Cualquier
estudiante de derecho que haya aprobado la materia Derecho Penal II parte
si fuera preguntado en un trabajo práctico qué conducta
abarcaría la disposición indiscriminada de fondos públicos
por propia decisión y sin consultar al Congreso de la Nación
para disponer de U$S 6.569 millones de las reservas de líquida
disponibilidad y así hacer frente a compromisos aún
no exigibles y negociables financieramente a través del Fondo Monetario
Internacional calificaría la conducta penal de Cristina Fernández
(secretaria de Kirchner), Amado Boudou y Martí Pérez Redrado
como in cursa en el tipo legal detallado precedentemente.
Tan
impropia será la decisión de la presidente consorte de autorizar
dicha malversación que podría ocasionarle un juicio político
apoyado por la totalidad de la oposición y por algunos kirchneristas
que seguirán huyendo del Titanic, que marzo sería un mes
decisivo en esta acometida parlamentaria.
Debe
recapacitar esta pobre mujer (no mujer pobre)
que dentro de los desatinos que ha tenido su desgobierno de 19 meses,
éste podría conducirla directamente, paso previo de una
justicia independiente, a la cárcel.
Que
la tentativa de contrabando de dinero encarada por Antonini Wilson sólo
acumularía hechos gravísimos para la condena final. Que
no haría tiempo a llegar el “avión rojo” de
Chávez para otorgarles un salvoconducto a la probable asociación
ilícita (conducida por su marido) y que el avión y los subsidios
de Jaime o los supuestos sobreprecios de De Vido sólo serían
la “frutillita de postre” que marcarán el
final del régimen de Benito y Claretta.
Tan
incorrecta resulta la decisión de la “Reina de
Tolosa” que ni el desatino de su esposo en 2005 al
cancelar la deuda del 4% anual con el F.M.I. con dinero prestado por Chávez
al 12% anual que en ese momento del decreto Presidencial establecía
que “se autorizaba a utilizar las reservas de libre disponibilidad
con organismos financieros internacionales, siempre que dichas operaciones
resulten de efecto monetario neutro”.
Mientras que ahora se pretende malversar reservas públicas
con un alcance ilimitado ya que esas reservas líquidas podrán
aplicarse al pago de obligaciones contraídas con organismos de
crédito internacionales y al pago de servicios de la deuda pública
del Estado Nacional, sin mencionar ninguna condición restrictiva
sobre sus neutros efectos monetarios.
El abanico de las deudas a cumplir
con nuestras reservas abarca desde toda la interna, como sentencias ganadas
por jubilados y tenedores de bonos, hasta toda la externa que “la
Reina de Tolosa” desee oblar.
Claro
que una “republiqueta bananera sin bananas”
con el menor índice de credibilidad desde la derrota en Malvinas
y con U$S 131.000 millones navegando fuera del circuito oficial de la
economía puede permitirse estos dislates y muy pocos más
hasta que todos digamos basta!
¿Recuerdan
al personaje del inolvidable Alberto Olmedo “Yeneral González”,
Gobernador de Costa Pobre?
Bueno,
Cristina parece su mujer.
Agua
y no ajo.
Aguantarse
y a no joderse.
Están todos avisados.
Feliz
comienzo de 2010: Año del Bicentenario y Año Parlamentario.
Gracias a Dios.
Humberto Bonanata
Buenos Aires, Enero 03
de 2010
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