Un
palco imponente con las figuras de Perón y Evita de espaldas al
pretendido Ministerio de Salud (Obras Sociales incluidas) conformaban
la escenografía de centenares de transportados a la vieja usanza
cuarentista.
No
nos consta que los delegados pasaran lista para verificar la concurrencia
y la lealtad al ex adherente juvenil de la causa del “brujo”
López Rega durante la década del setenta en Mar del Plata,
como era práctica en los empleados públicos durante la primera
y segunda presidencia peronista.
Había
que poner “toda la carne en el asador”
y “el negro” la puso. En un día
supuestamente laborable, para arriar a la gente desde sus trabajos, el
futuro enemigo de Kirchner desde el 29 de junio, demostró
que la fuerza es el derecho de las bestias.
Hasta
se dio el lujo de pedirle al pretenso dictador en decadencia que no concurriera
al acto.
Él
y su banda serían “el poder y la gloria”
y más que un apoyo a la presidente de hecho el “efecto
apriete” hacia la “Reina de Tolosa”
se respiraba sudorosamente en el palco.
Moyano
fijó las condiciones hasta el 28 de junio a las 24.00 hrs. "Si
ganamos el kirchnerismo será moyanista; si ellos pierden que no
traten de hacer dedo en una ruta porque ningún camionero los levantará”.“
Esa fue la premisa que junto a
su aparato demostró el patriarca cegetista frente a un gobierno
decadente y en retirada.
No
podemos quitar de nuestra memoria las dos últimas grandes movilizaciones
que se dieron desde 2008: las del campo y la ciudadanía que los
acompañó a Rosario y a Palermo y al velatorio y entierro
de Raúl Alfonsín.
Ambas
se caracterizaron por la absoluta espontaneidad y el grado
civilizado de sus concurrentes. Nadie movilizó ni
pagó ni prometió prebendas a cambio. La gente salió
de sus casas a expresar un sentimiento de apoyo y acompañamiento.
Las causas justas sólo requieren madurez republicana y conciencia
cívica, algo desconocido por los grupos que hoy presionan como
nadie el final del régimen.
Algo hemos aprendido en estos seis
años de kirchnerismo: que todo tiene un límite y un final,
que esperamos sea pacífico.
Frente
a esta demostración patoteril y demagógica, el jueves próximo
tendremos otra cita de honor con el lumpenaje: Luís DÈlía
promete marchar desde Liniers a Plaza de Mayo – a contramano por
la Avenida Rivadavia – para dar otro apriete al verdugo de su propio
destino.
En
busca de espacios electivos para “los movimientos sociales”
que dice representar en las listas de candidatos del kirchnerismo el ilustre
educador matancero promete darle pelea al “amo del feudo”
en el caso de “quedar afuera del reparto”.
Nadie sabe cómo reaccionará
el presidente de facto ante el compendio de insultos irrepetibles que
propaló desde su programa de radio. Si Kirchner cede lugares para
la banda de DÈlía será otra demostración más
de impotencia en camino a las legislativas del 28 de junio.
Como lo fue la elección
de Clotilde Acosta (a) Nacha Guevara en el tercer lugar de la lista bonaerense
para mimetizarla con el “efecto Evita” hecho que –a
decir de los encuestadores- sólo logra aprobación en el
teatro de todo aquel que previamente abone $300 la entrada, los turistas
en su gran mayoría.
Luego
de su merecido descanso en la Polinesia con su enésima pareja juvenil,
Clotilde, quien el 3 de octubre cumplirá sus primeros 69 años,
se vestirá de nacional y popular para besar niños empobrecidos
del segundo cordón del conurbano. Ni ella ni Scioli lograrán
motorizar una lista que lleva consigo “un collar de
melones” llamado Néstor Kirchner.
El
futuro ya está escrito, a pesar del voto cadena, la desaparición
de listas opositoras y las listas sábanas. La reticencia
de los “barones del conurbano” a integrar las listas truchas
no surge de una concepción jurídica o ética, términos
desconocidos para ellos. Surge para alistarse prontamente en los botes
del “Titanic”.
El
domingo pasado, antes de las irracionalidades del matrimonio, titulamos
nuestra editorial: “Meter miedo, es la cuestión”.
Y días después los consortes en retirada lo confirmaron
y compararon su eventual salida del poder con el golpe del 2001.
Hay
una sola diferencia: hace ocho
años la oposición, de la mano de Duhalde y el injertado
Ruckauf, era golpista y destituyente. Hoy es democrática y republicana
porque todos estamos convencidos de algo: no retroceder hacia
el pasado y construir democráticamente el post-kirchnerismo.
Mientras
tanto desde el poder ya han comenzado los operativos difamatorios contra
los candidatos opositores. Francisco De Narváez
deberá justificar ante el prístino Faggionato Márquez
los tres llamados realizados desde un celular de su flota con uno de los
reyes de la efedrina.
Margarita
Stolbizer será la próxima víctima de la
injuria oficial a través de ataques hacia la persona de un familiar
muy cercano.
Y mientras tanto la gente espera
respuestas y propuestas. Poco se ve en el firmamento.
La
oposición sólo reacciona ante actos enfermizos del matrimonio
gobernante. Les resulta increíble que sólo resten sesenta
y cuatro días para alcanzar el triunfo y retomar la mayoría
parlamentaria.
Nos
quieren disuadir en el pensamiento con la gripe porcina para hacernos
olvidar los 27.722 casos de dengue autóctonos.
Así
son y así serán hasta la caída: igual que los delincuentes
que huyen de la Justicia mientras embolsan sus patrimonios ilegítimamente.
Pero
la historia, aunque tardía por gñenesis, es sabia. Y sabrá
juzgarlos como autores, partícipes necesarios, encubridores y cómplices
del mayor maltrato institucional en un cuatro de siglo a la democracia
argentina.
Y
para que la Argentina recupere la República ultrajada desde el
25 de mayo de 2003.
La gente saldrá voluntariamente
a las calles a festejar el principio de la liberación. Sus únicas
armas serán las banderas celestes y blancas.
Esperamos
que la locura no se apodere de las hordas prebendarias del régimen
en cercana retirada.
Hasta
el 28 de junio habrá dos argentinas divididas por el resentimiento
de los Kirchner, autogolpe destituyente incluído.
Que el 29 volvamos a ser una sola Patria.
Será
para mal de ninguno y para el bien de todos.
Humberto Bonanata
Buenos Aires, Mayo 03 de
2009
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