| Editorial | |||
| -Ley de Miedos: un verdadero Decreto de Necesidad y Urgencia del régimen | |||
| Por Humberto Bonanata | |||
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¿Qué
habrá sentido un ciudadano tal igual a nosotros, habitante de un
pequeño pueblito del interior del país y que no puede pagar
el cable, cuando la repetidora de Canal 7 le privó el derecho de
palpitar la democracia al escuchar los discursos de sus representantes
y debió conformarse con ver partidos de “fútbol gratis”.
Ayer, ese mismo compatriota no pudo ver el partido Argentina-Perú
porque los contenidos nacionales y populares emitían una película
alemana.
¿Cuál será la sensación de inferioridad al no poder entender o tratar de hacerlo como debiera ser el funcionamiento parlamentario si en la Argentina existiera una democracia plena? Esa “capitis diminutio” que agobió a miles de compatriotas que sólo reciben señales de aire es similar a la que comenzaremos a vivir todos los argentinos desde la puesta en marcha de la “ley mordaza”. Tanto se ha escrito sobre la farsa de cambiar la “ley de la dictadura” por una de la democracia que no deseo agobiarlos con repeticiones ya consabidas por Ustedes. Por suerte, los únicos privilegiados de la libertad de información que no somos los niños sino aquellos que tenemos cable pago pudimos seguir conociendo a nuestros representantes. Sergio Cabancich de la Coalición Cívica, Adolfo Rodríguez Sáa del peronismo disidente junto a Sonia Escudero, Hilda González del peronismo duhaldista creador del “monstruo” y Ernesto Sanz (U.C.R.) durante el debate en general y Gerardo Morales al decir que votaba “T.N.” (Todo Negativo) y María Eugenia Estenssoro de la Coalición Cívica, durante la votación en particular, al destacar uno de los tantos horrores de redacción del engendro legislativo que dice, según el texto aprobado sin cambiar una coma, respecto a la revisión de licencias que ello será bianual (dos veces por año) en lugar de decir “bienal” (una vez cada dos años). Las carcajadas generalizadas de opositores y kirchneristas, que igualmente se negaron a corregir el horror de redacción, despertaron a muchos durante la madrugada legislativa. También demostraron la decadencia política de la Argentina. El socialista Rubén Giustiniani obedeció órdenes del futuro compañero de fórmula de Néstor Kirchner en 2011, Hermes Binner, y acompañó con su voto en general el voto de sus camaradas diputados. Con ello ayudó a consolidar la alianza de la eventual fórmula presidencial que competirá frente a Cobos y frente a Duhalde. Fuera del Palacio Legislativo, el lumpenaje pago y payasesco conducido por DÈlía celebraba igual que el agónico gol de Palermo que nos permite, al menos por 72 horas, seguir vivos en la mentira maradoniana llamada selección nacional de fútbol. A las 03.00 AM llegaba al Senado el Escribano Mayor de Gobierno y Jefe de Gabinete cumplió la orden de “la zarina” y se llevó firmada la ley de medios audiovisuales para que ésta fuera promulgada y publicada en el Boletín Oficial antes que a Cobos, como presidente en ejercicio, pudiera ocurrírsele vetarla. ¿Qué sigue ahora después de este engendro? El maleante Guillermo Moreno ya anotició las próximas jugadas del régimen: ahora le toca a la prensa escrita y luego –muy pronto quizás- nos puede tocar a internet... Nos hacen recordar épocas vividas a comienzos de la década del ’50 cuando “La Prensa”, “La Nación” y “La Nueva Provincia” sólo podían imprimirse en tres hojas diarias para informar en sólo seis páginas las verdades ocultas. En poco tiempo, como eso también molestaba, “La Nueva Provincia” y “La Prensa” fueron expropiadas y sus bienes recién restituidos en 1957. La honorabilidad de la familia Massot-Julio los llevó a alquilar un departamento de dos ambientes en Almagro, donde los niños Vicente y Alejandro compartieron junto al ex Embajador argentino en Filipinas –echado por Perón- y a la valiente dama Dora Julio tristes horas de la niñez, ya que los únicos bienes familiares habían sido expropiados. En nombre y en homenaje a los Massot, a los Zabala Ortiz, a los Gainza Paz, a los Sanmartino, a los Balbín, a los Frondizi y a todos aquellos que hace más de medio siglo debieron padecer lo que nos puede tocar padecer a nosotros, debemos redoblar nuestra lucha cívica frente a un oscurantismo creciente. La enseñanza de la resistencia cívica debe enseñarnos que la historia no es para pusilánimes ni mediocres. Es hacer Patria defendiendo la LIBERTAD y la DEMOCRACIA todos los días. Humberto Bonanata Buenos Aires, Octubre 11 de 2009
Fuente: Agencia NOTIAR.com.ar |
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