al compararla con una bandera de ceremonias.
Si no fuera tan ignorante debería
saber el ex Duhalde-Menemista y futuro ex kirchnerista que en la vieja
Europa el sistema electoral se sustenta en la boleta única como
signo de transparencia representativa de la voluntad popular. Les resultará
más difícil continuar con el voto cadena con las boletas
ya marcadas aunque la desesperación por no perder - no ya el poder
sino la libertad ambulatoria -los potenciará en el aprendizaje
del fraude modelo siglo XXI.
Así las cosas el régimen
se resquebraja día a día. La delegada marital de Néstor
Kirchner no sabe o no quiere saber, aunque seguro Braga Menéndez
no se animaría a decírselo, que cada aparición suya
con anuncios públicos genera una crispación social sin retorno.
Desde
la “vendedora de lavarropas, heladeras y condones”
hasta la propaladora de la solución ante la falta
de monedas –típica de economías inflacionarias donde
el metal acuñado vale más que el valor numerario- esta
pobre y vulnerada mujer sólo produce el enaltecimiento
de la figura de María Estela Martínez de Perón.
Aquí el síntoma de
la decadencia y la desesperación. Saben que el campo está
en pie de lucha y comienza sus movilizaciones organizadas aunque inmanejables.
Ningún dirigente podrá frenar “la maldición
kirchneriana” propalada por el tirano aún no prófugo
el 17 de julio a las 04.30 AM luego de consagrarse el “Día
de San Cleto”.
Desde
entonces todo fue malaria, sequía, caída en sus productos
exportables, desazón y abandono por parte del gobierno. Y el chacarero
lo sabe porque lo siente en sus entrañas. Y ese hombre noble sabe
de compromisos pero no se contamina con los juegos políticos. Pondrá
el pecho a la vera de las rutas y de ser necesario hará
del 11 de marzo de 2009 una fecha heroica; “su causa contra el régimen”.
Merced
a la genuina lucha popular las dos oposiciones comienzan a blanquearse.
La U.C.R. junto con Carrió
y el socialismo santafesino –única provincia donde el socialismo
no resulta un melancólico recuerdo histórico- mas el lopezmurphysmo
puro y toda agrupación libertaria que jure como plataforma defender
los primeros 35 artículos de la carta magna alberdiana. Cobos ya
es de la partida y la reunión familiar con sus viejos parientes
mendocinos Ernesto Sanz y Roberto Iglesias suscribe el pacto no escrito.
Por otro lado, el peronismo no
kirchnerista, desde los Rodríguez Sáa hasta Ramón
Puerta con Solá y De Narváez deberán cerrar filas
si es que verdaderamente pretenden recuperar un espacio arrasado por el
montonerismo gobernante que luego de la batalla final se conformará
con un avión rojo con destino a Caracas. Macri, neoperonista puro,
los sigue mirando por TV y Reutemann, alfil del kirchnerismo mientras
esto dure, continuarán precalentando hasta saber dónde ubicarse.
Si los opositores comprenden que
ya son mayoría y saben representar a un pueblo cada vez más
diezmado por políticas erráticas en épocas de vacas
gordas, hoy moribundas y carcomidas por caranchos, la Argentina tendrá
un renacer digno similar al que fuera aquella vieja y gloriosa Nación.
Si los liderazgos no se ejercen
por quienes tienen la obligación de representarnos, los huevos
rotos de Rossi serán cápsulas servidas de odio.
Poco
falta para el final, poco falta para el intento de huída.
Debemos
reconocer que los Kirchner, Kunkel, Ibarra, Bonasso, Conti, Fernández,
de Vido, etc, etc, etc, no son paracaidistas polacos.
Son
producto de nuestra cobardía de pueblo adolescente.
Son
producto de “animémosnos y vayan”
típicamente argentino.
De
una buena vez, vayamos todos en defensa propia.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Febrero 08 de 2009
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