Editorial
 
-Envueltos en su propia mentira
Por Humberto Bonanata

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El Congreso federal no dictará leyes que restrinjan la libertad de imprenta o establezcan sobre ella la jurisdicción federal.

-Art. 32 Constitución Nacional

 

 
El pasado martes los argentinos nos vimos obligados durante 72 minutos a escuchar por parte de la esposa de Néstor Kirchner la “alegoría del sofismo” como justificación mefistofélica del accionar del régimen contra la libertad privada empresarial y en especial contra la libertad de elección de nosotros, los usuarios.

No conozco –y entre ellos me incluyo- a ningún periodista, político, legislador o ser humano ligado a la política que haya confesado no abandonar en el intento de tratar de entender qué quería explicar esta mujer o si su real deseo era parafrasear una diatriba con efectos confusos para justificar el deleznable accionar patoteril de su empleado Guillermo Moreno con fines decididamente expropiatorios.

Si bien es cierto que del ridículo no se vuelve, no es menos cierto que los ridículos y soberbios no llegan a comprender cuándo se encuadran en tales errores. Como prueba, y luego de la declaración ante escribano público y ante la Justicia de Isidoro Graiver, por la que manifiesta no haber sufrido presión alguna por la venta de las acciones a cargo de su hermano David y las afirmaciones de jueces y fiscales del juicio a los comandantes no haber recibido nunca por parte de Lidia Papaleo denuncia alguna que durante su cautiverio se le haya obligado a desligarse de sus acciones, Kirchner envió al ex vocero de López Rega –Osvaldo Papaleo- a incriminar y enturbiar más aún sobre este tema victimizando a su hermana Lidia sobre supuestos apremios que ella nunca denunció ante la Cámara Federal en 1985.

Cuando la sociedad se hizo carne de la mentira presidencial, algunos legisladores opositores recordaron la causa del “Watergate” que le costara la presidencia a Nixon –juicio político mediante- y no llegaron a compararla con la gravedad de una cadena nacional armada para mentir a toda la población.

Sin dudas que el arco opositor “le perdonó la vida” a la esposa de Kirchner unidos en el espanto que podría causar en la endeble institucionalidad argentina someterla a “la reina de Tolosa” a un juicio que –a no dudarlo- sería menor al castigo popular que les aguarda en las urnas dentro de sólo 14 meses.

Y desde la diatriba Néstor Kirchner no cejó en el ataque mordaz contra los enemigos que él propio creó. Habló de “dictadura mediática” sobre quienes lo acompañaron durante años a consolidar su hegemonía gobernante y a silenciar a los pocos que desde 2003 comprendimos la falacia de la “revolución nacional y popular” de quienes hicieron su fortuna durante el proceso militar.

Sostenemos que ellos no concluirán el kirchnerato de manera cívica y pacífica. Mas bien imagino una huída a lo Bonnie & Clyde a las corridas y a los tiros. Saben que la grandilocuencia de las supuestas ilicitudes cometidas en lo que serán 8 años y 7 meses de despotismo en diciembre de 2011 no les dejará margen horario para sus citas forzosas ante la Justicia.

Y como son violentos de espíritu y el resentimiento y la sobreactuación marcan el hito fundacional del kirchnerismo, nunca aceptarán la derrota en manos del sufragio popular.

Por ello han desatado su batalla final. O logran declarar de utilidad pública la fabricación de papel, decomisan Fibertel y se intrometen en nuestra privacidad individual, reglamentan la ley de medios a su antojo chavista…O SE VAN.

Y lo peor es que no quieren irse porque difícilmente atravesarán el post-kirchnerismo en su lujosa mansión de Santa Cruz.

Los barrotes son fríos y las paredes húmedas, dicen quienes conocieron la cárcel.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Agosto 29 de 2010

 
 
 
 
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