Podría
tildárselos de maléficos si no creyéramos que lo
hacen convencidos en que su desprolijo monetarismo puede acabar en una
implosión hiperinflacionaria antes de las elecciones del año
que viene.
Las
acciones que lleva adelante Marcó del Pont en el Banco Central,
día a día, son un combustible que más de acerca al
fuego.
La
desmesurada compra de dólares para mantenerlo artificialmente en
torno de los cuatro pesos, ya que si la divisa flotara libremente sin
intervención del B.C.R.A. se encontraría cercana a los tres
pesos (similar a los valores de Brasil y Uruguay), es lo menos aconsejable
para una política monetaria prolija y que no aventure sobresaltos
inmanejables.
En
siete meses de 2010 emitieron $ 26.000 millones sin esterilizar casi el
40% de esos pesos emitidos, quedando liberados al mercado bajo directa
consecuencia de recalentamiento de la economía y potenciación
inflacionaria.
La
base monetaria se expandió en $10.500 millones durante ese período
en correlato a una tasa anualizada de inflación del orden del 27%...
Lo
peor es que en julio de 2010 de cada diez pesos emitidos, 8,8 de ellos
quedaron navegando como M1 (billetes y monedas en circulación y
cuentas a la vista), vulnerando la entidad monetaria sus propias reglas
estatutarias.
¿En
qué nos puede perjudicar a los ciudadanos de a pie tamaña
irresponsabilidad?
Ni
más ni menos en otra distorsión económica mayor sumada
a los $ 40.000 millones anuales que todos los argentinos pagamos en subsidios
a los servicios públicos.
Con
esa misma cantidad, a decir de Carlos Melconián, podría
pagarse el ansiado 82% móvil, aunque a su criterio lo aconsejable
sería comenzar una gradual disminución de los subsidios
para evitar un “rodrigazo tarifario”
(estallido social incluido) y cumplir, también gradualmente con
la deuda social que tenemos con cuatro millones de ancianos compatriotas.
Como
vemos, la sana lógica es inaplicable ante tamaña irresponsabilidad
del régimen.
Están
acostumbrados a jugar fuerte y cualquier desatino será posible
en mentes delirantes para llegar “ordenadamente” a octubre
de 2011.
No
olvidemos que el año que viene no
van por la reelección sino por la impunidad de
la infinidad de hechos que tramitan ante la justicia, que de sentirse
libre, con un Consejo de la Magistratura independiente, los camiones grises
podrían comenzar a estacionarse de culata para llenarse de actuales
funcionarios, Menem incluso.
“Reelección
o cárcel”; “después de mí, el diluvio”
parece resonar en la afiebrada mente de Kirchner.
Pero
no solo el régimen padece de problemas existenciales.
Los
dislates de Elisa Carrió frente a su propios aliados colaboran,
sin quererlo, con las dudas ciudadanas sobre la previsibilidad de un eventual
gobierno del Acuerdo Cívico y Social. Hasta podemos incluir al
PRO en este conjunto ya que legislativamente han conformado un bloque
monolítico para recuperar el accionar de un parlamento que en siete
años sólo fue una escribanía de los Kirchner.
Lilita
es como los chicos. Se pasa todo el día en la playa construyendo
un castillo de arena con puentes y túneles y su mayor disfrute
lo vive al atardecer cuando comienza a saltar sobre él y destruirlo
totalmente.
Esta
paradoja la vemos en aumento a medida que se acercan los tiempos definitorios
de las candidaturas. Y entre todos los integrantes del Acuerdo Cívico
tratan de explicarse esta conducta autodestructiva que resultaría
harto difícil ser resuelta por un Congreso Internacional de Psiquiatría
Social.
Dicen
que los seres inteligentes, muy cercanos a la brillantez, también
lo están de la locura. No creemos que éste sea el caso de
Carrió atento a su valía y honorabilidad republicana.
Siguiendo
con el Acuerdo Cívico varias cosas quedan claras.
Hay
dos candidatos posicionados, Alfonsín y Cobos, que obtendrían
diversos resultados frente a una interna cerrada o abierta. La interna
cerrada encontraría triunfador a “Ricardito” por amplio
margen. La interna abierta, en la que cualquiera de ustedes pueden concurrir
a votar sin estar afiliados encontraría a un Cobos ganador, posicionado
en la segunda vuelta y abarcativo de un electorado de centro que no votaría
a Alfonsín.
Todo
depende que esta realidad sea analizada por los “popes” del
radicalismo por encima de su concepción ideológica y teniendo
en cuenta la mayoría silenciosa que conforma el electorado independiente.
Dentro
del Peronismo Federal aún no puede vislumbrarse un candidato consensuado.
Aunque De Narváez ya camina la Provincia de Buenos Aires como candidato
a gobernador, diferentes son las opciones presidenciales.
El
“armador” Duhalde, si bien el candidato más
fuerte continúa con una alta imagen negativa y muchos temen que
de ser candidato no resistiría los “carpetazos” kirchneristas.
“The Gardiner” (a) Carlos Reutemann aún sigue
negando su candidatura y el común de la calle traslada su indecisión
ante una eventual presidencia: “si no se decide como candidato,
cómo decidiría como presidente”. Y Felipe Solá
tiene mejor llegada con Cobos y con Carrió que con sus propios
compañeros de lucha.
Así
las cosas es la Argentina de hoy.
Impredecible.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Agosto 08 de 2010 |