Editorial
 
-Pandemia electoral: de la derrota del régimen hasta la gripe “k”
Por Humberto Bonanata

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Desde hace mucho tiempo, antes a la derrota electoral del domingo pasado el régimen kirchnerista, ha comenzado a marcar su propia cuenta regresiva. Sin ambiente destituyente por parte de la oposición, el ocultamiento e incumplimiento de deberes de los funcionarios públicos respecto a la pandemia desatada entre todos nosotros, con final seguramente trágico en cuanto a las muertes de habitantes de nuestro suelo, refleja el desprecio a la verdad al que hemos sido sometidos durante estos tristes 72 meses de diktacracia.

 
Cuando hace 71 meses y un día decidimos comenzar a luchar por la libertad a través de www.notiar.com.ar no imaginamos que la lucha por la institucionalidad y el republicanismo resultaría tan desigual frente a un paranoico y una pobre mujer (no mujer pobre) que dominarían nuestras vidas por tantos años.

Sí imaginamos que cuando el desgobierno comenzara a desintegrarse, como lo estamos viendo hora a hora, la kaída sería mucho más violenta y aplastante frente al pretenso tirano de lo que sucede con un gobierno democrático respetuoso de la división de poderes.

Y ahora comenzarán a caer todas las mentiras, atropellos, malversaciones de caudales públicos, negociados y asociaciones ilícitas en las que Kirchner habría apoyado en su construcción de poder sin miramientos.

Hasta se dio el lujo de traicionar a su “hacedor”, otro personaje maléfico de la politiquería argentina que, despreciado por De Narváez, decidió vacacionar junto a su esposa en el verano europeo y regresar -culminada la mafiosa batalla bonaerense- para pretender erigirse en árbitro de la reconstrucción.

Duhalde no tiene autoridad moral para tratar de reconstruir un movimiento que en su verdad número 21 –no escrita por nadie pero ejecutada por todos- convierte en caranchos a los nuevos triunfadores sobre el agonizante conductor en su lecho final.

Aunque los verdaderos triunfadores no vienen con espíritu depredador sino para ayudar a consolidar un gobierno que apuntale a la secretaria de Kirchner durante estos larguísimos 30 meses que restan para su formal retirada.

Decimos formal porque, cual castigo divino, la pandemia ha sido el virus final que los conducirá a los Kirchner y su nefasto entorno a la muerte política y a la condena social y judicial.

Porque mientras la "Señora” se preocupa en ser parte de la comparsa chavista que acompañe el regreso del payaso de Zelaya a su vuelta a Honduras, en Argentina la gente ya comenzó a morirse por el virus A1H1.

Porque el mismo viernes contradijo al “Moreno de la Salud”, Miguel Manzur sobre la cantidad de infectados en una conferencia de prensa en el Hospital de Malvinas Argentinas. “Son 2.000 no 100.000 como algunos medios dicen” espetó la delegada de Kirchner en una conferencia de prensa. No lo decían los medios, lo había dicho su flamante Ministro de Salud que había jurado en su cargo 18 horas antes de esa conferencia de prensa.

Ya han comenzado las denuncias judiciales contra ella, su ex Ministra Graciela Ocaña, el servil Massa y todos aquellos funcionarios que hubieran ocultado la gravedad de la pandemia hasta el día posterior a la elección y generado, además de la propagación geométrica del virus, el pánico social que hoy nos domina a todos, desde Rodríguez Larreta y sus amigos hasta cualquier humilde habitante de una villa de emergencia.

El delito de incumplimiento de deberes de funcionario público pasó a convertirse en estrago culposo, ya que la sociedad argentina se encuentra indefensa y asustada ante la incoherencia oficial en las medidas preventivas para evitar una catástrofe. Mientras escribo estas líneas pienso si ayer en el colectivo o anteayer en el subte alguien no me pudo haber contagiado y lo que es peor si ahora yo no puedo estar contagiando a mi anciana madre a mis pequeñas hijas.

Y esto tiene una principal responsable: Cristina Fernández de Kirchner, por quien legisladores de todos los bloques comenzaban a estudiar el viernes pasado la viabilidad de un pedido de juicio político bajo los argumentos ya expuestos.

El más preocupado políticamente es Julio Cobos, flamante ganador junto a Ernesto Sanz por sólo 25% de diferencia en la Provincia de Mendoza. Cobos quiere ser presidente en 2011 y competir dentro del espectro opositor con dos derrotados: Elisa carrió y Hermes Binner.

Pero sabe que para 2011 falta dos siglos, nó dos años, y si “el Airbus de los Kirchner” no aterriza normalmente dentro de 30 meses “Cleto” se verá obligado a conducir un gobierno de “salvación nacional” junto a todos los sectores en un país anárquico, sin políticas estructurales de corto y mediano plazo e infectado por una pandemia como la “fiebre amarilla” que supo padecer el gobierno de Sarmiento, con colegios cerrados pero boliches abiertos.

Esta es la demostración cabal de un Estado ausente que sólo supo conculcar bienes privados (aportantes de A.F.J.P.) para dispensarlos indiscriminadamente con fines demagógicos, o estatizar Aerolíneas Argentinas con un único beneficiario (Marsans) Seguramente en pocos días a Amado Boudou le costará salir del país al igual que al delincuente consuetudinario de Ricardo Jaime.

Lamentablemente la justicia siempre actúa tarde, investiga a los ex funcionarios que perdieron el poder y crea en ellos la “vindicta” o persecución política más que la aclaración de los hechos delictuales que hubieran cometido en funciones.

Claro que aunque entre mafiosos hay códigos, cuando Jaime sea “engrillado” y depositado en una celda por algunas de las 20 causas que Kirchner logró mantener “dormidas” hasta el domingo pasado, se transformará en un peligroso enemigo del tirano decadente por eventuales asociaciones ilícitas que a lo largo de 23 años de función pública conjunta pudieran haber compartido.

Porque así termina de gente del mal.

Y porque poco falta para que podamos ver cómo son subidos a los furgones grises del Servicio Penitenciario Federal rumbo a la prisión.

“Todo Pasa” como dice el anillo de Don Julio Humberto Grondona.

El kirchnerismo también…

Humberto Bonanata

Buenos Aires, 05 de julio de 2009

 
 
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