Cuando
el viernes 15 de octubre de 2010 “el negro” hizo gala de su
poder de convocatoria en el estadio de River Plate frente al matrimonio
entonces reinante nadie podía imaginar que un exhorto diplomático
proveniente de la Confederación Helvética (no de la República
Suiza como dijo Julio Piumato) podía ser canalizado según
su curso vía cancillería y por “sorteo” recaer
en el juzgado federal del menem-kirchnerista –en proceso jubilatorio
antes de diciembre- Norberto Oyarbide.
La
reacción de los amanuenses conchabados por Moyano no se hizo esperar.
La convocatoria a un paro general de todo el transporte para mañana
lunes surgió como consecuencia de la sinrazón de los ex
“culatas” de los viejos caciques de la burocracia sindical
que el montonerismo gobernante supo enfrentar a los tiros.
No
cabía explicación lógica para un supuesto “estado
de derecho” que la persecución emanada de los tribunales
helvéticos contra el defensor de la lucha popular frente al neoliberalismo
que mienten haber enterrado durante el kirchnerato para recoger en su
seno al capitalismo popular apañado por los amigos del poder de
turno fuera respondida por un paro general en defensa del sospechado.
Esos
mismos capitalistas que el 10 de diciembre harán cola para besar
las manos del nuevo presidente electo, con Franco Macri a la cabeza.
Pero
aunque la reacción desmedida de los matones fue rechazada socialmente
tampoco el gobierno logró beneficiarse con la investigación
de tribunales extranacionales sobre supuestas cuentas de un supuesto testaferro
del camionero. Tanto es el compromiso mafioso entre el kirchnerismo y
Moyano que ambas partes temen las consecuencias políticas del accionar
de una justicia independiente a la que no están acostumbrados.
Tuvo
que intervenir Julio De Vido para evitar que las consecuencias pasaran
a mayores. Evitar el primer paro nacional proveniente de la C.G.T. (mal
que les pese) frente al régimen en retirada. Postergar la discusión
sobre quién tiene más poder en el elenco estable surtió
el efecto de una aspirina frente a una enfermedad terminal.
Los mismos enemigos de hace cuatro
décadas, más encanecidos y más adinerados vuelven
a enfrentarse. Los viejos miembros de la juventud sindical vuelven a la
batalla contra los viejos burgueses de la “juventud maravillosa”
que utilizó el viejo líder carismático para secuestrar
y matar desde los años sesenta.
La
Argentina se encuentra hoy, nueva y lamentablemente, en blanco y negro.
Y como dijera López Murphy en un reportaje televisivo de la semana
que pasó, esos –los dos- son los rivales a vencer el 23 de
octubre. Porque tienen una célula madre que al ramificarse ocasiona
metástasis en el cuerpo social de nuestra Nación. Como decía
el general “son como los gatos; parecen que se matan pero se reproducen”.
Y
hasta tanto la cultura cívica de nuestro pueblo no sepa decir basta
al autoritarismo, al paternalismo gobernante; a la demagogia tantas veces
repetida; al matonismo; a los golpes civiles y al miedo que producen con
sus actos suprajudiciales, el ciudadano común seguirá siendo
“El Hombre Mediocre” que definiera con inteligencia autodidacta
José Ingenieros hace casi un siglo.
Si
en esta lucha bipolar existe algún inocente, que arroje la primera
piedra.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Marzo 20 de 2011
|