Ese
mismo día, la secretaria del presidente de facto anunciaba en la
unidad básica de Olivos que las retenciones agropecuarias serían
giradas a los intendentes y que los verdaderos productores de la riqueza
volverían a ser estafados por el cinismo gubernamental.
Un
humilde chacarero de Roque Sáenz Peña (Chaco) ayer decía
con su transparencia cuasi angelical: “La Presidente
confirmó lo que todos ya sabíamos; con nuestra plata harán
campaña los candidatos kirchneristas; quieren pagar la campaña
con nuestros puestos de trabajo”.
Ipso
facto del anuncio de la “Reina de Tolosa”
el campo comenzó a movilizarse no sólo a través de
la organicidad de su Mesa de Enlace sino fundamentalmente con la aparición
a la vera de las rutas de aquellos que vieron morir sus vacas de sed y
arenar sus campos por la seca.
La respuesta fue tan natural como
previsible a los ojos de cualquier ciudadano no aquejado por síndromes
psicópatas. Afloraron los cortes de ruta que a la noche del sábado
alcanzaban a noventa en todo el país.
El
campo volvió a ponerse de pié. Y otra vez
con su nobleza movilizó a la oposición en su conjunto para
marcarles el rumbo del pronto porvenir en la Argentina.
Alfredo De Ángeli se manifestaba
preocupado en el anochecer del primer sábado de otoño ante
la retirada de la Gendarmería Nacional ordenada por el “todólogo”
Aníbal Fernández. “Esto me hace acordar a las tristes
épocas que creíamos superadas cuando “liberaban las
zonas antes de los operativos”, agregó el líder entrerriano.
Y
otra vez el campo les enseña a los políticos profesionales:
“Acá hay que juntarse en el Congreso y nó
rejuntarse en las listas”. “Que no nos preocupe la tapa de
los diarios del 29 de junio o del 26 de octubre ante un eventual triunfo
del pretenso tirano por pocos puntos”. “Acá la democracia
se consolida con el dominio parlamentario en ambas cámaras desde
el 10 de diciembre” decía a quien lo quisiera escuchar el
futuro candidato por la “Unión Cívica”,
Ricardo Hipólito López Murphy.
Y
tiene razón. La desesperación de estos tiempos
por evitar el “efecto Pérsico” por
el que la asociación ilícita (Carrió "dixit”)
se empuje como en un subte japonés para subir al avión que
les permita huir de la Argentina y de los argentinos –especialmente
quienes confiaron en ellos- tiene los tiempos contados.
Nadie
puede aseverar con fundamento lógico que la crispación social
unida a la lucha del campo, los haga durar hasta el 28 de junio.
Los
tiempos políticos de la autorretirada sólo
son fomentados por el resentimiento matrimonial por poco tiempo a cargo
de la “corona nupcial”.
Entonces…
¿cuál es el deber de una oposición
responsable frente a una banda en fuga”?. ¿Unirse parlamentariamente
después de los comicios para apoyar un gobierno de “salvación
nacional” a cargo de Cobos o rejuntarse como estiércol para
quitarle unos puntitos al militante inmobiliario multimillonario?
Si la oposición entiende
con grandeza la importancia de su hora, sabrá respetar la ideología
de sus votantes y no mostrar una desesperación inexistente ante
un régimen con los días contados.
No
importa que Francisco de Narváez encabece la lista del neoperonismo
–tras el apartamiento de Felipe Solá y la inserción
de su actual mujer en el tercer lugar de la lista- o que López
Murphy acompañe como segundo candidato de la “Unión
Cívica” a Margarita Stolbizer en lugar de aceptar la primera
candidatura por la ciudad de Buenos Aires.
Lo
más importante es la composición parlamentaria a partir
del 10 de diciembre de 2009, o antes si el autogolpe kirchnerista lo requiere.
Nuestra lucha cívica ciudadana
consiste en ganar 10 horas de nuestras vidas el día del acto eleccionario
para que no falten boletas opositoras y los fiscales oficiales vuelvan
a decir “Usted ya votó, o vote lo que hay” como lo
hicieron en 2007.
La fiscalización de los
comicios implica la transparencia del sufragio ciudadano. Y allí
deberemos estar todos quienes pregonamos la vida republicana sobre al
neorrosismo, con perdón del dictador muerto en Inglaterra.
Quer cada uno vote por sus ideas,
que no tenga que optar por un conglomerado antikirchnerista que conllevará
a que el “pretenso dictador” nos acuse de formar parte de
la Unión Democrática II o de la Nueva Alianza.
La
República, hoy más que nunca, reside en el Congreso de la
Nación y en nuestros representantes.
Si
quiere ser parte del post-kirchnerismo, súmese como fiscal al partido
de su preferencia y defienda sus ideas.
Es
muy poco lo que le pedimos.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Marzo 22 de 2009
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