Sabemos
que Kirchner sabe dividir para reinar y la mejor manera de afianzar su
candidatura presidencial es enfrentar hasta a su esposa y secretaria ejecutiva,
camina junto con su hermana Alicia la Provincia de Buenos Aires para amalgamar
la amanuensia de los intendentes del conurbano con dos fines
precisos: asegurar la lealtad de la caja frente al Gobernador Scioli y
derruir a Moyano como puja de poder al postergar su asunción en
la presidencia del P.J. bonaerense, que debido a la enfermedad de Alberto
Balestrini, le tocaría asumir.
Utilizaron
de demagógicamente la semana con el recordatorio de la muerte de
Evita y su mujer aprovechó la cadena nacional para anunciar algo
legalmente votado: el aumento del 17,9% en las jubilaciones y pensiones
con miras a “primerear” la segura aprobación por parte
del Congreso nacional del 82% móvil para los ancianos que perciben
el haber mínimo, que debería alcanzar a $ 1.280
de cumplir con lo ordenado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación
en el fallo Badaro y no los $ 1.046 que anunciara "la
reina de Tolosa" comoproducto de la revolución
nacional y popular.
Es
notable que un régimen anuncie con “pompas y circunstancias”
que cumplirá con la ley y utilice –una vez más la
cadena nacional- al mejor estilo cuarentista del siglo pasado.
La
salvedad inconfesa radica en que deberán recortar subsidios distorsionantes
a las tarifas energéticas para cambiar partidas presupuestarias
que comiencen a acercarlos con la dura realidad que se aproxima.
En
un marco inflacionario que padecen quienes menos tienen, el ajuste del
32% en las tarifas de gas en pleno y duro invierno y
del 93% en las de electricidad, avecinan un segundo semestre
al menos preocupante y confrontativo de aquellos que menos lo quieren
y que jamás los volverían a votar –si es que alguna
vez lo hicieron- (la clase media), receptora por sus usos y costumbres
de todas las falacias económicas de los gobiernos que no saben
gobernar.
Tantas veces hemos escrito sobre el tema que no deseamos ser redundantes
ahora que deben comenzar a blanquear la realidad. No puede ser que los
porteños paguemos un boleto de colectivo o de subte menos de la
mitad que lo hace un compatriota de provincias limítrofes y empobrecidas
por la demagogia.
¿Cómo
sobrellevarán los Kirchner los futuros ajustes que no pararán
hasta las esperadas –por nosotros- elecciones de 2011?
¿Cómo
soportará la gente esta mentira en la que muchos creyeron?
Como
decía el general Perón "el bolsillo es
el órgano más sensible" y todo conflicto
social surge de la peor de las exacciones: la inflación.
Tiempos
duros nos esperan.
Al
igual que a Maradona que vivió en sus entrañas cómo
le soltaban la mano en su conducción futbolera. El héroe
de hace 29 días –fecha en que Alemania nos puso en caja-
hoy sabe del mandato kirchneriano de abandonar como caranchos al animal
moribundo.
Y
acercándonos a la oposición hubieron varias "fotos"
esta semana que reavivaron antípodas y desencuentros. Desde el
beso de “Ricardito” con Cristina de Kirchner en Chascomús,
la reunión plenaria de la oposición
el miércoles en la Rural para tratar el tema retenciones impositivas
a la agricultura, la cena entre Ricardo López Murphy
con Patricia Bullrich que convalida que “la piba”
tiene su candidato para Jefe de Gobierno, el pedido desesperado
de Adrián Pérez para que todos (incluyendo
tácitamente a Carrió) se “dejen de joder (sic), la
infundada crítica de esta mujer a Binner al acusarlo
haber participado (en lugar del justicialista Jorge Obeid) en la apertura
de un casino de Cristóbal López y la lógica respuesta
del santafecino ante tanta paranoia, dejan en claro que las aguas también
siguen bajando turbias en el antikirchnerismo. Y la de ayer, Macri y De
Narváez, que hace un año se unieron por el espanto y nó
por el amor, evitaron el saludo en la Rural.
Porque
hablar de “no kirchnerismo” es demasiado prudente habida cuenta
de la división social que ellos produjeron en la “maldición
del espejo roto” de estos últimos siete años.
En
la Argentina ya no existe una sociedad gobernante y otra opositora.
Existe
un grupo cuasi faccioso –y eventualmente mafioso según lo
determine la justicia ante el cúmulo de denuncias por negociados-
y otro conformado por un archipiélago de voluntades opositoras
- aún impotentes- que sólo sabe a quién se opone
pero nó para qué se opone.
Es triste pero a catorce meses
de las elecciones y a sólo doce de las internas abiertas, las cartas
que juegan aún están mezcladas.
Y la Señora Carrió
junto a su misticismo alucinante es gran culpable de ello.
Como
ayer dijo Hugo Biolcati al inaugurar la Exposición Rural: “Hay
que terminar con la miseria para terminar con el clientelismo y para que
la gente libremente pueda votar a quien quiera”.
Que así sea para el bien
de la democracia republicana.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Agosto 01 de 2010
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