También
hemos podido conocer, por primera vez en veintiocho años de proscripción,
detalles de la guerra de Malvinas por parte del ex corresponsal Nicolás
Kasanzew. Quienes tenemos el placer de conocerlo personalmente,
vimos ante las cámaras la misma sinceridad y convicción
que suele confesar en charlas privadas.
Para
Nicolás “ese disparo de cañón” que realizó
“justifica haber vivido”.
Y
lo comprendemos, porque es un hombre de profunda FE y dedicará
el resto de su vida a reivindicar una justa causa mal conducida por “generales
de escritorio”.
Nadie
podrá “desmalvinizar” nuestras mentes ni la de las
futuras generaciones mientras existan hombres como Nicolás, que
en algún día podrá regresar a ésta, su casa,
y ejercer el periodismo de manera libre e independiente.
Retomando
la semana que se inicia, la esposa de Kirchner recibirá mañana
en Olivos al resto de los gobernadores para explicarles, entre otras cosas,
por qué no derogará el impuesto al cheque, que esperamos
sea tratado en la Sesión Ordinaria del Senado de la Nación
el próximo miércoles 7.
Todos
los indicios conducen a la modificación de su actual coparticipación:
24,75% para las provincias y 74,25% para el tesoro nacional.
Igual
criterio se supone tomará el plenario en diputados, lo que convertirá
en ley este verdadero reconocimiento de federalismo, tan despreciado por
los K.
Nadie
puede asegurar cuál será la conducta del régimen
frente a la futura ley. Si la veta, podría potenciar una justa
rebelión federal, incluida su propia tropa. SI no lo hace, habrá
sufrido su peor derrota parlamentaria en siete años asimilable
al “voto Cleto” en “la
guerra gaucha” del 17 de julio del 2008 y deberá
replantear la “ley de leyes” para reasignar partidas, esta
vez no en provecho propio ni clientelista, sino en miras del correcto
equilibrio.
El
desprejuicio con que se mostró Amado Boudou ante la Comisión
de Presupuesto en el Senado de la Nación causó preocupación
ante el arco opositor ante la negación de la realidad inflacionaria
que carcome día a día los salarios de los argentinos y conlleva
a un inevitable enfrentamiento entre sindicatos y patronales, con un piso
mínimo de negociación del 20%.
Ésto
representa la llamada “inflación del supermercado”
así calificada por el propio Hugo Moyano.
Tanto
el camionero oficialista como Duhalde observan cómo el crecimiento
esperado del PBI del orden del 5% anual podrá diluirse sin “efecto
derrame” hacia los trabajadores debido al impuesto directo más
inequitativo recreado por los Kirchner: el alza desmedida de precios como
efecto licuador del gasto público y por ende de los ingresos de
los asalariados.
Será
una difícil semana para el régimen y otra puesta a prueba
de la unidad opositora parlamentaria.
En
éstos, seguimos confiando.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Abril 04 de 2010
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