Editorial
 
-Odiosas comparaciones
Por Humberto Bonanata

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“Lo imposible cuesta un poco mas”

José “Pepe” Mujica
Presidente de la República Oriental del Uruguay

 

 
Cuando Cristina de Kirchner lo visitó esta semana para tratar de justificar lo injustificable, el fallo del Tribunal de La Haya sobre las pasteras de Botnia que decidieron radicarse en la vecina orilla por “los costos” argentinos, le pidió clemencia a un hombre viejo, votado por su pueblo, que sólo le pudo demostrar en grado de ostentación personal un viejo Escarabajo modelo 1987 frente a la doncella procuradora que, a pesar de Oyarbide, nunca podrá justificar ante el pueblo argentino el enriquecimiento desmedido de $ 27 millones en un año, de los bienes que –como militantes inmobiliarios- poseerán los Kirchner hasta que culmine su régimen nefasto.

El uruguayo, como tupamaro confeso, purgó penas de privación de su libertad de muchos años, entre los cuales dos de ellos fueron bajo la superficie, sin poder mirar el sol.

La argentina, utilizó como procuradora las épocas del proceso militar –merced a la Circular 1050- para acrecentar la fortuna conyugal de militantes inmobiliarios.

Entre el uno y la otra no existen ideologías que los unan.

Los desune la razón y el derecho internacional a favor de viejo presidente oriental.

Viejo sin desmedro; viejo con experiencia vivida, luchada, perdida y décadas mas tarde, reconocida.

Los desune la fortuna ¿bien habida? del matrimonio presidencial que supera en 6.000 veces a la del anciano presidente de un país en serio (según Marcelo Zlotogwiazda), sin subsidios mentirosos ni compromisos subcontinentales con los Chávez y compañía que carcinoman a nuestra América del Sur.

Las de los nuestros que envían “barrabravas” con la anuencia del ex socio de Emilio Massera y hoy de Néstor Kirchner –Julio Grondona- para alentar el “opio futbolero” que significará el mundial de fútbol a partir del viernes que viene, sábado incluido con el debut de nuestro seleccionado maradoniano.

Ariel Papaleo (a) Gusano, escrachante en la Feria del Libro junto a Gustavo Noriega en la presentación sobre el INDEK; Javier Miranda (Nueva Chicago) que participó en la toma del Hospital Francés en 2006 en la mano del entonces hiper-ultra kirchnerista Jefe de Gabinete Alberto “Rasputín” Fernández; Marcelo Aravena (hombre del jefe de barra de Boca Rafael Di Zeo); Ramón Ortiz (maradoniano y bilardista); Daniel Salto (también hombre de Di Zeo) y (a) Lana, entre otros insignes estandartes del bicentenario futbolístico que serán nuestros embajadores en Sudáfrica, junto a las “Hinchadas Unidas” que viajaron ayer con caricaturas de Benito y Claretta para demostrar su incondicionalidad al régimen, representan la Argentina del Bicentenario.

Claro que a ellos no les importa la inflación reprimida que –según Hugo Haime- asciende al 38% anual; los subsidios al transporte que distorsionan la realidad de la economía en el que un litro de nafta Premium cotiza a $ 4,50; los cientos de miles de decodificadores para la nueva televisión del kirchnerato que todos pagaremos para que los beneficiarios de los planes sociales tengan no sólo fútbol gratis sino deban soportar los nuevos canales oficiales; los ataques a Buzzi y a De Ángelis por el delito de pensar distinto; el fracaso del canje de nuestra deuda que caerá en las espaldas de Amado Boudou, a pesar que su novia denunció la supuesta homosexualidad del ex presidente del B.C.R.A. , Martín Redrado; los futuros créditos subsidiados que sólo degeneran la economía formal y generan inflación; el informe de Aníbal “todólogo” Fernández ante el Senado de la Nación para tratar de justificar lo injustificable y las constantes trabas a las importaciones de productos que deduplicamos en exportación, representan la bandera oficial de la decadencia del régimen.

En la semana del periodista, y con el homenaje respetado por Mariano Moreno y los dos años de la muerte de Bernardo Neustadt, a quien pocos se animarán a homenajear, la República trata de no perder otra esperanza.

Falta mucho, aunque demasiado poco para decir basta.

Ya cumplimos siete años de mentiras.

Faltan 16 meses para poder reencontrar el camino de la verdad a través del voto.

Como siempre, depende de nosotros.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Junio 06 de 2010

 
 
 
 
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