No
alzó la voz con el tono imperativo que caracteriza su verdadera
personalidad ni apuntó sus manos en paralelo y hacia delante dictando
a sus circunstanciales oyentes ni enrojeció su rostro ni clavó
sus ojos hacia el infinito en absoluta semejanza al fiel estilo hitlerista
que lo caracterizó en seis años de poder.
“En
boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso” nos queda
como mensaje subliminal. Ni los forzados asistentes creían escuchar
del déspota un discurso conciliador, simplemente porque nunca fue
conciliador y siempre fue déspota. Quien les hablaba en tono discursivo
y cuasi pastoral se había transformado de “la noche a la
mañana” en un contemporizador de ideas fuerza para que dentro
de cuarenta y dos días no se cumpla lo impensado para un régimen
que se asimila a una bicicleta porque si se para se cae; que el peronismo
opositor logre vencerlo en las urnas y precipitar la huída ya planificada
en el “avión rojo” a Venezuela.
Los
números de los encuestadores reflejan un virtual empate técnico
con De Narváez, que podrá consolidarse en derrota en estas
seis semanas que restan al comicio.
Antes de él, Clotilde Acosta
(a) Nacha Guevara leyó la parte políticamente correcta de
su prontuario sin apelar a su rodete “evitista” en la que
representa teatralmente a la “abanderada de los humildes”,
otra de las tantas falacias que componen la inconsistente historia argentina.
“Clotilde” pareció sincerarse en su desconocimiento
de la actividad política al olvidar su vieja militancia en el Partido
Comunista Revolucionario (brazo político del e.r.p.) junto a su
primer esposo Norman Brisky.
A
su turno, el más incómodo de los asistentes, Daniel Scioli
continuó tratando de esquivar la flagrante inconstitucionalidad
de su candidatura en abierta violación a lo normado por el artículo
73 de nuestra Carta Magna.
También gambeteó como pudo –y esperamos siga pudiendo-
el profundo deseo del régimen de obligarlo a asumir como diputado
nacional y por ende renunciar a la gobernación bonaerense que ganó
en 2007 con más votos que la propia “Reina de Tolosa”.
El ex motonauta atraviesa el callejón
más difícil de su vida política. No quiere renunciar
a su cargo porque se reconoce como el político oficialista con
mejor imagen. Sabe que, como tantas veces, es usado por los K como “caballito
llamador” del voto moderado. Pero también sabe que si la
justicia fuera justa sería impugnada su candidatura “trucha”
y la lista encabezada por Kirchner pelearía por el cuarto puesto.
Una relación cuasi-enfermiza
lo une con el matrimonio gobernante; sabe que lo detestan pero también
que lo necesitan. Y sabe que en peronismo el futuro se escribe con olfato
a sangre y que algún día serán historia. Aunque la
venganza mafiosa en este caso, como en tantos otros, puede no tener límites.
Por
el lado opositor llama la atención que el acercamiento como virtual
empate técnico de De Narváez a Kirchner no haya polarizado
el electorado y la lista de Margarita Stolbizer conserve un cercano tercer
puesto con casi el 20% de los votos a tres del “colorado”
y a cinco del “amo del feudo”, con un 32% de indecisos.
Y
aquí debemos preguntarnos sobre los valores relativos de las encuestas
domiciliarias.
¿Cómo pueden ingresar los valerosos encuestólogos
en lugares donde la policía requiere ayuda de la gendarmería
para hacerlo o las ambulancias son baleadas y asaltadas si no las acompaña
un movil policial?
¿Cómo
hacen estos estoicos estudiantes y profesionales para golpear una puerta
en el segundo y tercer cordón bonaerense donde Kirchner obtiene
casi el 40% de intención de voto?
Tampoco en esas zonas prevalece
el teléfono de línea ya que está comprobado que las
familias de menores ingresos han dado de baja a estas líneas fijas
y se comunican a través de celulares con tarjetas prepagas y a
través de mensajes de texto para ahorrar dinero.
El panorama preocupa en la “Caja
Rosada” ya que sus encuestólogos contratados no indican los
números esperados. Y lo que es peor…una gran incertidumbre
entre aquellos que se cansaron en seis años de promesas, colchones,
heladeras y bicicletas incumplidas.
Esta
semana han comenzado a circular cadenas de mails que denuncian el armado
de “urnas mellizas” en algunos municipios
bonaerenses para cambiarlas desde las salidas de los colegios antes de
su llegada a los lugares de escrutinio provisional. A ese eventual fraude
manual podría sumarse el fraude electrónico en la carga
de datos.
Deseamos sinceramente que sean
“cantos de sirena” y verdaderas falacias frente al acto comicial.
Aunque del régimen podemos
esperar los peores artilugios llevados a cabo antes de 1912 con la sanción
de la ley Sáenz Peña.
La
responsabilidad será conjunta; tanto de aquellos que pueden implementar
acciones fraudulentas como la de la oposición que no puede evitar
prevenirlas.
Caso contrario serán cómplices
de otro fracaso de la voluntad popular
Otra
vez resuena en nuestros oídos “la causa contra
el régimen”.
¿Tanto
habremos retrocedido?
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Mayo 17 de 2009
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