Editorial
 
-Susurros y gritos
Por Humberto Bonanata

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Con la dialéctica asimilable a la de un predicador evangelista –con el respeto que nos merece esta rama del cristianismo- y bajo la atenta mirada de su secretaria a cargo formalmente del Poder Ejecutivo y de los “barones del conurbano” tan confiables como billete de tres pesos, Néstor Kirchner trasuntó el jueves en el Teatro Argentino de La Plata su piel de lobo con la de un cordero.

 
No alzó la voz con el tono imperativo que caracteriza su verdadera personalidad ni apuntó sus manos en paralelo y hacia delante dictando a sus circunstanciales oyentes ni enrojeció su rostro ni clavó sus ojos hacia el infinito en absoluta semejanza al fiel estilo hitlerista que lo caracterizó en seis años de poder.

“En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso” nos queda como mensaje subliminal. Ni los forzados asistentes creían escuchar del déspota un discurso conciliador, simplemente porque nunca fue conciliador y siempre fue déspota. Quien les hablaba en tono discursivo y cuasi pastoral se había transformado de “la noche a la mañana” en un contemporizador de ideas fuerza para que dentro de cuarenta y dos días no se cumpla lo impensado para un régimen que se asimila a una bicicleta porque si se para se cae; que el peronismo opositor logre vencerlo en las urnas y precipitar la huída ya planificada en el “avión rojo” a Venezuela.

Los números de los encuestadores reflejan un virtual empate técnico con De Narváez, que podrá consolidarse en derrota en estas seis semanas que restan al comicio.

Antes de él, Clotilde Acosta (a) Nacha Guevara leyó la parte políticamente correcta de su prontuario sin apelar a su rodete “evitista” en la que representa teatralmente a la “abanderada de los humildes”, otra de las tantas falacias que componen la inconsistente historia argentina. “Clotilde” pareció sincerarse en su desconocimiento de la actividad política al olvidar su vieja militancia en el Partido Comunista Revolucionario (brazo político del e.r.p.) junto a su primer esposo Norman Brisky.

A su turno, el más incómodo de los asistentes, Daniel Scioli continuó tratando de esquivar la flagrante inconstitucionalidad de su candidatura en abierta violación a lo normado por el artículo 73 de nuestra Carta Magna.

También gambeteó como pudo –y esperamos siga pudiendo- el profundo deseo del régimen de obligarlo a asumir como diputado nacional y por ende renunciar a la gobernación bonaerense que ganó en 2007 con más votos que la propia “Reina de Tolosa”.

El ex motonauta atraviesa el callejón más difícil de su vida política. No quiere renunciar a su cargo porque se reconoce como el político oficialista con mejor imagen. Sabe que, como tantas veces, es usado por los K como “caballito llamador” del voto moderado. Pero también sabe que si la justicia fuera justa sería impugnada su candidatura “trucha” y la lista encabezada por Kirchner pelearía por el cuarto puesto.

Una relación cuasi-enfermiza lo une con el matrimonio gobernante; sabe que lo detestan pero también que lo necesitan. Y sabe que en peronismo el futuro se escribe con olfato a sangre y que algún día serán historia. Aunque la venganza mafiosa en este caso, como en tantos otros, puede no tener límites.

Por el lado opositor llama la atención que el acercamiento como virtual empate técnico de De Narváez a Kirchner no haya polarizado el electorado y la lista de Margarita Stolbizer conserve un cercano tercer puesto con casi el 20% de los votos a tres del “colorado” y a cinco del “amo del feudo”, con un 32% de indecisos.

Y aquí debemos preguntarnos sobre los valores relativos de las encuestas domiciliarias.

¿Cómo pueden ingresar los valerosos encuestólogos en lugares donde la policía requiere ayuda de la gendarmería para hacerlo o las ambulancias son baleadas y asaltadas si no las acompaña un movil policial?

¿Cómo hacen estos estoicos estudiantes y profesionales para golpear una puerta en el segundo y tercer cordón bonaerense donde Kirchner obtiene casi el 40% de intención de voto?

Tampoco en esas zonas prevalece el teléfono de línea ya que está comprobado que las familias de menores ingresos han dado de baja a estas líneas fijas y se comunican a través de celulares con tarjetas prepagas y a través de mensajes de texto para ahorrar dinero.

El panorama preocupa en la “Caja Rosada” ya que sus encuestólogos contratados no indican los números esperados. Y lo que es peor…una gran incertidumbre entre aquellos que se cansaron en seis años de promesas, colchones, heladeras y bicicletas incumplidas.

Esta semana han comenzado a circular cadenas de mails que denuncian el armado de “urnas mellizas” en algunos municipios bonaerenses para cambiarlas desde las salidas de los colegios antes de su llegada a los lugares de escrutinio provisional. A ese eventual fraude manual podría sumarse el fraude electrónico en la carga de datos.

Deseamos sinceramente que sean “cantos de sirena” y verdaderas falacias frente al acto comicial.

Aunque del régimen podemos esperar los peores artilugios llevados a cabo antes de 1912 con la sanción de la ley Sáenz Peña.

La responsabilidad será conjunta; tanto de aquellos que pueden implementar acciones fraudulentas como la de la oposición que no puede evitar prevenirlas.

Caso contrario serán cómplices de otro fracaso de la voluntad popular

Otra vez resuena en nuestros oídos “la causa contra el régimen”.

¿Tanto habremos retrocedido?

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Mayo 17 de 2009

 
 
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