Editorial
 
-Escape febril
Por Humberto Bonanata

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Víctima de un estado gripal como otros tantos miles de argentinos, el Presidente Kirchner, luego de escuchar la homilía de Monseñor Bergoglio en la Catedral Metropolitana, agudizó su enfermedad al enterarse por uno de los mejores pensadores de la Argentina que “estamos en la época del pensamiento débil”, entre otros mensajes.

Su primera reacción fue que estaba dirigido hacia los “otros” ya que su complejo de inferioridad en su legitimidad de origen cree vencerlo con autoritarismo; ello demuestra un inconsciente neurótico enmarcado en el resentimiento de su propio pasado.

Fue así que decidió no concurrir a la Cumbre de Guadalajara y enviarlo a Bielsa como hombre de confianza, rodeado de la cofradía duhaldista encabezada por “el padrino”, Lavagna, Camaño y Eduardo Amadeo. ¿No habrá querido –otra vez- enfrentar la realidad ante Jefes de Estado del primer mundo? O no hubiera sabido cómo fundamentar racionalmente nuestra postura ante los buitres bonistas.

La cuestión es que, forzado por la “única verdad”, decidió bajar la quita unilateral ofrecida a los tenedores de bonos argentinos defaulteados desde fines de 2001 luego de sostenerla firmemente desde principios de 2003. ¿Podemos tomar esta nueva postura como una reacción de ubicuidad de su gobierno o como respuesta a la situación brasilera que tuvo que disponer del 20% de sus reservas para afrontar un vencimiento en el mercado internacional? Esperemos que haya sido la cordura que lo hizo ser “duro en el arte de arrugar” como diría Jorge Asís.

Como lamentablemente cuando el peronismo se resfría la Argentina comienza a estornudar los peronistas de pura sangre o “grupo mausoleo” presentaron sus quejas a Duhalde sobre el arte de ejercer el poder por parte de Kirchner. Scioli, De la Sota o Obeid escucharon las sabias palabras del “corleone lomense”: “Muchachos, no desesperen, muy pronto nos va a necesitar y puso como ejemplo la virtual escisión del peronismo en ambas Cámaras del Congreso Nacional.

Retomando nuestra fecha patria podemos caracterizarla con dos hechos que enmarcan la gestión de gobierno, según Carlos Fara en suave pero constante declive. Mientras el juglar de la trova cubana, Silvio Rodríguez, cantaba dulces mentiras incumplidas en su tierra, Mercedes Sosa grababa en los estudios de Canal 7 el que, supuestamente, sería el último programa de “El refugio de la cultura”, conducido por Osvaldo Quiroga. ¡A vos Bonasso te hablo!.. decía la “negra” frente a las pantallas, dirigiéndose al esposo de la directora del canal, Ana de Skalon , indignada ante el primer acto evidente de censura, ya que hubo de los otros, como los padecidos por Malú Kikuchi y Guillermo Cherashny que no cuentan porque son “del otro palo”. Para que Alberto Fernández pida disculpas públicamente queda demostrado que no pudieron tapar el sol con las manos.

Afiebrado y aún no repuesto del “abortado golpe cívico militar” fragoteado en el Regimiento I de Infantería Patricios, del que había sido notificado formalmente el lacayo Bendini con un mes de anticipación y al que se excusó de concurrir, ayer, Día del Ejército Argentino, recibió al ministro Pampuro para informarse de las novedades del acto oficial.

Dicen que Pampuro, bajo signos de agitación y desconcierto, habría comunicado al presidente: “Lupín ¡estaban todos vestidos de uniforme y desfilaron con bandera y banda! ¿Banda? Habría exclamado el primer mandatario mientras fijó sus ojos sobre dos puntos distantes del cielorraso de la habitación. Parece que la palabra “banda” le preocupa y bastante. Con Bendini todo bien…siguió pidiendo disculpas, lo calmo el ministro.

Dentro del alboroto peronista, el reclamo de Solá por la quita de $ 460 millones en concepto de coparticipación federal aumentó la ira de Alberto “Rasputín” Fernández quien expresó que los problemas de falta de comunicación del gobernador bonaerense con el gobierno se deberían estrictamente a falencias en las líneas telefónicas. Solá, mientras tanto, acusó al dueto “los Fernández” de abusar de gratuidad oral. Ambos contendientes aparecen como “puntas de lanza” del virtual enfrentamiento Kirchner-Duhalde.

Mientras tanto, el pueblo que hace un año le otorgaba más de un 80% de confianza a la gestión de gobierno que comenzaba, actualmente sólo un 50% sigue confiando en el “feudo de los milagros”. Los precios de la canasta básica familiar han aumentado un 15%, el de la construcción un 16% en el primer cuatrimestre y aún no comenzaron a llegar las facturas de gas ni los aumentos en las expensas comunes de los copropietarios de departamentos. Cuanto más frío más calor popular…esa es la nueva teoría creada por Kirchner. El invierno amenaza caliente.

A pesar de la crisis energética provocada por la imprevisión argentina que, al decir del Secretario de Energía chileno Luis Sánchez Castellón, “su país sufrirá pérdidas del orden del 50% en sus sistemas interconectados y sumará el peligro de exportar combustible más contaminante, además de más caro", en la Casa Rosada celebran los primeros resultados del “operativo Blumberg”.

El desgaste pergeñado a través de un íntimo amigo de Béliz comenzó a rendir sus frutos ante el error cometido por el estoico padre de Axel al referirse al asesinado joven Bordón. Las disculpas del caso no fueron suficientes para retomar su equilibrio ciudadano y convocante de un hombre de bien que sólo reclama justicia para todos.

El pliego del español Carlos Bettini como putativo embajador kirchneriano en su propia patria adoptiva tiende a sucumbir en el Senado de la Nación. Salvo el bloque justicialista, o parte de él, conducido en la práctica por la “reina Cristina”, la oposición en su conjunto se abroquelará en defensa de la lógica.

El lobbista de Felipe González y director de Aerolíneas Argentinas durante su vaciamiento por parte de Iberia fue oportunamente denunciado por el radicalismo y demás partidos de la oposición y actualmente el Diputado Ariel Basteiro apuntó sus cañones contra el ejecutivo y le advirtió a Daniel Scioli que, como presidente del Senado de la Nación, se abstenga ese cuerpo de de aprobarlo.

Si a "justicia" nos referimos, María Julia Alsogaray fue condenada por enriquecimiento ilícito, a pesar de haber presentado las pruebas de sus ingresos y sus declaraciones de impuestos a las gananacias desde 1992, año en que comenzó a ser funcionaria. Su propio ex contador, testigo propuesto por la fiscalía, atestiguó los dichos de la ingeniera, sujeto pasiva de la "vindicta pública". Cuando la opinión píblica prejuzga, a través de los medios tendenciosos, NUNCA puede condenar; para eso deberían estar los jueces...de una República en que exista la verdadera división de poderes.

El Congreso de la Nación y los partidos allí representados son los garantes de la estabilidad institucional. Por favor ¡a ejercerla!


Humberto Bonanata


Buenos Aires, Mayo 30 de 2004

 
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