La
táctica de guerrillas de retroceder para contraatacar domina la
mente de Néstor Kirchner a sabiendas que desde el
28 de junio ha comenzado su cuenta regresiva y que la caída del
régimen al menos los conducirá a la cárcel como jefes
de una supuesta asociación ilícita que los acompañó
a lo largo de estos últimos seis años.
Ello no implica una escala de disvalor
para los opositores que concurrieron a sabiendas de la falacia del diálogo
convocado por un “gobierno” derrotado en las urnas por el
70% de los votos. Dialogar es un verbo que nunca conjugó Néstor
Kirchner en sus 25 años de ejercicio de poder. Pero debieron simular
ser democráticos e inventar la agenda de la necesaria reforma electoral
en lugar de presentar y escuchar planes contra la pobreza extrema a la
que ellos llevaron al 40% de los argentinos, a pesar de haber sido favorecidos
por tasas de crecimiento del 8% anual.
La
psicosis y perversidad dirige la mente del pretenso tirano. Debe seguir
abriendo frentes de lucha por más peligrosos que puedan resultarle
a su gobierno y al de su secretaria consorte.
El
veto a los beneficios impositivos a regiones agrícolas azotadas
por la sequía, el costo del “fútbol gratis”
que nos hará desembolsar a todos los argentinos la suma de U$S
648 millones, en desmedro de planes universales para salvar la vida de
indigentes en poco tiempo sujetos al cólera primaveral y la prepotencia
en enviar al Congreso de la Nación el proyecto de chavización
de los medios audiovisuales son las últimas batallas que librarán
antes del 10 de diciembre.
¿Estarán
preparando su autogolpe antes de asumir el 10 de diciembre que han perdido
las mayorías automáticas?
Aunque
la pregunta sea ilógica sólo cabe en mentes ilógicas.
En aquellos que no imaginan soportar el “juicio de residencia”
que deberán afrontar sobre las denuncias judiciales que pesan sobre
ellos y sus pandilleros al ver que los jueces han comenzado a actuar conforme
a derecho en plena autocracia, sin esperar a la nueva composición
de las cámaras legislativas.
Deberíamos
preguntarnos si la oposición, tanto el Acuerdo Cívico como
el properonismo, ha estudiado estrategias ante el eventual posible éxodo
del “Ceaucescu argentino” y su mujer.
Ellos, en representación
nuestra tienen la obligación moral de sostener la democracia y
la libertad como forma de vida y evaluar las posibles consecuencias de
una retirada en masa.
La
intempestiva reacción de Carlos Reutemann no fue
casual. Un hombre que se caracteriza en hablar con sus silencios descerrajó
gruesos epítetos más acordes a Moreno y DÈlía
que al ex corredor de Fórmula 1.
Por
el otro lado Gerardo Morales, Julio Cobos, Ernesto Sanz y Oscar
Aguad componen un cuarteto con la difícil tarea de evitar
el desmembramiento de la oposición. No piensan en 2011 ni en quien
presidirá en diciembre el Comité Nacional de la U.C.R. Piensan
cómo llegar institucionalmente a diciembre e imaginan diversos
escenarios en los que la dirigencia política en su conjunto deba
afrontar una situación anárquica que podemos llegar a vivir.
Una
sociedad crispada los observa a todos, aún en silencio.
Sabe que como ciudadanos participaron
en la “guerra gaucha” que esperábamos terminara el
17 de julio de 2008 con el “voto no positivo” de Cobos y ubicara
al gobierno en condiciones de razonabilidad.
Pero
la psicosis del régimen los impulsó a sobrevivir atacando.
Ése
es el único medio que encuentran para que el futuro no llegue.
Pero gracias a Dios, el futuro
llegará y enterrará en las negras páginas de nuestra
historia vivida estos seis años de hipocresía, persecución
y autismo político.
Seamos partícipes de nuestra
reconstrucción democrática. No vivamos el presente agazapados
tras una radio o un televisor, por más cómodo que ello resulte.
La democracia la afianzamos entre
todos día a día a través de la participación
activa.
En
la vida, como en la política, quien deja un lugar vacío,
deja que lo ocupen cien mediocres.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Agosto 30 de 2009
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