La
potenciación de la locura de poder en su ataque contra el campo
(y toda la ciudadanía que los apoya), la demagógica
estatización de la televisación del fútbol y el enfrentamiento
mendaz contra el grupo Clarín al forzar antes del recambio legislativo
del 10 de diciembre próximo el tratamiento del proyecto oficial
de la Ley de Medios Audiovisuales, demuestran que más
que mantener poder buscan evitar la cárcel.
Tratar de imaginar el interior
de su mente es tarea de un Congreso Internacional de Psiquiatría
más que la de un mero escribidor. Nada le importa, trata de redoblar
su apuesta al sumar enemigos más potentes que el gobierno mismo.
Escribe –sin saberlo- su propio final.
Con
solo pensar que las bases rurales desborden a sus entidades representativas
y decidan una Marcha Federal hacia la Plaza de Mayo, cualquier mero conocedor
de la política verá marchar a todo un pueblo detrás
de los tractores y los caballos y se encolumnará en su lucha; la
lucha por la libertad.
Porque
admitamos que la valentía y organicidad que han demostrado nuestros
productores no la tiene ningún ciudadano ni representante opositor;
los ciudadanos por pusilánimes y la dirigencia política
porque parte de sus propios intereses para luego ocuparse del interés
general.
Cuando
la Justicia, en este caso en manos del Dr. Norberto Oyarbide, comienza
ha hundir el cuchillo hasta el hueso y logra desbaratar la posible asociación
ilícita integrada –entre otros- por Néstor Lorenzo,
aportante de la campaña presidencial “K 2007”,
en la causa sobre adulteración de medicamentos oncológicos
y hemofílicos, el ciudadano comienza a percibir el renacer de uno
de los poderes más sojuzgados al ejecutivo de turno en estos casi
26 años de democracia.
Cuando
un exaltado pretenso tirano patotea a un joven periodista por haber osado
preguntarle sobre el aumento del 523% de su patrimonio en
seis años (158% sólo en el último año), sabe
que tiene “picado el boleto” con destino cierto. Cuántos
de quienes hoy escriben contra el régimen lo hacían hace
seis años. Sin dudas éramos muy pocos y hoy los recibimos
a los cultores del post-kirchnerismo con los brazos abiertos de libertad.
La flaqueza es humana y no sólo
los Kirchner crecieron desproporcionadamente en su economía; muchos
bastardos de hoy lo hicieron a costillas de la mayor degradación
institucional sufrida por la Argentina en el último cuarto de siglo.
Hasta el golpe de Estado planeado y ejecutado por Duhalde, junto con su
pesificación asimétrica, supo fijar sus fines y su retirada.
Lástima que “el padrino” eligió un personaje
escatológico para que continúe su legado –para nada
póstumo- con tres peronismos para enfrentar la elección
de abril de 2003.
Pero
volvamos a la violación del trámite parlamentaria por parte
del kirchnerismo sobre la ley de medios audiovisuales, también
llamada del “golpe de gracia a la libertad de expresión
sin extorsión”.
Cuando la Comisión de Libertad
de Expresión de la Cámara de Diputados, presidida por la
Diputada (U.C.R. Capital) Silvana Giúdici, votó el jueves
por la mañana la realización de siete audiencias públicas
federales a lo largo de todo el país, las que concluirían
dentro de siete semanas –a mediados de diciembre- , por la tarde
el diputado hiperkirchnerista Manuel Baladrón recibió la
orden de que las tres comisiones intervinientes voten y logren realizar
sólo tres audiencias “pour la galeriè” de las
que no se descarta participen –entre otros grupos sociales”
la Universidad de la Madres de Plaza de Mayo para lograr parte del 33%
que el despotismo no ilustrado pretende otorgarle a las cooperativas o
asociaciones civiles.
Si faltaba alguna prueba de la
urgencia del kirchnerato por tratar la ley, aquí demostraron que
“van por todo o nada”; a matar o morir frase que gusta utilizar
“el amo del feudo”.
Movilizar
a la sociedad para explicarle que no van contra grupos económicos
sino por la “chavización” de la información,
es tarea de cada uno de nosotros propalar qué puede significar
para nuestra sociedad caer en mano de esta delincuencia política
organizada que, como los jóvenes hitlerianos- congelará
su vida y sus ideas sólo ante la respuesta social.
Somos
tan responsables como los Kirchner de la destrucción final de nuestra
sociedad antes de un enfrentamiento entre hermanos.
Debemos evitar que ellos hagan
correr sangre de argentinos.
DIOS quiera que NUNCA se cumpla
la “profecía de Bergoglio” en la que el Arzobispo de
Buenos Aires le confesara en el invierno de 2006 a Eduardo Duhalde cómo
veía el final de esta tragedia.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Septiembre 06 de 2009
|