Dicen
los sociólogos sociales que un ser humano puede cambiar de ideología,
mas no de personalidad. Kirchner no hizo ni lo uno ni lo otro; su ideología
desde hace seis años se basa en el resentimiento, la sobreactuación
y la acumulación de poder para derrotar a su enemigo, nunca considerado
adversario.
Tampoco
su personalidad irracional ha cambiado; es el mismo que hace semanas preludiaba
“Yo o el abismo”; “La Argentina explota
sin nosotros” u otras de falacias típicas de
pretenso dictador populista.
Sabe que se acerca su hora y que
en este circo por él armado no hay red de contención; que
mas temprano que tarde la ley recaerá sobre su “banda en
fuga” y que sus asalariados de hoy lo negarán más
que Pedro a Jesucristo.
Cada acto eleccionario desde que
asumieron la diktacracia ha caído en calidad y transparencia electoral.
Cada dos años nos han degradado aún más como pueblo
hasta llegar a la ignominia constitucional de postular a candidatos que
sabemos nunca asumirán. Difícil de imaginar el contexto
electoral para 2011 de continuar el régimen en su profundo desprecio
hacia el soberano que, con su voto, proyecta sus deseos de convivencia,
paz social y respeto institucional dentro de un marco republicano como
única garantía de sustentabilidad democrática.
Porque
no hay democracia plena sin previsibilidad; porque no hay libertad sin
educación, salud y justicia para todos.
Lamentablemente
la Argentina se ubica en el puesto 114vo. del índice de calidad
institucional, marcando una abrupta caída en estos 72 meses de
kirchnerato que mañana se cumplen desde que Duhalde entregara a
su “ahijado” el bastón de mando.
Viviremos cinco semanas bajo todo
tipo de artilugios fraudulentos para descalificar a los actuales adversarios.
Y decimos actuales, porque fiel al “olfato peronista” el 29
de junio el poder interno podrá tener otros caciques que, como
corresponde a la doctrina, recibirán el “besamanos”
de los nuevos apóstoles de palacio, hoy furibundos kirchneristas.
Pero como algo creemos haber crecido
en este último cuarto de siglo de nuestras vidas bajo una democracia
ritual más no eficiente, nada nos llamará la atención
frente a los nuevos conversos.
Frente a la parodia oficialista,
el properonismo y el Acuerdo Cívico y Social también transitan
vaivenes inciertos.
Francisco
De Narváez, Gabriela Michetti y Mauricio Macri publicitan al “peronismo
2” proscribiendo a Felipe Solá de la imagen
televisiva para evitar el recuerdo en la memoria de la gente de quien
encabezara la lista kirchnerista de diputados nacionales por la Provincia
de Buenos Aires hace sólo 23 meses.
Les preocupa
el crecimiento de la lista encabezada por Margarita Stolbizer en detrimento
de su proclamada “oposición”. Argumentan por ello una
mayor diferencia a favor de Néstor Kirchner y su lista “trucha”.
Grave
distorsión de la realidad. El oficialismo bonaerense
tiene marcado su techo y no crecerá en perjuicio de su ex aliado
Felipe Solá y la empleada de la C.G.T. “moyanista”
Claudia Rucci por el hecho de la elección natural de aquellos que
superen el coeficiente socio-cultural del segundo y tercer cordón
del conurbano.
La gente
cada día “come menos vidrios” y percibe que
el 28 de junio el peronismo volverá a “celebrar” una
nueva interna abierta como todos los argentinos debimos padecer en 2003,
2005, 2007.
Por el
lado del Acuerdo Cívico y Social porteño, el armado de las
listas a diputados por parte de Elisa Carrió también padece
de sus “nerviosismos culposos”.
No pueden explicarse cómo la vicejefa de gobierno renunciante,
Gabriela Michetti, mantiene una diferencia sustancial frente a la lista
encabezada por Alfonso Prat Gay bajo grave perjuicio para el futuro político
de quien tiene el “celular de Dios”.
Así
estamos a cinco semanas de una elección constituyente.
Porque
los argentinos pretendemos suscribir con nuestro voto un nuevo “Acuerdo
de San Nicolás”.
Porque pretendemos reafirmar el
preámbulo alberdiano; enterrar las ideas absolutistas y afianzar
la libertad y la democracia como único sistema representativo para
nosotros, para nuestros hijos y para todos los hombres de bien que quieran
hacer de nuestro suelo una verdadera República.
Humberto Bonanata
Buenos Aires, Mayo 24 de
2009
|