Los
otros 36 del kirchnerismo –Carlos Menem incluido- brindaron su
ausencia para impedir que la Cámara Alta sesione para tratar
la validez o Nº del D.N.U. 298/2010 que permite pagar con reservas
líquidas una ínfima parte de nuestra deuda; la aprobación
del pliego de Presidente del Banco Central como Presidente del Banco
Central sobre Mercedes Marcó de Pont y lo sustancial, la federalización
del impuesto al cheque, que derrite de perplejidad al oficialismo.
Menem
lo volvió a hacer.
Pegó
el faltazo con la hipócrita justificación de celebrar el
cumpleaños de su nieto, hijo de Zalemita. Hace tres semanas hizo
lo mismo argumentando no haber sido consultado y dejado de lado por el
Peronismo Federal por no haber sido convocado
a conformar ninguna Comisión.
Senadores
de ese sector renunciaron a ese espacio para cederle al anciano ex presidente
tres lugares en las Comisiones de Estudio que reclamaba.
Antes
de su suicidio político de esta semana, le envió la renuncia
a esas tres Comisiones a Miguel Pichetto, Presidente del Bloque Frente
para la Victoria y luego al Presidente institucional del Senado de la
Nación, Julio César Cleto Cobos.
Ese
mismo día faltó e impidió sesionar con el voto 37
para sesionar. Hecho que al igual que Kirchner no estaba acostumbrado
a permitir que las instituciones sean independientes cuando él
era Presidente durante diez años y medio.
Los
“carpetazos” de los Kirchner sobre el tráfico ilegal
de armas a Croacia para Ecuador, cuando Argentina era garante de paz de
esa inútil guerra en 1995 y el estrago culposo por la voladura
de Río Tercero para evitar pruebas sobre ese supuesto flagrante
delito, que no sólo podría llevarlo al juicio oral y público,
condena y cárcel, hicieron que el anciano reculara y huyera de
su responsabilidad institucional.
Terminó
siendo el más kirchnerista de los senadores.
Ello
llevó a Gerardo Morales, Presidente del Bloque de la U.C.R. a solicitarle,
de conformidad a los arts. 27, 28 y 29 del Reglamento Interno a Julio
Cobos que convoque a los “ausentes” por edictos y por diarios
de amplia circulación del país para la próxima sesión
del miércoles 14 de abril a concurrir a prestar servicios por los
cuales se postularon, so pena de descontarles el 20% de los $ 13.000 de
sus dietas.
Claro
que a Menem, ni a muchos otros les preocuparán perder $2.600.-
por no concurrir pero debemos advertirlos por todos los medios que su
ausencia sería mucho más institucional que económica.
Pero
no podrán salir a la calle sin custodios que impidan su injustificada
justificación.
Nuestros
antiguos enemigos hoy pueden ser nuestros nuevos amigos:
Cuando
Néstor Kirchner como Presidente en ejercicio, y no de facto como
ahora, canceló la deuda con el F.M.I. del 4% anual con fondos del
tirano Chávez prestados al 12% anual, tanto él como su Ministro
de Economía, Roberto Lavagna, se creyeron ad-láteres de
nuestra “independencia económica”.
Un
lustro después ruegan al F.M.I. bendiga su “malversación
de caudales públicos” para satisfacer a los bonistas que
no son los mismos del 2002 sino los banqueros amigos de la “patria
financiera kirchnerista”, bien conocida por ellos durante el proceso
militar.
Respecto
a la inflación, ya desenfrenada, apuestan a licuar el gasto público
y los salarios de los trabajadores a través del más injusto
de los impuestos directos. No existe impuesto mas efectivo y directo para
el fisco que el I.V.A. que en 2009 aumentó su recaudación
el 18%, según fuentes oficiales.
Frente
a ello, la realidad se impone.
Los
portuarios han logrado un ajuste anual en sus salarios para 2010 del orden
del 27%. La asignación por hijo en la Canasta Básica Alimentaria
de los Planes Oficiales perdió el 18% en 2009.
Licuar
el gasto público con inflación es reprimir al cáncer
con aspirinetas.
El
mayor logro que tuvo el kirchnerato en siete años de negra historia
ha sido –por la desvalorización monetaria- la extranjerización
de nuestros activos económicos, especialmente por parte del Brasil
Por
ahora Kirchner sigue gobernando y Menem sigue libre.
Sólo
por ahora.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Abril 11 de 2010
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