Editorial
 
-La Reina de Tolosa visita su tumba política
Por Humberto Bonanata

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Comienza marzo. Y por norma constitucional el Presidente de la Nación inicia el 127 período de sesiones ordinarias del más que nunca Honorable Congreso de la Nación.

 
Claro que los quince meses que precedieron a marzo 2009 fueron pródigos en constante desgaste del segundo kirchnerato y sirvieron –merced a la actitud combativa de los productores agropecuarios- a reivindicar al primer poder de los enunciados en la Constitución Nacional que hasta la lucha cívica iniciada el 11 de marzo de 2008 sólo era caratulado como la “Escribanía General de Gobierno” donde sólo se refrendaban las omnímodas ponencias del régimen.

Nadie podía preveer hace un año atrás que un hecho sectorial involucraría a la población en su conjunto en defensa de los derechos conculcados a otros y en rechazo a la propia bronca contenida de la mass media.

Nadie podía preveer que el comienzo del fin del régimen lo escribiría el ciudadano común que, con sus cacerolas, comenzó a decirle basta al gobierno más corrupto de la formal democracia de veinticinco años de ejercicio.

Nadie podía preveer que la violencia generalizada desataría en la población la “sensación de inseguridad” con la que tantas veces nos ha saturado el “todólogo” multiministro Aníbal Fernández. La natural respuesta de Susana Giménez ante el asesinato de su asistente supera y penetra sobremanera las estupideces oficiales.

Y frente a la realidad, la respuesta stalinista.

La extorsión oficial frente al campo, más unido luego de la reunión abierta en el Salón Azul del Congreso de la Nación donde sus planteos fueron escuchados por legisladores de diversas bancadas con el respeto y unidad que merecen las verdades, ahora se llama organismo regulador o nueva Junta Nacional de Granos, esta vez no creada por el Ministro de la década infame Federico Pinedo sino por los denigrantes componentes de la carpa kirchnerista.

Ya no pueden huir hacia delante como lo hicieron durante cinco años. Tienen el precipicio aquí nomás. Aunque lo siguen haciendo por resentimiento y miedo a la justicia independiente y a la soberanía popular que se expresará libremente en octubre.

Ya nos han ubicado en el trasfondo del subcontinente junto a Venezuela, Ecuador y Bolivia. Aunque Anthony Wayne trató de justificar lo injustificable frente al ex metebombas Jorge Taina, al día siguiente el diario de mayor circulación en la Argentina publicó por medio de su corresponsal en Nueva York la preocupación del Departamento de Estado ante la ley sancionada por la mayoría kirchnerista sobre blanqueo de dinero pueda ser de blanqueo de dinero de narcotráfico.

Esta es la kirchnerlandia de hoy. Yapeyú sin Granaderos y Tres Arroyos con banderas negras ante la visita presidencial, fuertemente custodiada por lumpenaje del conurbano bonaerense.

El campo vulnerado en su buena fe luego de la primera reunión con miembros del gobierno a sólo dos días de la segunda entrevista de la que no pueden esperar justas reivindicaciones porque no quitarles a ellos lo que es de ellos implicaría un déficit de caja que no le permitiría al kirchnerato a octubre.

El vicepresidente de la Nación vilipendiado tras los cambios de protocolo ante la concurrencia de la “investidura presidencial” en la Asamblea Legislativa de hoy. Bajezas directas e informales para tratar de descolocarlo.

Ello importa poco. Hoy se realizará una simple formalidad ante un Congreso Nacional de pie frente a la “caja rosada”. Ya han perdido el quórum propio en Diputados y sólo cuentan con cinco senadores que superan la supuesta mayoría en la Cámara Alta. Y todavía no llegó octubre ni promedió marzo.

La suerte para los Kirchner hace tiempo que está echada, aunque la historia se escriba diariamente.

Que todos sepamos sentirnos partícipes del cambio libertario que se avecina.

Cuando así sea, el kirchnerato será una triste pesadilla y los argentinos en democracia y en libertad, habremos vuelto a crecer.

Nada sucede por generación espontánea.

Todo se logra con la participación popular.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Marzo 01 de 2009

 
 
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