Hace
tan sólo siete días el pueblo argentino congraciaba con
el 54% de las voluntades cívicas la re-reelección del modelo
kirchnerista. Cristina Fernández viviría –seguramente-
una de las semanas más ambivalentes de sus 58 años de vida:
celebraba el domingo su reelección que la haría pasar a
la historia argentina como la primera mujer reelecta Presidente de la
Nación y lamentaba en la compañía de sus íntimos
el primer aniversario de la muerte de su esposo, tan solo cuatro días
después del triunfo.
El
46% que no la votamos mas el 54% que lo ha hecho comenzamos a despertar
a la realidad.
Nos
importa que el déficit fiscal de 2011 alcance a $ 5.281 millones,
a pesar de la “ayuda” del Banco Central que asciende a octubre
a $8.700 millones mas los $ 2.130 millones del P.A.M.I. y los $ 20.700
millones de la A.N.S.E.S. que llegan a $ 33.811 millones en diez meses
que avizoran un ajuste desde el 10 de diciembre próximos que todos
padeceremos, quienes la votaron y quienes no la votamos.
¿Pagaremos
más de luz, gas y transporte y nos seguirán endeudándonos
hasta el “barajar y dar de nuevo”?
Desde
el lunes no podemos comprar o vender dólares sin el control de
la A.F.I.P. que nos analizará económicamente más
que un prequirúrgico médico.
Esto
no es bueno porque el Banco Central nos acucia en la libertad cambiaria
como lo hemos sufrido tantas veces en nuestra historia.
Al
54% no le importa o no sabe que el déficit fiscal en el cuarto
trimestre superaría a los tres trimestres anteriores y ascenderían
a $51.690 millones los fondos de nuestras reservas gastados en subsidios.
Un
caso paradojal, el Banco Central tuvo que vender U$S 1.970 millones para
mantener a la moneda estadounidense a $ 4,26 por unidad.
Ello
es lo mismo que bajar la infección febril con Ibupofreno 400, sin
analizar las causas primarias.
La
Argentina ha decidido entrar en una tercera etapa kirchnerista sin cinturón
de seguridad.
¿Sabrá
la mayoría del pueblo qué ha votado?
Nadie,
ni nosotros ni ellos podemos pronosticar el futuro.
Con
la salvedad que lo que nos suceda como ciudadanos no será sólo
culpa del oficialismo de 8 años y medio, sino de la disgregada
oposición irresponsable que no ha sabido, no ha podido o no ha
querido enseñarnos qué es la libertad.
Marco
Aurelio Cicerón decía en sus entremeses: “Nadie que
confía en sí, envidia la virtud de otro”.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Octubre 30 de 2011
P.D.:
A 28 años de la recuperación de la democracia…. ¿democracia?
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