Las
trompadas del pingüino hacían resonar los paredones de Olivos
y muchos temieron en ese instante imaginario que serían cacerolazos
de vecinos de Wilde exigiendo seguridad o Guillermo “pistola”
Moreno despidiendo –sin quebrarle la columna ni hacerle saltar los
ojos- al hasta entonces titular de la Sindicatura General de Empresas
Públicas, Carlos Pacios, como paso previo a la estatización
de Papel Prensa.
El
acto probatorio de la mentira locuaz de un funcionario ante las cámaras
de televisión hubiera implicado en un gobierno normal la inmediata
presentación de su renuncia indeclinable al cargo y su consiguiente
aceptación. Pero nada de ello ocurrió y como la mentira
es uno de los pilares más fuertes del régimen seguirá
prevaleciendo hasta su final en 2011.
Mientras
tanto, aprovecharon desde la delegada presidencial hasta el último
integrante de la banda, aún no comprobada como asociación
ilícita, a pegarle con todas sus fuerzas a Macri por su descontrol
en el armado de algo tan legítimo como la policía metropolitana,
la superación de los hechos sobre sus dichos justificatorios y
la magra defensa en su elección.
Aunque
la policía comience a funcionar este diciembre –con todas
las trabas que seguirán cayendo desde el poder central- el gobierno
de Macri queda herido de credibilidad, en especial por los frustrados
nombramientos de Jorge “Fino” Palacios (hoy detenido) y de
“el espía” Chamorro, socio del “Fino”
en la agencia de “seguridad” para encabezar una fuerza que
por impericia y negligencia del gobierno porteño nacerá
altamente debilitada.
A
pesar de los pronósticos de nuestras cuentas fiscales para el fin
de 2009 y todo el 2010, el kirchnerato avanza con prisa y sin pausa. Violan
los códigos parlamentarios como lo hizo siempre, ahora con desesperación.
El 10 de diciembre es una fecha negra en el calendario del régimen
y tratarán de sancionar “in fórceps” todas sus
leyes, de las cuales muchas de ellas serán modificadas con la nueva
composición del Congreso Nacional, representativa de la voluntar
popular emanada el 28 de junio.
Las
malas noticias, como el asesinato a mansalva de la catequista y arquitecta
Renata Toscano se entierran con las expectantes noticias
como el transplante y la evolución –por suerte favorable-
del popular Sandro.
La
muerte de un supuesto obrero en el Senado de la Nación al caer
el viernes pasado desde el despacho del cuarto piso que ocupa el presidente
de Bloque radical y futuro de la U.C.R., Ernesto Sanz,
cercano al despacho de Carlos Reutemann, se entierran con su no difusión.
A
los periodistas de investigación como Christian Sanz,
titular del periódico “Tribuna de Periodistas” se lo
busca y persigue más que a un asesino serial hasta que se exilie
en la libertaria República Oriental del Uruguay.
Mientras
tanto “Fútbol gratis para todos”
a toda hora como forma de opiar al pueblo frente a la realidad.
Valga
la comparventa aceptada por el gobernador pseudo-radical recientemente
electo por Corrientes, Ricardo Colombi, que al decir
de Napoleón tuvo su precio. ¡Qué diría
el caudillo Pedro Ferré ante este traidor!.
La
interpelación exigida por la oposición en Diputados a Aníbal
Fernández seguramente quedará en la nada. Y el “todólogo”
seguirá mintiendo como lo hará ante los jueces que desde
el 11 de diciembre de 2011 lo citen a indagatorias.
La
verdad a toda esta diktacracia fue definida por el ex Presidente uruguayo
Julio María Sanguinetti ante el “Foro Iberoamérica”
realizado bajo la ausencia de autoridades del país anfitrión
(Argentina): “En la Argentina, el Estado es cómplice
de la protesta”.
Prudentemente
obvió decir que la protesta algún día puede “llevarse
puestos” a los cómplices del Estado.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Noviembre 22 de 2009 |