Desde que el “todólogo” Aníbal Fernández
impartió órdenes verbales al comisario encargado de impedir
la normal asunción de las autoridades legítimamente consagradas
por el voto de los integrantes del gremio de los Aeronavegantes, en
abierta violación a lo ordenado por un Juez Nacional, por esta
vez les había tocado volver a perder, hasta el picnic piquetero
en la Avda. 9 de Julio durante 47 horas aunque por justas razones de
discriminación en el otorgamiento de los planes sociales, sin
razón alguna para violar el derecho a transitar libremente por
nuestros caminos.
Y
como frutilla del postre las declaraciones del matrimonio presidencial
frente al pensamiento del Secretario de Estado de Barack Obama, Arturo
Valenzuela, delegado en el Cono Sur para asuntos hemisféricos,
la pasada semana ha encendido en los miembros de la oposición
una luz amarilla cada vez más cercana a la naranja: el autogolpe.
Ese autogolpe parlamentario que le fracasó a Kirchner el 3 de
diciembre para evitar la sesión en la Cámara de Diputados
simplemente porque ya no tenían más el número suficiente
para imponer sus desquicios.
La permisividad a los piqueteros que no recibieron sus planes de trabajo
social al igual que los integrantes de las cooperativas manejadas por
punteros de los intendentes kirchneristas del Gran Buenos Aires no fue
gratuita.
Kirchner sabe de crispación social. De la de aquellos
que vuelven a ser engañados por discriminación del poder
central y que piden trabajo ante el supuesto “seguro universal”
sólo otorgado a las cooperativas de sus punteros y de quienes
también lo necesitan.
También sabe del humor ciudadano cuando le cortan la 9 de julio.
Y comienza a preparar su “éxodo patagónico”.
A
trabajar en su lacra imaginativa para el autogolpe contra su propia
esposa. En impedir que ella, dentro de dos años le coloque la
banda presidencial a Cobos y deba saludar al Gobernador Francisco de
Narváez en Buenos Aires.
Su locura mesiánica no lo soportaría.
Prefiere un enfrentamiento de pobres contra pobres, la renuncia anticipada
de su esposa en julio de 2010 y entregarle el país “en
llamas” a Cobos.
Nosotros también debemos saberlo. Y fundamentalmente debemos
impedirlo para que su secretaria consorte termine el mandato constitucional
y luego gaste las suelas de sus zapatos forrados con la tela de su traje
recorriendo los juzgados federales.
No será ella la jefa de la asociación ilícita pero
sí una activa integrante de la misma.
Y los argentinos podremos volver a elegir un verdadero presidente constitucional
que respete la Carta Magna y la división de poderes.
Nuestro deber es impedir la autointerrupción institucional y
la finalización trágica del kirchnerato.
Como siempre de la participación ciudadana depende.
Y en eso estamos.
A no aflojar.
Desde estas páginas les deseamos a nuestros fieles lectores el
encuentro de la PAZ entre sus seres queridos y la participación
activa en 2010 en la defensa de la República.
Humberto Bonanata
Buenos Aires, Diciembre 20 de 2009
(*) A ocho años de la fecha trágica
del primer golpe cívico-empresarial en nuestra historia que desplazara
a un presidente legítimo como De la Rúa y, luego de la
semana de los cinco presidentes, llevara a Duhalde a la presidencia
de facto.
Fuente: Agencia NOTIAR.com.ar