Nadie
puede hacerse el distraído de la irrealidad de los precios que
pagamos desde el golpe de Estado cívico-empresarial de 2001. Lavagna,
ministro de Duhalde y “bandera de estabilidad” para la campaña
de Kirchner en 2003, tapó bajo la alfombra la incoherencia tarifaria
sin revaluarla 3 a 1 merced fundamentalmente a los ingresos de tesorería
por los impuestos a los commodities argentinos como la producción
agropecuaria.
Les
robaban a unos pocos para comprar a muchos.
El
subsidio distorsivo fue el arma letal usada en estos
69 meses de montonerismo gobernante y la imagen de José Ber Gelbard,
Julio Broner y otros tramposos del camporismo, se reflotó como
vieja bandera de distribucionismo populista.
Desde
que comenzó el segundo kirchnerato -al
que le pesa la condición suspensiva e incierta sobre cuándo
y cómo terminará- con fecha astronómica en 2011 la
espada de Damocles sobre esta mujer que en cada aparición sólo
nos hace valorar la valentía de otra pobre mujer que debió
enfrentar la guerra interna desatada por la guerrilla junto con la abrupta
caída del salario real de los trabajadores sincerada por Celestino
Rodrigo, un hombre que la historia decapitó injustamente por sus
consecuencias y no por las causas que sus antecesores condujeron al desastre.
Pero
volvamos a 2009 y a la justa lucha del campo.
Las
palabras de Biolcati y Llambías…” Espero
que esto no sea para la gilada”…” Que no sirvamos sólo
para la foto” encarnan la desconfianza lógica
de la dirigencia agropecuaria frente a un gobierno
de fuyeros.
Saben
que esta semana tratarán de darles “el abrazo
del oso” y dividirlos al aceptar la mitad de sus proposiciones
descartando las más necesarias, seca y suspensión de
retenciones incluidas.
Saben
que encontrarán en una misma mesa la personificación
del resentimiento y la trampa a flor de piel.
Saben
que lo mejor es “dividir para gobernar”
y en ello el kirchnerato pondrá las pocas fuerzas que le quedan
para quebrar al campo, como tratan de hacerlo con la publicidad oficial
que nos muestra la época de vacas gordas pastando en verdes praderas.
Saben que utilizarán la
tragedia de Tartagal para inventarles un egoísmo desproporcionado
a lo que sufren los salteños.
Recuerdan
cómo les hicieron “juntar orina” en cada reunión
que le hacían encabezar al hoy hijo pródigo Alberto Fernández.
Y
deben saber sustancialmente que mientras les sigan hablando en forma sincera
y directa a la gente todos los comprenderemos y acompañaremos en
una causa que ya los ha superado: al campo lo sentimos
como un ave fénix libertario, como lo primero que supo quebrar
el brazo del régimen y comenzó a marcar el reloj de su decadencia.
Pero
tampoco todo podemos delegar en el campo.
La
oposición, semana tras semana, se consolida en dos frentes cada
vez más definidos:
El
frente cívico no peronista
que conforman la U.C.R., La Coalición Cívica, el socialismo
y el lopezmurphysmo cuya principal apoyatura es la coherencia parlamentaria
demostrada desde la crisis agropecuaria. Fueron ellos – a no dudarlo-
quienes cimentaron el voto de conciencia en su colegas ex kirchneristas
que honestamente defendieron su conciencia frente a “la caja rosada”.
(Vgr. Felipe Solá).
Su mejor bandera es predicar con
los 35 artículos de la parte dogmática de nuestra Carta
Magna que ni Menem ni Alfonsín pudieron destruir en el engendro
reformista de 1994.
La ventaja que el centenario partido
de Alem les brinda al tener kioscos en cada pueblo les posibilita la comunicación
personal con los ciudadanos. Además, desde Margarita Stolbizer
hasta Julio Cobos prometen ser de esa partida, éste último
como amigable componedor y tejedor con sus viejos correligionarios de
nursery.
Por
el otro lado, el neoperonismo parece prometernos encolumnarse
en referentes de la talla de Adolfo Rodríguez Sáa, Felipe
Solá, Mauricio Macri y Francisco de Narváez. Salvo Solá
ninguno de ellos formó parte de una lista kirchneristas y al decir
del refranero popular del “fanatismo de los conversos”
la asitilla que más le duele a “la asociación ilícita”
(Elisa Carrió dixit) es la oposición del ex funcionario
menem-duhalde-kirchnerista.
Ambos
frentes opositores tienen en común un pacto de La Moncloa implícito.
La
República, la división y respeto de los poderes, la defensa
de la libertad hasta el Consejo de la Magistratura y el I.N.D.E.K. independiente
y “la bandera de ceremonia” de la boleta única
los unirá a pesar que el 25 de octubre deban dirimir ante el soberano
la elección popular que cerrará el capítulo más
negro y oprobioso de estos 25 años de formal democracia.
Ambos
tienen la responsabilidad cívica de hacerse cargo a partir del
26 de octubre del comienzo de la huída de una banda en fuga comandada
por el presidente en ejercicio hasta que la Justicia lo conduzca al único
reducto que lo evite de la rebelión popular: la cárcel.
Pero
solos no pueden: dependen de nosotros. Gracias a DIOS.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Febrero 15 de 2009
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