Editorial
 
-La Argentina pre-anárquica: de 1820 a 2009
Por Humberto Bonanata

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Como hace 189 años nuestra historia empalidece en sus repeticiones fácticas.

Nada mas que los errores de entonces que nos condujeron a décadas de la primera tiranía fueron más por incompetencia de una naciente pseudo independencia del colonizador español que por la destrucción lisa y llana de las bases institucionales de la República que luego de Caseros nos legara Alberdi.

 

A setenta y un meses de la asunción del kirchnerato el estado de degradación social no será superado fácilmente con la derrota del régimen dentro de setenta días.

Quedará tras la debacle autoritaria del peor ciclo constitucional durante 25 años de formal democracia una herida difícil de recomponer a partir del 29 de junio.

Un pueblo crispado, quebrado y ultrajado en sus derechos que sólo podrá reponerse del pretenso tirano y su servil consorte con un gobierno de salvación nacional que nos una bajo el signo de la ley, la Constitución y la democracia.

Difícil tarea para todas las fuerzas de oposición será renunciar a sus egoismos y forjar, a un año del bicentenario, una nueva y gloriosa Nación.

El kirchnerato se acaba, ellos lo saben mejor que nosotros.

Pero nosotros sabemos que la crispación y disolución social que nos dejarán en su huída nos tendrá en las puertas de un enfrentamiento civil. Y aquí aparece la responsabilidad ciudadana por sobre la dirigencia política opositora.

Muchos argentinos aún no comprenden la importancia del sufragio dentro de siete domingos. No será una elección legislativa mas, será la vía por la cual el pueblo dirá basta al resentimiento encarnado por un paranoico que potencia en el odio su constante accionar.

Nunca tuvieron otra ideología que la hipocresía.

Nunca defendieron los derechos humanos en el momento que debían hacerlo, cuando los asesinos levantados en armas contra la Nación morían en una guerra civil no declarada. Estaban en otra, como dicen los jóvenes. Eran militantes inmobiliarios y multiplicaban su fortuna personal merced a la degradante Circular 1050 que empobreció a miles de argentinos por ejecuciones hipotecarias.

El ex abogado del Banco Regional Patagónico ya tenía su “propia cartera de clientes” y con la cobardía que siempre lo caracterizó huía junto a su mujer procuradora al sur, al mar y al frío con la cultura sanguínea heredada de su abuelo: la usura.

Estos son los Kirchner, y hay que animarse a decirlo sin miramientos porque por sus actos de corrupción y degradación política la Argentina enfrentará en pocos días su renacer o su muerte.

Y porque creemos en la libertad y en su ejercicio responsable, estas líneas no son para engendrar el pánico sino para despertar el compromiso cívico.

En cinco años y siete meses desde que nuestro pregón libertario defiende los conceptos de la libertad y la democracia como forma de vida, nunca sentí en lo profundo de mi ser la necesidad de enviarles un mensaje de tan necesaria convocatoria ciudadana.

Será quizás porque nunca imaginamos la violencia que llevará el final del régimen.

Han logrado el comienzo de la fase destructiva de una revolución: quebrar las reglas básicas y los cimientos de la convivencia civilizada. No lograrán por nuestro compromiso participativo instaurar el soñado “stalinismo a la criolla” que tanto sueña esa mente enferma.

No hay tropas rusas que rodeen al bunker de Olivos. Hay millones de ciudadanos dispersos que sólo quieren regresar a sus casas sanos y salvos después de ganar su salario diario, cada vez más empobrecido.

Hay en la Argentina miles de compatriotas abandonados en su salud y en la medicina preventiva evitando ser víctimas de la “ruleta rusa” del dengue, enfermedad típica de la pobreza y desprotección social erradicada en 1950.

Hay en la Argentina una decadencia cultural y educativa premeditada para que la prebenda venza al legado de Sarmiento. A los regímenes autoritarios sólo se los derrota con educación cívica y de ello rendiremos examen el 28 de junio.

Hay en la Argentina un relativismo social en el que un impúber de catorce años, que comprendía la criminalidad de sus actos, quita la vida de un noble trabajador y padre de familia.

Hay en la Argentina una crispación social del “todos contra todos” como germen latente del enfrentamiento anárquico.

Hay en la Argentina la necesidad de enterrar el despotismo de seis años con nuestra única arma disponible: la Constitución Nacional y el sufragio universal.

Hoy en la Argentina, las "sensaciones" superan a las realidades como la pandemia del dengue o la diaria inseguridad personal.

Hoy en la Argentina un pretenso diktador llama por celular a su empleado Miguel Pichetto (Presidente del Bloque de Senadores Nacionales oficialistas) y lo hace desdecir de la declaración de emergencia nacional por el virus del dengue.

Hoy en la Argentina el Secretario general de la C.G.T., jefe supremo del gremio de camioneros, y su prole asalariada no se animan a concurrir a una marcha de camioneros en el Obelisco en repudio del asesinato de un "compañero" por temor a ser linchados por el pueblo.

Hoy en la Argentina, Santiago Montoya es obligado a renunciar por el pretenso tirano en decadencia por haberse negado a formar parte del fraude preelectoral de integrar "listas emblemáticas" de cargos que nunca ejercerán.

Aún estamos a tiempo si nos sentimos parte de este difícil proceso que todos deberemos transitar por culpa de la "asociación ilícita" gobernante.

Sepa nuestra dirigencia acompañarnos en la conducción.

Sepa el pueblo afrontar con valor y estoicismo el comienzo del segundo semestre de 2009 en el que comenzaremos a escribir una nueva historia jamás imaginada.

Renacerá a la faz de la tierra una nueva y gloriosa Nación.

Que así sea, para nosotros y para nuestros descendientes que nada de culpa deben cargar sobre nuestras miserias y cobardías.

Por culpa nuestra vinieron los Kirchner…es deber nuestro producir el cambio en forma pacífica, instrumento que ellos resistirán a usar.

La República nos precede y la República nos sucederá.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Abril 19 de 2009

 
 
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