Editorial
 
-A la embajada paralela le dicen “celular”: hay que poner el 15 para activarla
Por Humberto Bonanata

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Las declaraciones el ex embajador Eduardo Sadous ante el plenario de Comisiones de la Cámara de Diputados durante más de cuatro horas y la ratificación “in totum” de su declaración testimonial prestada ante el Juez Federal Julián Ercolini demostraron que –a pesar del mundial de Sudáfrica- la oposición en su conjunto está dispuesta a dar la batalla política y parlamentaria para limitar los excesos cometidos por los Kirchner durante más de siete años de régimen.

 
Así las cosas Sadous demostró no ser un “copetinero ni delincuente” calificativos con los que Julio De Vido reaccionó desesperadamente pensando en un futuro notan lejano en que pueda compartir el encierro de la ley junto con el jefe de la supuesta asociación ilícita – Néstor Kirchner-que investiga la justicia.

Un hombre como el superministro que realizó 24 viajes a Venezuela durante seis años de kirchnerato, sin contar las “gestiones comerciales” de Claudio Uberti alguna vez se vio obligado a no mentir y reconoció la “embajada paralela” que él conducía.

Pensar que los nueve fideicomisos investigados alcanzan los U$S 2.000 millones y que le compramos fuel oil a Chávez en invierno para venderlo en verano a un precio menor, demuestra que entre tantos casos en que los Kirchner deban rendir cuentas ante la justicia, éste representa el núcleo tumoral de su eventual cadena delictiva.

Si a ello le sumamos la participación protagónica del nuevo canciller al tratar de publicitar el secreto de Estado expuesto por Sadous, queda a las claras de un buen entendedor que han comenzado a escucharse los aullidos del gato encerrado. Ese mismo gato que, envuelto de rabia puede conducir al esclarecimiento del mayor negociado en este largo período con el final que todos esperamos: la verdad y eventualmente la sanción correspondiente.

Dentro de la irascibilidad característica de Néstor Kirchner, sin sonrojarse- adelantó el veto ante la segura aprobación como ley en el Senado de la media sanción ya votada en Diputados sobre limitación a los superpoderes presidenciales.

Dos hechos, a no dudarlo, que demuestran que al régimen comienzan a entrarle las balas de la verdad y de la nueva mayoría parlamentaria.

Y en lo estrictamente político la oposición también parece reacomodar sus filas. Luego del gratuito agravio a Macri, De Narváez se autobajó de su incipiente candidatura presidencial y apuntó sus cañones y sus dineros a la Provincia de Buenos Aires.

Por ahora dice ser precandidato por el peronismo federal pero nadie puede asegurar qué hará Kirchner para cooptarlo. La ambición del “colorado” es directamente proporcional a la necesidad del “amo del feudo”.

El peronismo disidente a Kirchner busca encolumnar a Mauricio Macri para asegurarse un lugar en el ballotage, sin pensar qué harán los liberales no peronistas que votaron a Macri como Jefe de gobierno.

Por el lado del Acuerdo Cívico, Cobos parece haberse repuesto de las internas bonaerense y neuquina y convencido que los triunfos de Ricardo Alfonsín no fueron contra él sino contra el viejo aparato. Soltó amarras y encomendó a su hombre de confianza, Juan Montilla, a coordinar los grupos de trabajo distrito por distrito.

Y en el ámbito capitalino López Murphy con su panradicalismo no se queda atrás en miras de su candidatura a Jefe de Gobierno. Visita barrios, se reúne con dirigentes radicales y piensa establecer varios comités de campaña en los barrios más característicos de la ciudad.

Una semana mucho más activa de lo que la propia oposición imaginaba.

Una puerta abierta a la esperanza para recuperar la República que todos dejamos que se perdiera.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Junio 27 de 2010

 
 
 
 
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