Biolcati
pecó de buena fe ante personeros mal paridos y sufrió por
largas horas las consecuencias de la sospecha inter-pares. Los miembros
de la Mesa de Enlace se enteraron ante la primera aparición pública
en casi seis años del “mudo” vocero presidencial
Miguel Núñez al revelar las reuniones con el hoy superministro
de la “caja rosada”.
Supo
asimilar el mal trance y con la calentura que lo caracteriza por su heredada
sangre itálica también supo hacerse entender por su imprudencia
política ante sus pares del campo y, lo que es mayor, ante la ciudadanía
toda.
El
ardid o engaño cometido por el kirchnerato en franca retirada duró
lo que un cometa (no una cometa) tarda en estallar en el cielo.
El
presidente de la Sociedad Rural, quebrado en su buena fe mas nunca vencido,
enfrentó una conferencia de prensa el día siguiente de la
maniobra junto a demás miembros de las entidades y concurrió
a todo programa político que lo invitara.
Habló
desde sus entrañas como sujeto pasivo de una gran estafa;
soportó en sus espaldas la desconfianza urdida desde el gobierno
contra él para dividir a la Mesa de Enlace y con su verdad supo
producir el “efecto antibiótico”.
Desde
el misérrimo germen oficial los anticuerpos de la unidad ciudadana
demostraron lo que serán capaces durante lo que les queda de poder
en 2009 para destruir con la más baja estofa todo vínculo
opositor.
Como
al Tte. Aldo Garrido, a Hugo Luis Biolcati le pegaron más de un
tiro en la espalda.
Pero
supo reponerse a diferencia del héroe de San Isidro y a pesar de
las heridas lascerantes de la trampa encabezó junto a los otros
referentes del campo el acto de protesta localidad de Leones, Pcia. De
Córdoba, y refrendar ante todo quien lo quisiera escuchar su desconfianza
ante la tardía y sibilina citación oficial en manos de la
Ministro de Producción Débora Giogi para pasado mañana
martes 24 de febrero en miras de discutir las políticas del sector.
A
sólo dieciocho días del primer aniversario del 11 de marzo,
campo y gobierno volverán a verse las caras cual audiencia formal
de divorcio ordenada por un juez frente a un matrimonio desquiciado.
Tal
es el grado de desconfianza de los representantes de la producción
que Eduardo Buzzi tuvo que salir a poner paños fríos a sus
representados para postergar lo inevitable, al pregonar sobre la conveniencia
de la reunión y la esperanza que una buena vez el gobierno tomara
cartas en el asunto en defensa de los intereses nacionales.
Ni
el propio Buzzi se la cree pero son cientos de miles los chacareros que
han visto perder en sólo un año lo que ganaron con su trabajo
en cinco años. Debe contener a sus bases para que ellas no marchen
a Plaza de Mayo con la cabeza de sus dirigentes, recordando a Saúl
Ubaldini.
Y
no hay mayor prueba de la decadencia del stalinismo kirchneriano que el
abandono de sus filas del ex corredor de Fórmula 1, Carlos Reutemann,
que nos hacía sufrir con sus abandonos como pìloto hace
treinta años y de Juan Carlos Romero, ex compañero de fórmula
presidencial de Carlos Menem en 2003, ambos con portazos en las narices
de sus compañeros de ruta política.
Ni
la prohibición impiíícita al vicepresidente Julio
César Cleto Cobos de homenajear a Don José de San Martín
el día de sxu natalicio en Yapeyú al ordenar al Jefe de
estado Mayor del Ejército retirar toda formación de Granaderos
creados por San Martín.
No
se burlaron de Cobos, que ya los conoce. Por su desesperada caída
no llegaron a pensar que el verdadero burlado era el natalicio de San
Martín.
Como
dice y escribe nuestro amigo Enrique Avogadro “el
peronismo conoce bien por olfato el olor a sangre”.
Y sabe abandonar a tiempo a los animales moribundos como instinto
de supervivencia, preservándose del ataque final de los caranchos.
Lo
cíclico de la historia nos deja un cierto “deja
vu” sobre el final de este drama encabezado por resentidos
que a poco de cumplir seis años se acerca a su autodestrucción
“por amor al odio”.
Kirchner
siempre tuvo pocos amigos. Los necesarios para compartir
una celda como integrantes de su asociación ilícita. Los
necesarios para tratar de escapar en “el avión rojo”
como salvoconducto a Venezuela.
Pero
saben que ya tienen picado el boleto y que no habrá piloto –por
más bien pago que sea- que se anime a conducir a esta banda que
manchó de odio y de cínica formalidad a nuestra joven democracia
reinstaurada hace poco más de un cuarto de siglo.
A
nosotros se nos irá la vida en la lucha cívica. Pero vale
la pena por nuestros hijos como enseñanza que “las ideas
no se matan” y que “nada es para siempre”.
A
ellos se les irá mucho más que la vida. Los recordará
la historia como el interregno más fructífero y desaprovechado
que tuvo la Nación para enarbolar los postulados de la generación
de 1837 y 1880.
Ellos
sabían qué país querían.
Nosotros
–humildemente- también lo sabemos.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Febrero 22 de 2009
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