Cuando
hace 71 meses y un día decidimos comenzar a luchar por la libertad
a través de www.notiar.com.ar no imaginamos
que la lucha por la institucionalidad y el republicanismo resultaría
tan desigual frente a un paranoico y una pobre mujer (no mujer pobre)
que dominarían nuestras vidas por tantos años.
Sí imaginamos que cuando
el desgobierno comenzara a desintegrarse, como lo estamos viendo hora
a hora, la kaída sería mucho más violenta y aplastante
frente al pretenso tirano de lo que sucede con un gobierno democrático
respetuoso de la división de poderes.
Y ahora comenzarán a caer
todas las mentiras, atropellos, malversaciones de caudales públicos,
negociados y asociaciones ilícitas en las que Kirchner habría
apoyado en su construcción de poder sin miramientos.
Hasta se dio el lujo de traicionar a su “hacedor”,
otro personaje maléfico de la politiquería argentina que,
despreciado por De Narváez, decidió vacacionar junto a su
esposa en el verano europeo y regresar -culminada la mafiosa batalla bonaerense-
para pretender erigirse en árbitro de la reconstrucción.
Duhalde
no tiene autoridad moral para tratar de reconstruir un movimiento que
en su verdad número 21 –no escrita por nadie pero ejecutada
por todos- convierte en caranchos a los nuevos triunfadores sobre el agonizante
conductor en su lecho final.
Aunque los verdaderos triunfadores
no vienen con espíritu depredador sino para ayudar a consolidar
un gobierno que apuntale a la secretaria de Kirchner durante estos larguísimos
30 meses que restan para su formal retirada.
Decimos formal porque, cual castigo
divino, la pandemia ha sido el virus final que los conducirá a
los Kirchner y su nefasto entorno a la muerte política y a la condena
social y judicial.
Porque
mientras la "Señora” se preocupa en ser parte de la
comparsa chavista que acompañe el regreso del payaso de Zelaya
a su vuelta a Honduras, en Argentina la gente ya comenzó a morirse
por el virus A1H1.
Porque
el mismo viernes contradijo al “Moreno de la Salud”,
Miguel Manzur sobre la cantidad de infectados en una conferencia de prensa
en el Hospital de Malvinas Argentinas. “Son 2.000 no
100.000 como algunos medios dicen” espetó la
delegada de Kirchner en una conferencia de prensa. No lo decían
los medios, lo había dicho su flamante Ministro de Salud que había
jurado en su cargo 18 horas antes de esa conferencia de prensa.
Ya han comenzado las denuncias
judiciales contra ella, su ex Ministra Graciela Ocaña, el servil
Massa y todos aquellos funcionarios que hubieran ocultado la gravedad
de la pandemia hasta el día posterior a la elección y generado,
además de la propagación geométrica del virus, el
pánico social que hoy nos domina a todos, desde Rodríguez
Larreta y sus amigos hasta cualquier humilde habitante de una villa de
emergencia.
El
delito de incumplimiento de deberes de funcionario público pasó
a convertirse en estrago culposo, ya que la sociedad argentina
se encuentra indefensa y asustada ante la incoherencia oficial en las
medidas preventivas para evitar una catástrofe. Mientras escribo
estas líneas pienso si ayer en el colectivo o anteayer en el subte
alguien no me pudo haber contagiado y lo que es peor si ahora yo no puedo
estar contagiando a mi anciana madre a mis pequeñas hijas.
Y
esto tiene una principal responsable: Cristina Fernández de Kirchner,
por quien legisladores de todos los bloques comenzaban a estudiar el viernes
pasado la viabilidad de un pedido de juicio político bajo los argumentos
ya expuestos.
El
más preocupado políticamente es Julio Cobos, flamante ganador
junto a Ernesto Sanz por sólo 25% de diferencia en la Provincia
de Mendoza. Cobos quiere ser presidente en 2011 y competir dentro del
espectro opositor con dos derrotados: Elisa carrió y Hermes Binner.
Pero
sabe que para 2011 falta dos siglos, nó dos años, y si “el
Airbus de los Kirchner” no aterriza normalmente dentro
de 30 meses “Cleto” se verá obligado a conducir un
gobierno de “salvación nacional” junto a todos los
sectores en un país anárquico, sin políticas estructurales
de corto y mediano plazo e infectado por una pandemia como la “fiebre
amarilla” que supo padecer el gobierno de Sarmiento, con colegios
cerrados pero boliches abiertos.
Esta es la demostración
cabal de un Estado ausente que sólo supo conculcar bienes privados
(aportantes de A.F.J.P.) para dispensarlos indiscriminadamente con fines
demagógicos, o estatizar Aerolíneas Argentinas con un único
beneficiario (Marsans) Seguramente en pocos días a Amado Boudou
le costará salir del país al igual que al delincuente consuetudinario
de Ricardo Jaime.
Lamentablemente
la justicia siempre actúa tarde, investiga a los ex funcionarios
que perdieron el poder y crea en ellos la “vindicta” o persecución
política más que la aclaración de los hechos delictuales
que hubieran cometido en funciones.
Claro que aunque entre mafiosos
hay códigos, cuando Jaime sea “engrillado” y depositado
en una celda por algunas de las 20 causas que Kirchner logró mantener
“dormidas” hasta el domingo pasado, se transformará
en un peligroso enemigo del tirano decadente por eventuales asociaciones
ilícitas que a lo largo de 23 años de función pública
conjunta pudieran haber compartido.
Porque
así termina de gente del mal.
Y porque poco falta para que podamos
ver cómo son subidos a los furgones grises del Servicio Penitenciario
Federal rumbo a la prisión.
“Todo
Pasa” como dice el anillo de Don Julio Humberto Grondona.
El
kirchnerismo también…
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, 05 de julio de 2009
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