“La
maestrita de los obreros”, esta vez no encarnada en el
recuerdo por la inolvidable Lolita Torres, sino representada por la “Reina
de Tolosa”, continúa propalando en cadena oficial
–en forma subrepticia y agobiante- para la amplia mayoría
de la sociedad argentina, esta semana apuntó sus diatribas a la
Unión Cívica Radical y a los productores agropecuarios por
organizar una cena en San Nicolás de los Arroyos a la que concurrió
Julio Cobos y a la cadena de comercialización de carne vacuna como
principal culpable de la bimestral estampida inflacionaria de las carnes
rojas.
Le faltó culpabilizar a
las pobres vacas, que en forma de lock-out patronal se habrían
negado a subir a los camioneros que las llevarían al matadero como
destino final.
Cuando la estupidez y la tilinguería
se convierten en hábito presidencial nos vemos obligados a decir,
con sana envidia ¡Grande Pepe! Ante el discurso aperturista del
presidente electo uruguayo que seguramente no hubiéramos votado
pero como cualquier uruguayo nos repite una clase de civismo propio de
la naturaleza del sistema democrático.
Bajo
diferentes conceptos culturales, Luís DÈlía comenzó
a preguntar dónde estaban guardados los salvavidas del Titanic
del que formó parte en todo su trayecto y amenazó con consecuencias
sociales imprevisibles de no cumplir el gobierno con los planes “Argentina
Trabaja” con algunas organizaciones piqueteras, como
la suya.
El innegable proceso inflacionario
– el más alto en 81 meses de “gobierno nacional y popular”
los acorrala frente al abismo que los conduce la realidad, que siempre
se impone a la mentira oficial, como también sus falaces representantes
sindicales que, con tal de no terminar flameando en las columnas de alumbrado,
olvidarán las prebendas recibidas a lo largo del kirchnerato.
Lógicamente que no sólo
la carne desvarió al I.N.D.E.K. sino que todos sus sustitutos alimentarios
han aumentado casi geométricamente.
El
mayor propulsor de la inflación en un país inestable como
el nuestro es la expectativa inflacionaria del mes de enero
que proyectaba un 20% anual, con los aumentos no estacionales de febrero
que la elevan al 25% anual. Nadie podrá decir cuál será
el índice real en abril cuando se haya proyectado la “canasta
escolar” y la vuelta de pleno a la actividad.
Ninguna mujer puede estar “un poquito embarazada”;
ningún país puede crecer con “un poquito
de inflación”; ningún ser humano puede
proyectar su vida con “un poquito de enfermedad incurable”.
Por
ello los sindicatos, ante el quiebre de confianza en sus supuestos representados,
fueron los primeros que encendieron la luz roja: “Queremos
negociar para el primer trimestre un 25% de aumento salarial y continuar
negociando cada tres meses y no anualmente”.
Esta
ruptura entre un gobierno débil, pendular y autócrata en
sus actos propios frente a la realidad inflacionaria y deficitaria en
la mayoría absoluta de las provincias, lo lleva a manotear desesperadamente
U$S 6.569 millones por
fuera de los compromisos exigibles integrados en el presupuesto nacional,
conforme al D.N.U. Nro. 2018 – de difícil
aprobación en el Congreso Nacional- para inyectar mas “papel
pintado” al circuito monetario, medida nunca aconsejada para frenar
un proceso inflacionario, ni por el portero de la Facultad de Ciencias
Económicas.
Pero la raíz setentista
y gelbardina del gobierno sustentada en la irracionalidad, los hace caer
en el mismo pozo de estiércol. Y los ondee al perverso espiral
de repetir horrores de hace casi cuatro décadas y a avivar al impuesto
más regresivo con más nafta, aunque ésta haya aumentado
un 5.3% en un mes.
Como
brote de este “concurso real de desatinos”,
a pesar que Felisa Miceli criticó la compra de U$S 2 millones por
parte de los Kirchner (por no haberlos escondido en una bolsita), el amanuense
lumpenaje que aún rodea a Bona & Cuide proyecta un acto homenaje
para el 11 de marzo a la elección del primer gobierno montonero
en nuestra historia de la mano de Perón y con la cara de Héctor
José Cámpora.
Y
ese día Kirchner recordará al “títere”
de Perón que encarnara Cámpora, quien bajo una supina ignorancia
ideológica había soñado “una Patria
socialista” con Perón en vida, sin pensar que Perón
no había olvidado su raíz mussoliniana que acompañara
al golpe militar de 1930 encarnado en Uriburu.
Cada paso que creen dar hunden
más profundamente su futuro inmediato; cada ataque que personalizan
enaltecen al atacado; cada mentira que dicen los acerca a la “Profecía
de Bergoglio”, que el Arzobispo le contara a Duhalde en el invierno
de 2006.
Que
la profecía NUNCA se cumpla.
Que
esta pesadilla no concluya como la cinta de “Misión Imposible”.
Humberto Bonanata
Buenos Aires, Febrero 14
de 2010
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