Tuvo
que aceptar que ya no eran mas mayoría y que 143 legisladores en
sus bancas los obligaban republicanamente a bajar al recinto y a aceptar
las reglas de juego. Fue la segunda gran derrota del régimen en
2009 luego de las elecciones del 28 de junio.
Pero algo que a lo largo de estos
seis años y medio siempre hemos criticado como la atomización
opositora desde ese día pareció entender el mandato popular
del 70% del electorado. Comprendieron que “lo que no mata fortalece”
e hicieron honor a su compromiso electoral. Aunque Kirchner aún
conserva gran poder de daño, la unión hizo la fuerza y la
legitimidad de los números se impuso sobre la irracionalidad a
la que ya nos tiene acostumbrados “el presidente consorte”.
A lo largo de este mes muchos analistas
políticos se preguntaron si esa unidad parlamentaria podría
perdurar en el tiempo o sólo habría sido una estrella fugaz
en el firmamento. Los hechos les dieron la razón esta vez a la
dirigencia política; desde Cobos a Solá y desde Carrió
a Pinedo todos convergieron en la sensatez de mantener la institucionalidad
frente a la irascibilidad del autogolpe que flota en el ambiente.
Nadie imagina por cierto “la
foto” de la secretaria de Kirchner entregando la banda presidencial
y el bastón de mando a Julio Cobos. Desde la “truchada”
del “bajen a la yegua y al pescado” hecho que el Servicio
de Inteligencia de la Fuerza Aérea logró comprobar que partió
de una oficina de la S.I.D.E. ubicada en la Avda. del Libertador hasta
la incredulidad popular sobre la verisimilitud de la supuesta amenaza,
la auto-victimización sólo duró 24 horas. Los consejos
de Chávez para inventar lo inexistente no lograron “prender”
ni en ellos mismos.
Para
tratar de analizar un año pródigo para la democracia deberemos
proyectar el mantenimiento de esos logros en la unidad parlamentaria en
temas sustanciales como la reforma al hoy Consejo de la Magistratura;
la revisión de la ley de medios audiovisuales; las retenciones
a las actividades agropecuarias y la asignación a cada madre desocupada
de un seguro universal por hijo que reciba en una cuenta bancaria sin
intermediación parasitaria de los punteros.
Y
qué decir de la homogeneidad en la crítica y acción
opositora respecto al pago de U$S 6.569 millones al Club de París
rompiendo el chanchito del Banco Central. Nos recuerda cuando Kirchner
canceló la deuda no exigible con el F.M.I. al 4% anual de interés
con dinero prestado por su socio Chávez al 12% anual.
Los
argentinos nos merecemos una sesión especial bicameral para tratar
este despropósito y una acción judicial de no innovar para
impedir este desguace de nuestras reservas.
Si bien la tarea de mantener a los Kirchner dentro del marco de la ley
no es nada fácil, la oposición tiene la oportunidad histórica
de afianzar el preámbulo de nuestra Constitución Nacional
de 1853 como única forma de vida civilizada entre los argentinos.
Nadie puede tampoco imaginar si
una ley consensuada en el Congreso de la Nación es vetada por el
Poder Ejecutivo. La reacción popular sería más fuerte
que la “guerra gaucha” de 2008 ya que la gente les ha perdido
el miedo a ellos y a su patota prebendaria.
Ellos y nosotros sabemos que por
más que logren esquivar a la Justicia por la laxitud vergonzosa
de “jueces en comisión”, la nueva organización
judicial que surge del Parlamento en 2011 les otorgará seguridad
en sus cargos y se animarán a fallar conforme a derecho.
Respecto a las candidaturas a quien
le salió “el tiro por la culata” fue a Eduardo Duhalde,
quién al lanzar su candidatura presidencial para chicanear a Reutemann
recibió las críticas de opositores y oficialistas.
No
es de extrañar la coincidencia de Cobos y Solá en la crítica.
Tampoco la de De Narváez quien mantiene una excelente relación
personal con el seguro candidato a presidente quien hoy lidera todas las
encuestas. Quien sepa leer bajo el agua comprenderá esta trilogía.
“Si
hoy Julio se presentara a Reina de la Vendimia, disfrazado de mujer y
con sus patillas sanmartinianas, igual gana, nos comentó risueñamente,
en el brindis que celebró con los periodistas, uno de sus más
fieles colaboradores”.
Y así las cosas se despìde
2009, el año más republicano que hayamos vivido los argentinos
desde el 25 de mayo de 2003.
Sin
dormirse en los laureles nuestro deber cívico , paradójicamente,
es acompañar al arco opositor en que nos ubiquemos y ayudar a que
el régimen llegue a octubre de 2011 “aunque sea con muletas”,
como dijera antes del golpe de 1976 Don Ricardo Balbín.
Si
cumplimos con la República habremos sido partícipes del
retorno de la diktacracia a la democracia plena.
Y comenzaremos a transitar un camino
de consensos en el que piensa distinto nunca más sea nuestro enemigo.
Un
muy próspero año 2010.
Humberto Bonanata
Buenos
Aires, Diciembre 27 de 2009
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