Denuncias
cruzadas, impugnaciones y escraches múltiples son los pilares de
esta campaña.
No hace falta destacar lo conocido
respecto a la desesperación de los Kirchner por la cercanía
de De Narváez en las voluntades cívicas. Agrias discusiones
en Olivos, especialmente con su “alter ego” Julio De Vido
tratan de convencerlo de bajar el tono a la persecusión judicial
contra “el colorado”.
Ni el clonazepam logra evitar la
paranoia del pretenso dictador ante una eventual derrota o empate técnico
ensuciado por el temido fraude post-electoral que podría producirse
en el cambio de “urnas mellizas” durante el traslado de los
colegios hasta el correo. La gente podrá votar a sus candidatos,
encontrar sus boletas en el cuarto oscuro, irse a su casa y ser violados
en sus derechos cívicos en el transporte de las urnas hacia los
correos distritales.
Esto
no es un aviso; es un secreto a voces que circula por los pasillos de
la oposición; la pro-peronista y la no peronista.
Pero ante tanta bajeza vergonzante
para cualquier argentino que se precie de demócrata, la actitud
de Elisa Carrió ante este bizarrismo político merece ser
destacada. Primero fue ella quien se solidarizó con De Narváez
por “la cama” que le preparaban desde Olivos. Luego que el
candidato fuera recibido oficialmente por el Vicepresidente de la Nación,
Julio César Cleto Cobos, y recibiera de éste el apoyo institucional
ante tamaña campaña desestabilizadora.
Poco duró de Carrió
el apoyo al perseguido. Ni bien se enteró que Cobos en el ejercicio
de su cargo aunque miembro de otro partido político desandó
sus palabras primigenias, acusó a Cobos de usar su agenda recibiendo
candidatos de otras listas y exigió de De Narváez que se
presente ante el impresentable “juez” Federico Faggionatto
Márquez, poseedor de 38 pedidos de juicio político, incluidos
entre ellos los de Diana Conti y Carlos Kunkel.
“El
país del todo vale es el país que sólo puede gobernar
un peronista” proverbió Margarita Stolbizer
ayer por la noche en el programa oficialista “Televisión
Registrada”. Y tiene razón aunque también
debe incluir a su correligionaria Elisa Carrió que el viernes,
en otro programa de “Todo Noticias”, llamado “Tiene
la palabra” recibió el golpe más duro
en sus últimos años de carrera política.
Cuando
el público presente en el estudio tuvo que responder sobre si la
veía como presidente en 2011, el 59% dijo No y el 41% que Sí.
La
poseedora del “celular de Dios”
comenzó a girar sobre su silla con la mirada clavada en el firmamento
de las luces detrás de cámara y padeció durante cientos
de largos segundos el sentir de la gente que en su cara le anticipaba
su bienal futuro.
Si
nos trasladamos al espectro capitalino, la inexistencia de campañas
orgánicas, con propuestas y predecibles sólo garantiza dos
hechos: el holgado triunfo de una mediocre Gabriela
Michetti que representa a un machismo que poco ha hecho en dos
años de gobierno y el crecimiento de Fernando “Pino”
Solanas quien con la sensatez que siempre lo ha caracterizado
sólo pretende recuperar el petróleo, reivindicar al General
Enrique Mosconi y sacarlo de las manos de los Eskenazi , Eurnekián
y Lázaro Báez y volver a unir nuestro territorio con aquellas
líneas férreas que trazó la generación del
80 que tuvo un proyecto de país en serio, sin publicidad paga o
encubierta.
Conste
que quien esto escribe no votará a Solanas aunque reconoce su honestidad
intelectual.
Algo
que parece habérsele escabullido a Patti junto a sus adláteres
Daniel “Chicho” Basile y Santiago Cúneo.
Nadie
sabe cuáles son las cartas marcadas de Duhalde en esta mano de
fuyeros. Destruyó a Menem, volteó a De la Rúa; creó
a Kirchner y ahora...¿quiere volverlo a ayudar a su ahijado
traidor?.
Esperamos
que en la semana que se inicia existan miles de razones para convencer
al subcomisario bonaerense que retire su lista para quitarle votos a De
Narváez , al dejar de ser opositor a sus perseguidores que lo llevaron
a la cárcel y pasar a ser el mejor candidato testimonial de Néstor
Kirchner.
Todavía
creemos en la honestidad de Patti.
Sería lamentable que entregue su honra a los pingûinos.
Esperamos
no dejar de creer en ella en estas dos semanas que preceden al final del
kirchnerato.
“Ver
para creer”, supo decir Santo Tomás.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Junio 14 de 2009
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