Hace
ya sesenta años, este poeta del tango contrariado por la vida
escribió su obra maestra “Cambalache” con una prospección
que seguramente ni él imaginaría. Desde el nacimiento
del peronismo, este “universitario de la calle” palpó
la realidad de un mundo, entonces en guerra y de su país –el
nuestro- con un futuro que depararía más enfrentamientos,
divisiones y persecuciones que conciliaciones.
A
comienzos de la segunda década del siglo XXI parecen afirmarse
las profecías de Discépolo ante el entrecruzamiento de
ideologías y postulados económicos que hace tan solo veinte
años nadie hubiera imaginado.
Nuestra vieja madre Europa se debate
ante una crisis económica sólo superada por la de post-guerra.
El sueño de la moneda única y de una comunidad de intereses
con responsabilidad fiscal y monetaria se diluye. Países como Grecia
se debaten entre ordenar sus números bajo el auxilio del Banco
Central europeo de nada menos que 8.000 millones de euros y continuar
desestabilizando a una comunidad que comienza a agrietarse, con países
que superan una desocupación del 20% de la población económicamente
activa como España y del resto de sus miembros que se manifiestan
“indignados” frente a un modelo que no parece encontrar su
rumbo.
A
diferencia de nuestra Argentina de 2001 en que el F.M.I. le soltó
la mano y la dejó hundir en su más profunda crisis de entonces
190 años de historia. Nos habían convencido que éramos
parte de ese primer mundo –acostumbrados culturalmente a mirar el
planisferio hacia arriba- generando la crisis que todos conocemos y el
golpe cívico-empresarial, pesificador asimétrico que muchos,
por miserias propias, tratan de soslayar.
En
este estado de cosas se reunió el G-20 (más cercano al G.H.
20 por el Gran Hermano) y fuimos testigos de un cambio de actitud internacional
hacia la Argentina con un buen discurso de la Presidente Cristina de Kirchner
frente a un auditorio que, por propias miserias, debió asentir.
Cómo
estará el mundo que profetizaba Discépolo que nadie cuestionó
la distorsiva política de subsidios llevada a cabo por el kirchnerismo
desde el 25 de mayo de 2003, la irracional política tarifaria que
tergiversa todos los parámetros mínimos para medir el crecimiento
económico, el eudeudamiento estatal en desmedro del Fondo de Redistribución
de la Seguridad Social, del Banco de la Nación y de la propia A.N.S.E.S.
que nos conducirán en 2012 al cono del embudo que rebalsará
en un aumento tarifario general de los servicios públicos, en especial
energía y transportes que todos deberemos pagar, aún quienes
formamos parte del 46%.
Y
al criticar las medidas policíacas de control cambiario, atadas
como un torniquete para evitar la sangría de divisas, tampoco podemos
mirar a la amada Europa como ejemplo, ya que allí estas mismas
medidas las aplican aún modelos neoliberales como Francia e Italia.
Pero
Barack Obama enalteció a quien llamó por su nombre, Cristina,
y promovió mayores acercamientos entre su administración
y el tercer kirchnerato.
Mientras
Nicolás Sarkozy no encontraba mejor salida para justificar su fracaso
y el de Europa toda que denunciar a nuestra hermana Uruguay como “paraíso
fiscal”, hecho que provocó el repudio unánime de la
delegación oriental…Sería como si José Mujica
acusara a Suiza de ser causante del fracaso del euro al no haber integrado
su moneda a la canasta europea.
Así
las cosas, la Argentina vuelve a verse beneficiada por un “viento
de cola” como sólo lo tuvo en los últimos ocho años.
Es
de esperar, que el necesario aterrizaje forzoso del encorsetamiento económico
se produzca con el menor costo social posible, no ya para quienes lo preveíamos
desde hace años sino para los fieles integrantes del 54% que refrendó
con su voto la consolidación del partido único merced no
sólo a la prepotencia de quienes desean desvalorar la libertad,
sino especialmente de los opositores que han derrochado la confianza que
la gente les otorgó con su apoyo electoral el 28 de junio de 2009.
Hoy
todos somos culpables del destino que nos merecemos, especialmente los
egoístas que no supieron, ni quisieron conformar una coalición
que lograra cambiar la historia de esta segunda década y potenciarnos
frente a un mundo cada vez mas desconcertado.
Humberto Bonanata
Buenos
Aires, Noviembre 06 de 2011
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