Nadie
conocía su paradero ni menos aún la causa de su ausencia.
Mucho se habló de un pacto secreto con Kirchner para aguarle la
fiesta a la oposición más unida que nunca.
La
oposición no peronista criticaba a Rodríguez Sáa
como responsable del acuerdo del peronismo federal con Menem para garantizar
su concurrencia y su voto.
Allí
residió el error: Menem fue “ninguneado” por sus propios
compañeros en la participación de nuevos espacios en el
arco opositor conformado el 28 de junio con el voto popular.
Los
Rodríguez Sáa, los Romero; los Duhalde y los Reutemann pensaban
que Menem ya era parte de la historia política argentina y podía
pasárselo como “alambre caído”.
Ese
error del “peronismo opositor” favoreció sin dudas
al “peronismo gobernante”. Deberá demostrar de ahora
en más el antikirchnerismo peronista que es capaz de convivir parlamentariamente
con la oposición no peronista; caso contrario- como tantas otras
veces- será funcional al régimen en decadencia por acción
u omisión.
El ex Presidente de la Nación
prometió su presencia en la sesión de este miércoles
3 de marzo y votar a favor de la nueva mayorías parlamentaria,
es decir contra Kirchner. Se dará ese lujo que tanto esperó
luego de la burla del déspota en diciembre de 2005 cuando Menem
juraba con Senador Nacional y Néstor Kirchner –en el apogeo
de su gran mentira- se tocaba sus genitales rechazando al “mufa”.
Gracias
a Dios la historia es cíclica y por lo tanto cambiante.
Si retrocedemos nuestra memoria
a sólo un lustro veríamos cómo Roberto Lavagna gozaba
de buena salud y cómo Alberto Fernández defendía
al kirchnerato como aglutinador de las “conquistas sociales”.
Todo
es historia, como decía nuestro querido “Falucho”
Luna. Como cuando personalmente me contó cómo a principios
de la década del 50 compartía un calabozo con “Milo”
Gibaja y “la mazorzca” del primer peronismo gozaba torturándolos
con la picana eléctrica.
Hoy por suerte nada de ello retornará.
Ni la picana creada por Uriburu ni la fuerza como el derecho de las bestias.
Será el primer año
de los primeros siete de maldición que padecemos en haber roto
el espejo en que los Kirchner deberán enfrentar a una dirigencia
verdaderamente representativa de sus votantes.
El
año del Bicentenario será estudiado por nuestros nietos
como un tiempo de gran conflictividad social; con aumento de la pobreza
extrema, con desocupación; con deserción escolar; con falta
de salud para quienes menos tienen y también como el año
de la resurrección alberdiana y libertaria en la conciencia ciudadana.
Como
ayer me decía el ex Senador Nacional (U.C.R. Capital Federal),
José María García Arecha, en
la Argentina ya no hay margen para la intolerancia; ni para el
matrimonio presidencial que mañana dirá en la Asamblea Legislativa
algunas de las estupideces a las que nos tiene acostumbrados, ni para
Elisa Carrió, quien para llamar la atención en su tono "quijotesco"
decide no concurrir a la apertura de Sesiones Ordinarias del Congreso
Nacional en la Asamblea Legislativa, pilar sustancial de nuestras instituciones
republicanas.
Los
“animales políticos” -como Menem o Alfonsín-
sólo se jubilan con el “sobretodo de madera”.
Aprenderán los jóvenes
del futuro que toda mentira tiene su fin y también leerán
cómo el régimen despótico que cada día gobierna
menos pagó sus pecados bajo la sabia mano de la Justicia plena.
Hoy
es un mero deseo.
En
poco tiempo comenzará a ser realidad.
Humberto Bonanata
Buenos Aires, Febrero 28
de 2010
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