Editorial
 
-Zona liberada
Por Humberto Bonanata

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La confirmación efectuada por Kirchner a la Comunidad Judía Internacional sobre la existencia de cuarenta y cinco casetes que servirían como prueba a dilucidar en el genocidio perpetrado hace diez años en la A.M.I.A., su posterior negativa de haberlo dicho sino que sólo se había referido a la existencia de los recibos de quiénes habían retirado dicha prueba y la ratificación ante el Juez Claudio Bonadío del presidente de la A.M.I.A., Abraham Kaul sobre los dichos de Kirchner que ahora quiere desmentir, sería causa, en una República, del pedido de juicio político contra el Presidente de la Nación.

Este ardid pingüinesco, tramado para borrar de los medios el escándalo producido el viernes 16 en la Legislatura porteña, como el relevo del Jefe de la Policía Federal por negarse a desarmar a sus hombres frente a las hordas que impidieron nuevamente esta semana sesionar a los diputados de la ciudad, evidencia a las claras el “Plan Director” del gobierno montonero frente a civilidad armada sólo con los principios alberdianos.

Nada es gratuito en la vida; en política todo vale el doble. El metamensaje que recibieron los hombres de la Federal es “dejar hacer o irse”…cuanto más rápido mejor. Liberar las zonas contestatarias sin reestablecer el orden, esa mal llamada represión. La ley es un principio secundario en la axiología del poder que por ahora nos manda, ya que no nos gobierna.

La preanarquía revolucionaria está instaurada como paso previo a la proclamación de la “nueva Argentina” soñada hace décadas por “los jóvenes idealistas” bajo el fuego de sus armas.

Otra vez se cumplió el proverbio turco (de Jorge Asís) de que “Kirchner es un duro en el arte de arrugar”. Nada más que ante un tema de raigambre internacional no puede un Presidente que se precie de primer mandatario burlarse de toda una comunidad. Kirchner pasó a ser cómplice y encubridor agravado de un delito de lesa humanidad.

Cualquier tratadista de Derecho Internacional Público podría deleitarse al inscribir esta malicia presidencial como un nuevo delito a ser analizado por la Corte de La Haya, con el voto negativo de la Srta. Argibay se entiende.

Seguimos cavando nuestra propia fosa como sociedad atomizada, logro primigenio del derecho de las bestias. El Wall Street Journal comparó a los piqueteros, llamados por nosotros en varias editoriales “neoguerrilla urbana”, como los nuevos guerrilleros. Así nos ven, porque así estamos. No son fuerzas exógenas del mal que se oponen a la “Argentina Potencia”. Son civilizados y respetan la ley. No conciben la presión extorsionadora de la fuerza como logro social. Tampoco la prebenda como medio generador de un nuevo ejército popular.

A sólo una semana de comenzar agosto, mes en la que pauperizada clase media pesificada asimétricamente por el “padrino Duhalde” y el premiado embajador argentino ante la Unión Europea, Jorge Remes Lenicov, comenzará a recibir los “castigos” por haber consumido igual o más electricidad o gas. Junto al “efecto changuito” y su salario real trizado por el gobierno nacional y popular debe saber ejercer sus derechos cívicos día a día.

Y entender que la Patria es de todos nosotros al margen de las pretensiones gramscianas de quienes detentan transitoriamente el poder.

Humberto Bonanata

Buenos Aires, Julio 25 de 2004

 
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