Este
domingo los porteños concurriremos a las urnas por primera vez
en el año donde elegiremos quiénes deberán sortear
la segunda vuelta electoral del 31 de julio. Todo indica que Macri superará
al candidato kirchnerista Filmus por aproximadamente 15 puntos y que ambos
se medirán el 31 de julio en la segunda vuelta que volverá
a consagrar a Mauricio Macri como Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos
Aires.
Antes de ello, el 24 de julio,
los santafecinos elegirán al candidato de Hermes Binner, Antonio
Bonfatti, en única vuelta electoral ante una pequeña cercanía
del segundo lugar en manos de la revelación del invierno electoral,
Miguel del Sel. El denostado por la presidenta, buen presidente de bloque
oficialista en la Cámara de Diputados, Agustín Rossi sufrirá
el polvo de la derrota electoral y de la traición partidaria para
ubicarse en un incómodo tercer puesto.
En Córdoba, a final abierto,
el intercambiable José Manuel de la Sota luchará por la
gobernación frente el senador Luís Juez, quien fuera avasallado
ilícitamente de la victoria hace cuatro años y ahora concurre
por la reivindicación política, más que electoral.
El
14 de agosto será el gran día electoral de la primaria abierta
y obligatoria para todos los argentinos.
Nueve candidatos opositores al
régimen presidido por la electora de su (ministro) Amado Boudou
confrontarán por la candidatura de la primera vuelta electoral
del 23 de octubre para dirimir quién competirá contra el
poder de turno por la ansiada presidencia el 20 de noviembre.
Tantas fechas parecen agobiarnos
pero deben alegrarnos. Porque los partícipes no serán ellos,
sino nosotros.
Y porque de nuestra responsabilidad
republicana surgirá el cambio institucional que muchos pregonamos
desde hace ocho años –NOTIAR los cumple el próximo
4 de agoto- para que el viento de cola internacional también resurja
en nuestra Argentina.
Son pocas las palabras que puede
agregar un escribidor, al decir de Vargas Llosa, frente a la gravedad
en que podremos encontrarnos ante un nuevo gobierno kirchnerista. Nadie
puede predecir las consecuencias del ajuste económico, social,
cultural y político del que podremos ser sujetos pasivos.
Así será si no demostramos
nuestra actividad cívica al obligar con nuestro voto a los candidatos
a conformar un gobierno de salvación nacional.
Por
ello, todo lo que sucede en democracia de nosotros depende.
Paso
a paso, elección tras elección, triunfo tras triunfo.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Julio 10 de 2011
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