Cuando
Cristina de Kirchner lo visitó esta semana para tratar de justificar
lo injustificable, el fallo del Tribunal de La Haya sobre las pasteras
de Botnia que decidieron radicarse en la vecina orilla por “los
costos” argentinos, le pidió clemencia a un hombre viejo,
votado por su pueblo, que sólo le pudo demostrar en grado de ostentación
personal un viejo Escarabajo modelo 1987 frente a la doncella procuradora
que, a pesar de Oyarbide, nunca podrá justificar ante el pueblo
argentino el enriquecimiento desmedido de $ 27 millones en un año,
de los bienes que –como militantes inmobiliarios- poseerán
los Kirchner hasta que culmine su régimen nefasto.
El uruguayo, como tupamaro confeso,
purgó penas de privación de su libertad de muchos años,
entre los cuales dos de ellos fueron bajo la superficie, sin poder mirar
el sol.
La argentina, utilizó como
procuradora las épocas del proceso militar –merced a la Circular
1050- para acrecentar la fortuna conyugal de militantes inmobiliarios.
Entre
el uno y la otra no existen ideologías que los unan.
Los desune la razón y el
derecho internacional a favor de viejo presidente oriental.
Viejo sin desmedro; viejo con experiencia
vivida, luchada, perdida y décadas mas tarde, reconocida.
Los desune la fortuna ¿bien
habida? del matrimonio presidencial que supera en 6.000 veces a la del
anciano presidente de un país en serio (según Marcelo Zlotogwiazda),
sin subsidios mentirosos ni compromisos subcontinentales con los Chávez
y compañía que carcinoman a nuestra América del Sur.
Las de los nuestros que envían
“barrabravas” con la anuencia del ex socio de Emilio Massera
y hoy de Néstor Kirchner –Julio Grondona- para alentar el
“opio futbolero” que significará el mundial de fútbol
a partir del viernes que viene, sábado incluido con el debut de
nuestro seleccionado maradoniano.
Ariel
Papaleo (a) Gusano, escrachante en la Feria del Libro junto a Gustavo
Noriega en la presentación sobre el INDEK; Javier Miranda (Nueva
Chicago) que participó en la toma del Hospital Francés en
2006 en la mano del entonces hiper-ultra kirchnerista Jefe de Gabinete
Alberto “Rasputín” Fernández; Marcelo Aravena
(hombre del jefe de barra de Boca Rafael Di Zeo); Ramón Ortiz (maradoniano
y bilardista); Daniel Salto (también hombre de Di Zeo) y (a) Lana,
entre otros insignes estandartes del bicentenario futbolístico
que serán nuestros embajadores en Sudáfrica, junto a las
“Hinchadas Unidas” que viajaron ayer con caricaturas de Benito
y Claretta para demostrar su incondicionalidad al régimen, representan
la Argentina del Bicentenario.
Claro que a ellos no les importa
la inflación reprimida que –según Hugo Haime- asciende
al 38% anual; los subsidios al transporte que distorsionan la realidad
de la economía en el que un litro de nafta Premium cotiza a $ 4,50;
los cientos de miles de decodificadores para la nueva televisión
del kirchnerato que todos pagaremos para que los beneficiarios de los
planes sociales tengan no sólo fútbol gratis sino deban
soportar los nuevos canales oficiales; los ataques a Buzzi y a De Ángelis
por el delito de pensar distinto; el fracaso del canje de nuestra deuda
que caerá en las espaldas de Amado Boudou, a pesar que su novia
denunció la supuesta homosexualidad del ex presidente del B.C.R.A.
, Martín Redrado; los futuros créditos subsidiados que sólo
degeneran la economía formal y generan inflación; el informe
de Aníbal “todólogo” Fernández ante el
Senado de la Nación para tratar de justificar lo injustificable
y las constantes trabas a las importaciones de productos que deduplicamos
en exportación, representan la bandera oficial de la decadencia
del régimen.
En la semana del periodista, y
con el homenaje respetado por Mariano Moreno y los dos años de
la muerte de Bernardo Neustadt, a quien pocos se animarán a homenajear,
la República trata de no perder otra esperanza.
Falta
mucho, aunque demasiado poco para decir basta.
Ya
cumplimos siete años de mentiras.
Faltan
16 meses para poder reencontrar el camino de la verdad a través
del voto.
Como
siempre, depende de nosotros.
Humberto Bonanata
Buenos Aires, Junio 06
de 2010
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