...la eventual malversación de caudales públicos
de los fondos de los jubilados y trabajadores activos en manos de funcionarios
de la ANSES,
las mentiras de la supuesta asociación ilícita comandada
por Néstor Kirchner que ven acercarse sobre ellos la independencia
de la Justicia y la ruleta rusa de la muerte ciudadana en manos de la
delincuencia que ha sobrepasado los límites de la tolerancia de
la gente de bien.
Desde
aquel mensaje maradoniano: “Que la sigan chupando”
emitido al clasificar agónicamente para Sudáfrica 2010 hasta
el no reconocimiento de la superioridad futbolística alemana
-típico de resentidos- en su conferencia post-mortem brindada
ayer luego de la catástrofe, pasaron por nuestras vidas las “Hinchadas
Unidas Argentinas” –barrabravas de diversos clubes
bancados por el poder con los consiguientes papelones al ser deportados
del país organizador del evento mundial, seguramente porque en
Sudáfrica seguirán siendo racistas (y antikirchneristas).
Los
argentinos –como pueblo adolescente- sólo nos unimos por
el fútbol o por la guerra.
Con un conjunto de individualidades
más que con un equipo de fútbol Kirchner, Grondona, Maradona
y Bilardo decidieron encender una ilusión que la justicia futbolera
de ayer nos desmembró en sólo 90 minutos.
Si
puede compararse qué es Alemania como país y qué
somos nosotros, ayer quedó claro en Ciudad del Cabo.
La
organización, la táctica y la estrategia de un equipo formado
por jugadores con una edad promedio de 23 años enfrentó
al desconcierto, la improvisación y el rejunte de individualidades
–gran parte de ellas sin motivación colectiva por falta de
conducción- empujados sólo por el voluntarismo y el desprejuicio
que sociológicamente nos caracterizan como pueblo.
El
fútbol se ha convertido en una embajada deportiva que fielmente
deja la estela impronta de quiénes disputan algo más que
un partido.
Deja
en claro la imprevisión constante y la falta de políticas
que una sociedad –política o estrictamente deportiva-
decide como forma de gobierno.
La diferencia de ayer no fueron
sólo cuatro goles. Quedó en claro quíén mantiene
a Europa frente a la crisis del despilfarro y quién se alinea con
dictadores bananeros que encuentran en el resentimiento colectivo su manera
de mantenerse en el poder hasta que éste se les caiga encima.
Aunque dentro de tantas “pálidas”
el ámbito político opositor demostró que a pesar
que el fútbol es el opio de los pueblos, no dejaron sumergirse
en el pretendido letargo oficial y demostraron en el Congreso Nacional
de qué forma el poder está cambiando de manos.
Consejo de la Magistratura; 82%
móvil para jubilados; recuperación del I.N.D.E.C. y derogación
de superpoderes evidenciaron que ni el fragor de la batalla deportiva
distrajo a la oposición en su conjunto de sus promesas electorales.
Y esta lucecita de esperanza cívica debemos valorarla.
Porque
el lunes, además de la esperada presentación del libro "El
Escarmiento" de nuestro “Tata” Yofre
comenzará una difícil semana para el régimen.
Porque
“el velo populista” se cayó ayer al sonar
el silbato final del árbitro y porque –sustancialmente- los
espera una sociedad crispada y triste…no sólo por el fútbol.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, 04 de Julio de 2010
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