Difícil
comprender el germen de este engendro que tomó cuerpo a pocos días
de lograr el oficialismo adelantar las elecciones para dentro de cuatro
semanas.
A principios de abril lanzaron
la página web con alegorías a Perón y Seineldín
y comenzaron un constante desgaste hacia el entonces probable triunfador
en Buenos Aires, causa de la efedrina incluida. El jueves pasado lanzaron
oficialmente las fórmulas electorales que sólo auguran una
cómoda victoria de Kirchner sobre su entonces cercano competidor.
Dentro
de cualquier conformación política republicana resultaría
difícil explicar cómo un hombre que en 2005 logró
450.000 votos bonaerenses debió padecer la injusticia de no poder
jurar como diputado nacional cabalmente electo, tras el recordado discurso
destituyente de la voluntad popular en boca del hombre antikirchnerista
Miguel Bonasso. Hace cuatro años eran “el poder y la gloria”
y arrasaban con criterios fascistas los debates parlamentarios opositores.
En
ese contexto se destacó el discurso del Vicepresidente 1ro. del
bloque la de U.C.R. Pedro Azcoiti, hermano de una exiliada
en Suecia bajo el proceso, quien defendió por encima de sus vivencias
familiares la necesidad de respetar irrestrictamente la calidad institucional.
Todo su bloque lo acompañó en la votación que propiciaba
se le permita a Luis Abelardo Patti prestar legítimo juramento.
Los votos del oficialismo y viejos aliados aplastaron –como tantas
veces- el estado de derecho en miras del revanchismo setentista que aún
perdura.
¿Cómo
interpretarán los constitucionalistas de países desarrollados
cívicamente el “surrealismo mágico” del juez
Manuel Blanco al permitir la candidatura de un hombre privado de su libertad
cuando al ser electo en 2005, sin impugnación previa, no se le
permitió jurar su título?
¿Patti
podrá asumir la banca que logrará el 28 de junio? ¿Será
nuevamente impugnado por la cámara de diputados, liberado y exculpado
antes, o jurará desde la prisión?
Sinceramente, como argentino y
abogado, me avergüenza escribir estas líneas sencillamente
fellinescas.
Pero
la Argentina de hoy ha madurado. Los ha conocido en sus mentiras, divagues
y falacias.
Paradójicamente
hoy la lista que encabeza Patti sirve de felpudo electoral a la victoria
bonaerense del kirchnerismo. Y afianza los valores republicanos porque
los muestra tal cual son; sin ideas sólo con intereses…
Desde la derecha liberal alberdiana,
pasando por el Acuerdo Cívico y Social como fuerza social-demócrata,
hasta la izquierda democrática que –aunque siempre dividida
en partículas se presenta cada dos años a elecciones –
viven este desmembramiento del movimiento político creado por Perón
desde el golpe del G.O.U. el 4 de junio de 1943 como un antes y después
en la relación de fuerzas parlamentarias.
No
importa la jugada de fuyero de Kirchner: “lo peor no son los
gringos que nos quieran comprar sino los cipayos que se vendan”
decía Hipólito Yrigoyen.
Importa
sobremanera la composición de ambas cámaras parlamentarias
desde la madrugada del 29 de junio, ya que el largo trayecto hasta el
10 de diciembre obligará al oficialismo a dialogar civilizadamente
–el peor de sus castigos- con la nueva estructura de poder que nacerá
de la voluntad popular.
No podrán emular a su guía
espiritual Hugo Chávez porque nuestra voluntad cívica no
se los permitirá.
No podrán seguir malversando
bienes públicos y expropiando bienes y ahorros privados porque
la Argentina no será la misma.
Será el comienzo del post-kirchnerismo
como bien escribió en su nuevo libro Mariano Grondona.
La responsabilidad y la gobernabilidad
ya no dependerá sólo del régimen que lo ha hecho
durante estos últimos 72 meses.
Allí la oposición
deberá manifestar si ha crecido en sus convicciones y compromiso
cívico, con propuestas superadoras al kirchnerato, o si sólo
sabe criticar lo indefendible.
Confiamos
en que el Congreso Nacional retome su investidura institucional que nunca
debió perder, ni dejarse despojar.
Detrás
y cerca de ellos, está la gente. Estamos todos quienes queremos
afianzar la libertad y la democracia como forma de vida y enterrar para
la cámara séptica de nuestra historia esta pesadilla de
seis largos años de los que todos somos responsables.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Mayo 31 de 2009
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