Editorial
 
-Cuenta regresiva hacia el 11 de marzo: la trampa está servida
Por Humberto Bonanata

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A poco más de veinte días de conmemorarse el primer aniversario de la única gesta cívica que -hasta ahora- viviéramos los argentinos en el siglo XXI, nacional, popular y democrática, encabezada por productores agropecuarios y acompañada por la decisiva participación de los habitantes de los grandes centros urbanos, el desgobierno de la secretaria de Néstor Kirchner comienza a arrojar fuegos artificiales al firmamento político para –al menos- soslayar arteramente la rebelión ciudadana en marcha por la crispación social que ahora la vivimos todos del necesario -aunque extemporáneo- aumento de tarifas en servicios esenciales como los energéticos.

 
Nadie puede hacerse el distraído de la irrealidad de los precios que pagamos desde el golpe de Estado cívico-empresarial de 2001. Lavagna, ministro de Duhalde y “bandera de estabilidad” para la campaña de Kirchner en 2003, tapó bajo la alfombra la incoherencia tarifaria sin revaluarla 3 a 1 merced fundamentalmente a los ingresos de tesorería por los impuestos a los commodities argentinos como la producción agropecuaria.

Les robaban a unos pocos para comprar a muchos.

El subsidio distorsivo fue el arma letal usada en estos 69 meses de montonerismo gobernante y la imagen de José Ber Gelbard, Julio Broner y otros tramposos del camporismo, se reflotó como vieja bandera de distribucionismo populista.

Desde que comenzó el segundo kirchnerato -al que le pesa la condición suspensiva e incierta sobre cuándo y cómo terminará- con fecha astronómica en 2011 la espada de Damocles sobre esta mujer que en cada aparición sólo nos hace valorar la valentía de otra pobre mujer que debió enfrentar la guerra interna desatada por la guerrilla junto con la abrupta caída del salario real de los trabajadores sincerada por Celestino Rodrigo, un hombre que la historia decapitó injustamente por sus consecuencias y no por las causas que sus antecesores condujeron al desastre.

Pero volvamos a 2009 y a la justa lucha del campo.

Las palabras de Biolcati y Llambías…” Espero que esto no sea para la gilada”…” Que no sirvamos sólo para la foto” encarnan la desconfianza lógica de la dirigencia agropecuaria frente a un gobierno de fuyeros.

Saben que esta semana tratarán de darles “el abrazo del oso” y dividirlos al aceptar la mitad de sus proposiciones descartando las más necesarias, seca y suspensión de retenciones incluidas.

Saben que encontrarán en una misma mesa la personificación del resentimiento y la trampa a flor de piel.

Saben que lo mejor es “dividir para gobernar” y en ello el kirchnerato pondrá las pocas fuerzas que le quedan para quebrar al campo, como tratan de hacerlo con la publicidad oficial que nos muestra la época de vacas gordas pastando en verdes praderas.

Saben que utilizarán la tragedia de Tartagal para inventarles un egoísmo desproporcionado a lo que sufren los salteños.

Recuerdan cómo les hicieron “juntar orina” en cada reunión que le hacían encabezar al hoy hijo pródigo Alberto Fernández.

Y deben saber sustancialmente que mientras les sigan hablando en forma sincera y directa a la gente todos los comprenderemos y acompañaremos en una causa que ya los ha superado: al campo lo sentimos como un ave fénix libertario, como lo primero que supo quebrar el brazo del régimen y comenzó a marcar el reloj de su decadencia.

Pero tampoco todo podemos delegar en el campo.

La oposición, semana tras semana, se consolida en dos frentes cada vez más definidos:

El frente cívico no peronista que conforman la U.C.R., La Coalición Cívica, el socialismo y el lopezmurphysmo cuya principal apoyatura es la coherencia parlamentaria demostrada desde la crisis agropecuaria. Fueron ellos – a no dudarlo- quienes cimentaron el voto de conciencia en su colegas ex kirchneristas que honestamente defendieron su conciencia frente a “la caja rosada”. (Vgr. Felipe Solá).

Su mejor bandera es predicar con los 35 artículos de la parte dogmática de nuestra Carta Magna que ni Menem ni Alfonsín pudieron destruir en el engendro reformista de 1994.

La ventaja que el centenario partido de Alem les brinda al tener kioscos en cada pueblo les posibilita la comunicación personal con los ciudadanos. Además, desde Margarita Stolbizer hasta Julio Cobos prometen ser de esa partida, éste último como amigable componedor y tejedor con sus viejos correligionarios de nursery.

Por el otro lado, el neoperonismo parece prometernos encolumnarse en referentes de la talla de Adolfo Rodríguez Sáa, Felipe Solá, Mauricio Macri y Francisco de Narváez. Salvo Solá ninguno de ellos formó parte de una lista kirchneristas y al decir del refranero popular del “fanatismo de los conversos” la asitilla que más le duele a “la asociación ilícita” (Elisa Carrió dixit) es la oposición del ex funcionario menem-duhalde-kirchnerista.

Ambos frentes opositores tienen en común un pacto de La Moncloa implícito.

La República, la división y respeto de los poderes, la defensa de la libertad hasta el Consejo de la Magistratura y el I.N.D.E.K. independiente y “la bandera de ceremonia” de la boleta única los unirá a pesar que el 25 de octubre deban dirimir ante el soberano la elección popular que cerrará el capítulo más negro y oprobioso de estos 25 años de formal democracia.

Ambos tienen la responsabilidad cívica de hacerse cargo a partir del 26 de octubre del comienzo de la huída de una banda en fuga comandada por el presidente en ejercicio hasta que la Justicia lo conduzca al único reducto que lo evite de la rebelión popular: la cárcel.

Pero solos no pueden: dependen de nosotros. Gracias a DIOS.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Febrero 15 de 2009

 
 
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