Mientras
que la irascible diputada Diana Conti lanzaba el clamor hacia una “Cristina
eterna”, el director de la Biblioteca Nacional enardecía
sus críticas hacia el visitante ilustre que tendremos en la inauguración
de la Feria del Libro, Mario Vargas Llosa.
No pudieron evitarlo. La desesperación
superó –otra vez- el sentido común de dos lúgubres
personajes representativos del kirchnerato. Es más, lograron el
“efecto antibiótico” que incorpora una mínima
dosis del germen para que las defensas corporales logren derrotarlo.
Dos
tiros por la culata en una semana.
Lograron
que la propia presidente deba rectificarlos en su discurso de apertura
de la Asamblea Legislativa. Y que ella deba frenar su propia prueba de
ensayo ante la sociedad al observar la repercusión negativa en
el amplio marco peronista y no peronista.
Claro
que el kirchnerismo nos tiene acostumbrados a dar un paso atrás
y dos adelante. Y para ello eligieron al ministro político por
excelencia, Florencio Randazzo para descalificar arteramente las internas
abiertas que celebrarán desde abril el radicalismo y el peronismo
federal.
Un
verdadero ejemplo cívico de ambas fuerzas que abrirán sus
padrones a 18 millones de ciudadanos independientes para poder preelegir
a quién desearían ver sentado en el sillón de Rivadavia
el 10 de diciembre próximos.
Por
el lado del justicialismo, Eduardo Duhalde, Alberto Rodríguez Sáa
y Mario Das Neves comenzarán a competir el 3 de abril en 8 elecciones
regionales a la mejor usanza de las primarias americanas. Ese acto abierto
y libertario ya encontró a Felipe Solá automarginándose
en defensa propia y diciendo esperar competir el 14 de agosto con el triunfador
de la elección del peronismo federal, hecho que le resultará
utópico frente al candidato que se posicione luego de las primarias
abiertas.
Algo
igual le sucederá a Julio Cobos, que esperará al triunfador
del 30 de abril entre Ernesto Sanz y Ricardo Alfonsín para tratar
de convalidar la cabeza de fórmula del panradicalismo.
Claro
que para los radicales existe un antes y un después del acto del
miércoles 2 de marzo en el Teatro Gran Rex. Propios y ajenos al
padrón radical que podrán concurrir a votar el sábado
30 de abril a consagrar al candidato presidencial del no peronismo.
Sanz
fue claro al apostar a la esperanza del futuro y nó a la melancolía
de la nostalgia. En un acto a que los argentinos lamentablemente no estábamos
acostumbrados, el mendocino fue certero tanto en las críticas como
en las propuestas. Y lo concluyó de la mejor manera; haciendo subir
al escenario a su esposa y dos hijos para estrecharlos en un cálido
abrazo que simboliza como metamensaje el fortalecimiento de la familia
dentro de una comunidad que pretende ser organizada.
Ante
estas dos expresiones cívicas de primarias abiertas, Randazzo sólo
atinó a descalificarlas como lo suelen hacer los malos perdedores
sin escrúpulos. Apostó al fracaso de ambas convocatorias
hacia los independientes sin base alguna de lógica política.
La
negación por la negación misma. Ése es el kirchnerismo,
la representación neurótica de la política frente
a la realidad incontrastable.
Frente
a ello sólo estamos los ciudadanos de buena voluntad para superarlos
en el intento hegemónico sustanciado en la voluntad abarcativa
de la caja prebendaria.
El
grado de participación ciudadana en cualquiera de los dos comicios
le enseñará al régimen que hemos crecido a pesar
de ellos y que el futuro presidente no kirchnerista sabrá consolidar
un gobierno de unidad nacional basado en los principios libertarios alberdianos.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, marzo 07 de 2011 |