Este
ardid pingüinesco, tramado para borrar de los medios el escándalo
producido el viernes 16 en la Legislatura porteña, como el relevo
del Jefe de la Policía Federal por negarse a desarmar a
sus hombres frente a las hordas que impidieron nuevamente esta
semana sesionar a los diputados de la ciudad, evidencia a las claras el
“Plan Director” del gobierno montonero frente a civilidad
armada sólo con los principios alberdianos.
Nada
es gratuito en la vida; en política todo vale el doble. El metamensaje
que recibieron los hombres de la Federal es “dejar hacer o irse”…cuanto
más rápido mejor. Liberar las zonas contestatarias
sin reestablecer el orden, esa mal llamada represión.
La ley es un principio secundario en la axiología del poder que
por ahora nos manda, ya que no nos gobierna.
La
preanarquía revolucionaria está instaurada como paso previo
a la proclamación de la “nueva Argentina” soñada
hace décadas por “los jóvenes idealistas” bajo
el fuego de sus armas.
Otra
vez se cumplió el proverbio turco (de Jorge Asís) de que
“Kirchner es un duro en el arte de arrugar”. Nada
más que ante un tema de raigambre internacional no puede
un Presidente que se precie de primer mandatario burlarse de toda una
comunidad. Kirchner pasó a ser cómplice y encubridor
agravado de un delito de lesa humanidad.
Cualquier
tratadista de Derecho Internacional Público podría deleitarse
al inscribir esta malicia presidencial como un nuevo delito a ser analizado
por la Corte de La Haya, con el voto negativo de la Srta. Argibay se entiende.
Seguimos
cavando nuestra propia fosa como sociedad atomizada, logro primigenio
del derecho de las bestias. El Wall Street Journal comparó a los
piqueteros, llamados por nosotros en varias editoriales “neoguerrilla
urbana”, como los nuevos guerrilleros. Así nos
ven, porque así estamos. No son fuerzas exógenas
del mal que se oponen a la “Argentina Potencia”. Son civilizados
y respetan la ley. No conciben la presión extorsionadora de la
fuerza como logro social. Tampoco la prebenda como medio generador de
un nuevo ejército popular.
A
sólo una semana de comenzar agosto, mes en la que pauperizada clase
media pesificada asimétricamente por el “padrino Duhalde”
y el premiado embajador argentino ante la Unión Europea, Jorge
Remes Lenicov, comenzará a recibir los “castigos”
por haber consumido igual o más electricidad o gas. Junto al “efecto
changuito” y su salario real trizado por el gobierno nacional
y popular debe saber ejercer sus derechos cívicos día
a día.
Y
entender que la Patria es de todos nosotros al margen
de las pretensiones gramscianas de quienes detentan transitoriamente
el poder.
Humberto
Bonanata
Buenos
Aires, Julio 25 de 2004
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