Editorial
 
-Presidente no hay camino… se hace camino al pisar
Por Humberto Bonanata

www.notiar.com.ar

El Presidente de la Nación aprendió desde las lejanías en el gobierno de su feudo que el poder no sólo hay que conquistarlo, sino que hay que ejercerlo. Cercano a los hielos continentales y lejano a las luces del centro fue cooptando autoritarismo al unificar la republicana división de los poderes.

Desde hace 220 días, luego de hacer malabarismos con el bastón de mando, demostró cómo usarlo frente a circunstanciales adversarios de su partido u opositores.

Comenzó el fuego cruzado contra la Corte Suprema de Justicia de la Nación y los altos mandos de las Fuerzas Armadas y policiales. Bajo el rótulo de pertenecer a la “mayoría automática noventista” forzó la renuncia de dos jueces y uno fue “linchado” en una parodia de enjuiciamiento en el recinto del Senado de la Nación, y nos hizo recordar al año 1947, en el que su líder carismático quebró la división republicana de los poderes.

Su edecán naval debió descender del Tango 01 en un viaje oficial por expreso pedido –insulto mediante- de Estela Carlotto. Kirchner no dudó a quién elegir.

Con el asesoramiento de dos ex compañeros de lucha setentista (Verbitsky y Bonasso) reclutó en su mente la mediatización carismática como cimiento del ejercicio diario de un poder con fuerte tendencia hegemónica.

En la elección del Jefe de Gobierno porteño apostó al travestismo del ex militante secundario de la Federación Juvenil Comunista del Colegio Nacional de Buenos Aires, fiscal de Estado nombrado en las postrimerías del gobierno militar merced a las amistades masseristas de su padre y activo defensor de la “soberbia ilustrada” de los sushis de la Alianza, que lo llevó por primera vez al poder. Claro que esta jugada de Alberto Fernández no será gratuita para Aníbal Ibarra.

Posibilitó al pueblo argentino recibir en propia tierra recibir los mensajes de aliento de líderes revolucionarios como el tirano Fidel Castro y el demagogo bolivariano Hugo Chávez.

Los argentinos fuimos entendiendo que todo lo vivido en la década pasada era puro espejismo; que no podíamos ni debíamos considerarnos cercanos en idiosincrasia al primer mundo que hace más de un siglo trajo a nuestros abuelos en sus barcos huyendo de la pobreza y en busca de la dignidad del trabajo fecundo de la entonces séptima potencia del mundo. La “patria morena latinoamericana” sería nuestro destino sin alcanzar –no obstante- la posición de “primum inter pares” del subcontinente resulta lejana por la sencilla razón que en Chile, Uruguay y Brasil gobiernan estadistas.

Terció constantemente con el F.M.I. las condiciones de renegociación de nuestra deuda externa, sin lograr avance alguno en la saluda argentina del default.

Acompañó toda protesta social como soñador innato de la revolución permanente. Creó dentro de la neoguerrilla urbana, llamada “piqueteros” la necesaria división para consolidar poder movilizatorio ante la futura “batalla por la provincia de Buenos Aires”.

Supo atraer voluntades mezquinas y prebendarias de diferentes sectores: políticos, gremiales, periodísticos, empresarios… No pudo y no podrá torcer la voluntad eclesiástica que sobrevive como factor de oposición genuina.

Si a logros nos remitimos no podemos obviar que en la novena parte de su mandato afianzó y consolidó poder. Resta saber, si en los ocho ciclos que nos separan de diciembre de 2007 proveerá al bienestar general, a la defensa común, afianzará la justicia, garantizará la seguridad interior, atraerá inversiones necesarias para la creación de empleos genuinos, ayudará a los marginados por la pobreza extrema a crear sus propias bases de sustentación, o seguirá guiado por la dádiva poderdante para manejar a un pueblo sin cultura cual pingüino de su territorio natal.

La responsabilidad no es sólo de Kirchner: el que calla u omite…otorga.

Ya conocimos democracias autoritarias y populistas y sabemos cómo nos fue. Sin oposición constructiva que demarque los límites de la libertad y afiance las garantías constitucionales, la democracia continuará siendo un espejismo en la ansiada República.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Enero 4 de 2004

 
Ver más noticias II Ir al inicio