Editorial
 
-El recuerdo de José Astorgano
Por Humberto Bonanata

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Durante la segunda presidencia de Juan Perón existía un diputado oficialista, bajo la presidencia de la cámara por parte de Héctor José Cámpora llamado José “Pepe” Astorgano que trascendió a la inmortalidad al caracterizar sus únicas participaciones legislativas en pedir el cierre del debate cuando algunos de los integrantes del “Bloque de los 44” (Frondizi, Balbín, Emir Mercader, Ernesto Sanmartino, Oscar Alende, etc) comenzaban sus discursos abiertamente opositores al régimen de entonces.

 
Se votaba el pedido de Astorgano, se cerraba el debate y se procedía a votar con el único fin de acallar a la oposición y “aplicar el número”.

Medio siglo después hemos presenciado lastimosamente el pasado jueves cómo el presidente de bloque de senadores kirchneristas, Miguel Ángel Pichetto, al confirmar la firma del dictamen de mayoría, aunque en disidencia parcial, del jujeño Guillermo Jenefes, en forma altisonante, soberbia y antirrepublicana hizo lo mismo que el recordado Astorgano. Pidió que se cierre el debate de las comisiones sobre la ley de medios “K” y que se proceda a firmar el dictamen que habilita a sesionar al Senado de la Nación el próximo viernes 9 de octubre.

Hasta tuvo la bajeza cuasi patoteril de explicarle en tono de sorna a la senadora de la Coalición Cívica María Eugenia Estenssoro que la democracia se compone de mayorías y minorías y que ella poco podría entenderlo por no provenir de un partido nacional.

Para el día siguiente estaban citados los titulares de medios de comunicación quienes decidieron, junto a la totalidad de la oposición, en no concurrir porque la payasada del debate se había tornado abstracta.

A pesar de las décadas la metodología sigue igual. El autoritarismo del “número” se impone sobre el debate como intercambio de ideas en búsqueda de consenso. Pichetto será recordado por la historia política argentina como “el nuevo Astorgano”.

Así las cosas, el oficialismo tendría asegurado el número para aprobar la ley en general, pero todo se oscurece en el kirchnerato cuando comienzan a “contar los porotos” para las modificaciones en particular. Allí la cosa cambia y la victoria a lo pirro puede transformárseles en un efecto boomerang cuando deban aprobarse las modificaciones planteadas por varios senadores que la aprobarán en general, pero desearán imprimir su leal saber y entender en artículos sencillamente inaceptables.

El "dúo dinámico" compuesto por Ernesto Sanz y Gerardo Morales (U.C.R.) ya ha comenzado a preparar un dictamen en minoría del que buscan consensuar con demás senadores opositores y críticos a la ley venida de diputados.

Proponen que la autoridad de aplicación esté conformada por tres diputados, tres senadores y un miembro del Poder Ejecutivo, todos ellos con la aprobación de los dos tercios de votos de ambas cámaras; la eliminación de las restricciones para brindar señales de cable; la modificación del régimen sancionatorio (que abre la puerta a la censura del Ejecutivo); la no estipulación de plazos –como pretende Kirchner en un año- para que las empresas se adecuen al nuevo ordenamiento legal y evitar que el P.E.N. asigne discrecionalmente las licencias en las ciudades con más de 500.000 habitantes.

Otra vez el mazo de naipes queda en manos de la oposición en su conjunto.

De aquellos que lograron que el 70% de los argentinos les dijéramos NO a la kirchnerización de la política.

Deben demostrarnos el próximo viernes que salen a dar pelea con un dictamen único y que no le fallaron a quienes hace tres meses confiamos en ellos.

De ser así, el régimen heredero de Astorgano sufrirá la peor de sus derrotas, superior al “voto Cleto” de la Resolución 125 y obligará que las revisiones votadas en el Senado sean aprobadas en su vuelta a Diputados.

Ahí sí tendremos una ley superior a la 22.285, que a pesar de ser dictada durante el proceso militar, sufrió más de 140 modificaciones en estos casi 26 años de democracia y nos posibilitó disentir en libertad.

Que así sea por el bien de la República, hoy secuestrada por los Kirchner y su banda.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Octubre 04 de 2009

 
 
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