Editorial
 
-A la deriva
Por Humberto Bonanata

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A sólo treinta y siete días de cumplirse el primer año de la refundación de la nueva Argentina, el horizonte de cambio revolucionario está en marcha.

El Presidente de la Nación logró sus fines más preciados; como todo revolucionario innato destruye para construir a su gusto. Así descabezó las cúpulas militares, más como carnicero que como cirujano mayor, logró su mayoría automática, abortista y abolicionista en la Corte Suprema de Justicia de la Nación; se alejó de la vieja forma de hacer política que resulta en consensuar con los partidos de oposición, incluido el suyo, sobre políticas de Estado; “blanqueó” a su grupo de piqueteros como asesores movilizatorios en la batalla que se avecina contra Duhalde; instituyó a las madres, abuelas y demás yerbas como verdaderos factores de poder; humilló a las cobardes cúpulas formales de las Fuerzas Armadas en hechos que ya son parte de nuestra triste historia y como broche de oro entregó a quienes se alzaron en armas contra las instituciones republicanas para crear el Museo de la Memoria Incompleta 37 hectáreas pertenecientes a la ex E.S.M.A., donde hoy funcionan –y seguramente seguirán funcionando en el mismo lugar- siete institutos de enseñanza.

Esta pequeña y necesaria introducción resulta necesaria para ubicarnos en el tiempo y lugar. La Argentina, cuya economía funciona merced a una convertibilidad encubierta y a un dolar artificialmente alto para lograr ingresos a través de nuestras commodities, con retenciones nunca vistas, continúan aumentando la marginación y la pobreza, instaurada por el autopresidente Duhalde con su pesificación asimétrica.

El “efecto changuito” (o canasta familiar básica) creció desde principios de 2002 a la fecha más de un 120% frente a salarios petrificados. El demagogo congelamiento de tarifas gelbardiano se derritió ante la realidad como parte del glaciar Perito Moreno. Cuando al comenzar el mandato, Daniel Scioli expresó la verdad sobre el tema fue tratado de “traidor” a la causa nacional y popular. Hoy, sin desearlo, es el garante de la continuidad democrática en la Argentina.

Siguiendo con los “logros” del kirchnerato, el progresismo gobernante comienza a destruir sus propias bases de sustentación: los desposeídos de Perón. Ellos son quienes sufrirán con más dureza los aumentos en los servicios públicos, tanto el del G.N.P. (gas natural de petróleo) distribuido en garrafas domiciliarias y que afecta a cinco millones de hogares humildes, como el del G.N.C. (gas natural comprimido) utilizado por taxistas, fleteros y gran cantidad de automovilistas privados. Junto a ello, el crecimiento del 165% del precio del gas licuado para empresas se trasladará indefectiblemente al consumidor.

Sin contar, fronteras afuera, los vaivenes de nuestra política exterior en la materia, que logró tensar las relaciones diplomáticas con Chile y el propio compañero Evo Morales.

En el frente externo de la economía, los hechos no vislumbran un horizonte diferente. Los bonistas externos representados por Nicola Stock destacaron que ante nuestras autoridades no hubo negociación sino discusión de próximas etapas, en las que el gobierno ratificó su propuesta de quita del 75% de los títulos defaulteados que alcanza al 92% si se incluyen los intereses. Además de italianos, alemanes y japoneses, un 38% de argentinos que confiaron sus ahorros jubilatorios forman parte de la “trouppe de los estafados”.

Frente a las virtudes explícitas del gobierno, el maléfico Banco Mundial redujo de 5.000 a 2.000 millones de dólares hasta fines de 2005 el otorgamiento de créditos preferenciales a la Argentina. Los 3.000 millones de dólares de diferencia equivalen a la suma que nuestro país le debe a la entidad crediticia.

Una verdadera demostración de credibilidad internacional que se apoya en el informe producido esta semana por 87 técnicos de la U.N.C.T.A.D. (Conferencia de Naciones Unidas para el Desarrollo) detalla que la Argentina no integra la nómina de países aconsejables para invertir, a diferencia de sus vecinos Chile, Brasil y México o de China que la encabeza, seguida de India, estados Unidos y Tailandia.

Al dejar la irremediable realidad económica y pisar el suelo fangoso de la inseguridad, un informe del Centro de Estudios para la Nueva Mayoría, que dirige Rosendo Fraga, desenmascara el sofisma garantista que relaciona a la inseguridad como causa de la pobreza... “La pobreza y la delincuencia no van de la mano” expone el estudio estadístico que abarca de 1991 a 2003. “En seis años de aumento de la pobreza, la delincuencia disminuyó en tres períodos y en los restantes subió en valores sustancialmente diferentes a los índices de pobreza”. “Mientras que en 1992 la pobreza bajó un 9,6%, la delincuencia aumentó un 34,4%....Excelente tema para el análisis del foucoultiano Zaffaroni y su teoría abolicionista del derecho penal liberal.

Mientras tanto, el Ing. Juán Carlos Blumberg, quien supo separarse de las malas compañías injertadas por el peludo Ruckauf, continúa portando su cruz aunque no en el desierto. Otro feroz enemigo “in crescendo” del régimen cuyo objetivo es vaciar el contenido de su petitorio y fomentar antinomias ideológicas entre mano dura y garantismo. Todos somos garantistas del cumplimiento efectivo de la ley, mal que les pese.

Todos los actos de Kirchner demuestran que él es su principal enemigo. Confronta, se autodestruye y escapa. Conductas esquizoides más propias del análisis médico que político.

Que sus síntomas no se propaguen al cuerpo social. Sería trágico.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Abril 18 de 2004

 
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