“El
gobierno eligió al periodismo como enemigo” sentenció
ADEPA en su comunicado oficial. Antes, y siguen siendo, fueron la Iglesia,
las Fuerzas Armadas, los partidos opositores, el Poder Judicial, la prensa
independiente y la tiranía de la mayoría automática,
hoy inexistente, en el Congreso Nacional.
El
resentimiento es el pilar fundamental de un régimen nefasto que
para negar que actualmente no tiene crédito internacional, a pesar
de un crecimiento interanual medido en julio del 8,1%, decide invertebrar
en su constante silogismo la supuesta solidez de la macroeconomía
argentina.
Pero retornando a la culpa histórica,
al margen de las acusaciones jurídicas que deberá soportar
el régimen tras su caída electoral, el daño que nos
han hecho como sociedad que pretende ser civilizada no sólo deberá
ser soportado por nosotros sino especialmente por los herederos de nuestra
historia: nuestros jóvenes que nunca los votaron.
Porque las generaciones que pudimos
cambiar la historia fuimos incapaces, por acción o por omisión,
de cambiar la historia e insertar a nuestra Argentina entre los países
democráticos y pluralistas del subcontinente americano.
Comparar
nuestro designio con Europa o Estados Unidos ya queda muy lejos; resulta
más fácil hacerlo con Lula, Piñera o la reconversión
ideológica de “Pepe” Mujica o Alan García, a
quien el sindicalismo fascistoide añoraba de la mano de Saúl
Ubaldini junto a sus trece paros generales contra el retorno a la democracia
como la patria deseada.
¿Cómo podemos pensar
que la Argentina crece políticamente mientras Julio César
Saguier, CEO del Diario La Nación de Buenos Aires confiesa que
Lidia Papaleo le confirmó que actuaba por dinero proveniente del
kirchnerismo para desmadrar la venta de Papel Prensa?
¿Cómo podemos pensar
que existe democracia plena cuando el presidente del principal partido
opositor, al concurrir en delegación a dar su apoyo al no repuesto
Procurador General –echado por el gobernador Néstor Kirchner
hace 15 años- es recibido en Santa Cruz con pintadas hostiles y
cuasimafiosas en contra del futuro candidato de la oposición a
gobernador del feudo de los Kirchner?
Algo
huele a podrido, y no precisamente en Dinamarca.
Huele en nuestra Argentina y sólo
nuestra movilización permanente en defensa de nuestra axiología
de valores nos devolverá la vida, la libertad, la educación,
la salud y el derecho a recuperar la libertad en este supuesto e hipócrita
estado de derecho.
Humberto Bonanata
Buenos Aires, Septiembre
26 de 2010
|