Editorial
 
-La herencia del kirchnerismo: una herida social muy difícil de cicatrizar
Por Humberto Bonanata

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División social, amenaza oficial y degradación moral
serían tres frases de las tantas que los argentinos recogeremos en nuestra historia futura de la herencia que deberá soportar el próximo gobierno en diciembre de 2011 luego de ocho años del “stalinismo-fascista” del kirchnerato.

 
“El gobierno eligió al periodismo como enemigo” sentenció ADEPA en su comunicado oficial. Antes, y siguen siendo, fueron la Iglesia, las Fuerzas Armadas, los partidos opositores, el Poder Judicial, la prensa independiente y la tiranía de la mayoría automática, hoy inexistente, en el Congreso Nacional.

El resentimiento es el pilar fundamental de un régimen nefasto que para negar que actualmente no tiene crédito internacional, a pesar de un crecimiento interanual medido en julio del 8,1%, decide invertebrar en su constante silogismo la supuesta solidez de la macroeconomía argentina.

Pero retornando a la culpa histórica, al margen de las acusaciones jurídicas que deberá soportar el régimen tras su caída electoral, el daño que nos han hecho como sociedad que pretende ser civilizada no sólo deberá ser soportado por nosotros sino especialmente por los herederos de nuestra historia: nuestros jóvenes que nunca los votaron.

Porque las generaciones que pudimos cambiar la historia fuimos incapaces, por acción o por omisión, de cambiar la historia e insertar a nuestra Argentina entre los países democráticos y pluralistas del subcontinente americano.

Comparar nuestro designio con Europa o Estados Unidos ya queda muy lejos; resulta más fácil hacerlo con Lula, Piñera o la reconversión ideológica de “Pepe” Mujica o Alan García, a quien el sindicalismo fascistoide añoraba de la mano de Saúl Ubaldini junto a sus trece paros generales contra el retorno a la democracia como la patria deseada.

¿Cómo podemos pensar que la Argentina crece políticamente mientras Julio César Saguier, CEO del Diario La Nación de Buenos Aires confiesa que Lidia Papaleo le confirmó que actuaba por dinero proveniente del kirchnerismo para desmadrar la venta de Papel Prensa?

¿Cómo podemos pensar que existe democracia plena cuando el presidente del principal partido opositor, al concurrir en delegación a dar su apoyo al no repuesto Procurador General –echado por el gobernador Néstor Kirchner hace 15 años- es recibido en Santa Cruz con pintadas hostiles y cuasimafiosas en contra del futuro candidato de la oposición a gobernador del feudo de los Kirchner?

Algo huele a podrido, y no precisamente en Dinamarca.

Huele en nuestra Argentina y sólo nuestra movilización permanente en defensa de nuestra axiología de valores nos devolverá la vida, la libertad, la educación, la salud y el derecho a recuperar la libertad en este supuesto e hipócrita estado de derecho.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Septiembre 26 de 2010

 
 
 
 
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